3 de diciembre de 2005
Carta abierta a Arturo Pérez Reverte
Estimado maestro,

es ya la segunda vez que leo una columna con gravísimos insultos a ese anciano con las facultades muy mermadas que es Francisco Umbral. No me parece bien lo que haces.

Tengo veintinueve años, he publicado dos novelas y tengo otra por terminar. Da la casualidad de que he pasado muy buenos ratos leyéndoos, tanto a ti como a él. Mis modestas novelas os deben mucho. Eso no quita que Umbral me parezca un imbécil y tú otro.

Umbral es el típico imbécil que da al mundo una pose afectada, el escritor de ciudad que trepa entre tertulias, redacciones de periódico y talleres literarios. Todavía tiene apego a las chorradas de los vanguardistas, en plan Salvador Dalí. Esto yo supongo que se le consiente por su edad, porque en un escritor joven sería el ridículo total.

Pero permíteme, Arturo, que te diga que te equivocas con Umbral. Haces caso de lo que él dice y no de lo que hace. Umbral no es un escritor de "estilo", se gana la vida con el cotilleo político. Sabe de política más que tú, se ha pateado cada rincón de Madrid y es un gran periodista de reportaje. Tú dices que él no ha dado nunca una noticia. Tampoco Larra las dio. Me parece mucho mejor el periodismo de reportaje o de opinión. ¿Tú ahora das noticias? No lo creo. Cuando un periodista sube de nivel, deja de dar noticias, eso es automático.

A mí Umbral me parece un costumbrista, uno de los pocos que ha descrito literariamente la España de la Transición (¿has leído su Trilogía de Madrid?). Ha sabido hacer de su egoísmo patológico un elemento creativo. Unas buenas memorias se pueden leer con gusto. No todo tiene que ser novela.

Es verdad que la formación de Umbral es deficiente. Lo es en casi todos los españoles de su generación. Pero tú también eres de esos que va tirando ristras de nombres de escritores sin entenderlos muy bien. Te gusta dártelas de enterado con los novelistas clásicos, pero tu conocimiento es superficial. Me gustaría que explicaras algún día por qué Galdós es importante y por qué Baroja es importante. Tú a Baroja le debes mucho, pero creo que lo has aprendido a través del best seller anglosajón.

Y me llama la atención de tu artículo esta frase: "Siempre estuvo dispuesto a despreciar a novelistas ancianos o fallecidos". ¿No crees que Umbral es ya un anciano? Vamos a suponer (es mucho suponer) que los años pasan y a mí no me va mal en la literatura. Vamos a poner que tengo una columnita dentro de treinta años en un periódico (no existirán los periódicos seguramente). Cuando estés ya con un pie en el estribo, ¿te gustará que saque la tralla y te venga recordando tus mezquindades, que evidentemente son muchas? ¿No ves que antes o después dejarás de vender, habrá otros novelistas más jóvenes y con más empuje y a ti sólo te harán entrevistas como elemento decorativo? Si se te escapa alguna crítica a alguno de los que te fueron desplazando, no te gustará que te respondan a dentelladas como haces tú.

Y acabas el artículo diciendo: "Cuando me responda, si tiene huevos". Se ve que aquí, ni Umbral ni tú ni yo somos hijos de marqués. Hay ahí un tufillo a barrio bajo murciano.

Y ahora, o sea, maestro, voy a echarle esos huevos que pides y voy a decirte por qué creo que eres un imbécil. También un poco hipócrita.

Hace tiempo que vienes vendiendo un montón de libros. Al principio te despreciaba el mundillo literario y tú los despreciabas a ellos. Insultaste a críticos, escritores que no vendían, editores minoritarios, a todo el que no te hiciese el caldo gordo. Pero luego te gusta el compadreo, ir a la RAE a hacer reverencias vestido de frac, pasarte por la boda del Príncipe con el chaqué. Te gusta al final también, no disimules, que las reseñas de los críticos te ensalcen. Que si sabes contar una historia, que si el ritmo narrativo, vamos que al final eras un Cervantes y no nos habíamos dado cuenta.

En La piel del tambor haces una novela comercial, siempre con esa hojarasca de lenguaje, que es un mal endémico español, pero clara y eficaz. Pero luego, cuando ya tenías los bolsillos llenos, parecía darte pena que no te pasearan, como al resto de espantapájaros, por los corrillos literarios. Y ahí llega La carta esférica, una novela amuñozmolinada, con párrafos y más párrafos que sobran, y que decepcionó a tus lectores. Te mantuviste arriba por el Capitán Alatriste, esas novelitas juveniles y prescindibles.

Y luego en La reina del sur das otro paso atrás, me recuerdas a los chapuceros aquellos posmodernos de los que tanto te burlabas, cambiando la modalización, imitando dialectos, el coñazo aquel del narcocorrido, y la milonga esa de que te metiste en la cabeza de una mujer (a tu amigo Javier Marías le leí una burla sobre eso). Llega un momento, Arturo, convéncete, de que vendes por la inercia, por la maquinaria mediática de Prisa y por las pilas de libros que te colocan en las mesas de novedades. Yo apuesto lo que quieras a que La reina del sur la firma un joven desconocido y no se come una rosca. Es una novela mala.

Te reto a que hagas la prueba. La próxima novela que termines, fírmala como Perico Palotes, haz cinco fotocopias, mételas en sobres y envíalas a editoriales. A ver qué te dicen. Yo creo que publicar te publican, pero te sacarán dos mil ejemplares sin ninguna promoción.

Pero lo más imbécil de ti es esa imagen de aventurero, por ahí con el velero, que quieres dar. Eso no se lo cree nadie. En tu misma página web das un vídeo con una entrevista de hace años con Fernando Schwartz. Tendrías ya cuarenta años, pero más parecías un empollón ahí con las gafitas de pasta que un aventurero. Me creo que has leído muchas novelas, a toda velocidad seguramente, tal y como las escribes, pero no me creo esa pose de hombre duro.

De modo, maestro, que no he conocido otro escritor que alardee más de independencia pero esté mejor instalado en la industria editorial, en los medios y en las instituciones literarias. Me pareces algo así como un Palacio Valdés, aquel al que llamaban "patriarca de las letras españolas" pero no dejó más que paja en sus libros que ha sido debidamente arrinconada.

09:27:00 ---------------------  EPUB


Comentarios cerrados

© A. Noguera

"No me pongan en lo oscuro
a morir como un traidor:
yo soy bueno, y como bueno
moriré de cara al sol."
José Martí


Leer los archivos

Entradas destacadas:
Pepito Relámpago - Pepita Nuncabaja - Seis meses en meetic - Etapas de la burbuja - Mis fotos en Flickr