13 de abril de 2007
En Denia ha empezado la mascletá
Me iba ya a dormir, pero esta noticia no puedo dejarla pasar: Denia lidera la caída de precios de la vivienda en España.

Y esto, queridos amigos, creo que yo ya lo avisé en agosto pasado... (y que sirva de lección para esos que se ríen del "lonchafinismo").

No me diréis que no estoy en el mismo ojo del huracán. Hace dos años estuve viviendo y trabajando en Denia y cruzaba el pueblo todos los días en bicicleta. La felicidad por allí era completa: coches y coches circulando todo el día, no se sabía hacia dónde, bloques y más bloques estalinistas en construcción. Todo el mundo comprando y gastando. Era como estar en fallas todo el año.

Y a mí algo empezó a olerme mal. Resulta que el pueblo estaba lleno toda la semana y se notaba vacío el fin de semana. Aquello era lo contrario de lo normal en un pueblo turístico, claro. Entonces, si todo el mogollón que se veía por las calles no era de turistas, qué coño hacía toda aquella gente por allí? Pues trabajar en dos cosas: construcción y servicios para trabajadores de construcción. Entre esos servicios, pues aguantar a sus hijos durante la mañana (ahí entraba yo).

Allí todo el mundo trincaba y se forraba a la chita callando. El valenciano es astuto y no demuestra lo que tiene, pero los bolsillos estaban inflados.

Recuerdo un caso concreto que tal vez os interese: yo daba español a niños extranjeros (y ya sé lo que vais a decir, pero me encantó aquel trabajo). Tenía un par de alumnos alemanes que acababan de llegar. Su padre era un arquitecto de Frankfurt que allí ganaba para vivir bien y poco más. Se instalaron en un piso de alquiler a principios de curso. Para después de Navidad me contaron los chavales que se habían mudado a un chalet en propiedad con piscina. Para después de Pascua se iban a comprar ya el Cayenne (yo estaba ya harto de ver cayennes, la verdad, ya ni los miraba).

Otra pequeña anécdota dianense: fui con mi novia a un restaurante del puerto, una cosa decente, carne y pescado, tranquilito, entre semana. Pedimos chuletón, tal y cual. El dueño era un listo madrileño o castellano, español forastero, bastante joven. Se pasó la noche frotándole la espalda a un tío con pescuezo de buey, supongo que constructor o algo así. A nosotros nos sentó en un rincón, al lado de la estantería con los cuchillos. Acabamos de cenar y nos sopló 72 euros el hijo de puta. No dejé ni un céntimo de propina.

Os prometo volver a ir a ese restaurante esta primavera y os hablaré de precios. A lo mejor hasta el dueño es otro.

¿Otra anécdota? Esta me duele más. Mi mejor amigo de toda la vida, economista y con empresa propia, compró sobre plano por 208.000 euros un ático dúplex. Yo lo conseguí medio convencer de mi burbujismo pero su situación no era como la mía: acababa de vender un piso que había comprado años antes, la novia ya llevaba siete años con ella... Hacienda, la suegra, Perico el de los Palotes, toda la presión confluía en un único punto y no pudo hacer nada. Hace pocas semanas por fin me enseñó su piso, con maravillosas vistas a un espeso bosque de grúas.

Otro amigo economista (a falta de algunas asignaturas), que vende coches en Pedreguer, también hizo su gran jugada: un diminuto adosado cerca de la playa por 162.000 euros. No es una cifra tan abultada, pero tiene una peculiaridad: consiguió comprar justo en el tope de precios y en el mínimo de tipos de interés. No se pudo cuadrar mejor la "inversión".

Y eso me demuestra que la formación teórica en economía, solamente con cifras, sin saber mirar la "loncha fina", no sirve de nada, la verdad. Y menos en un país como España, donde todas las cifras son falsas.

¿Y qué va a pasar ahora en Denia? Pues volverá a un letargo de diez o doce años, algo así como a finales de los 80 y principios de los 90. Los precios de todo irán cayendo sin que nos demos mucha cuenta. Poquito a poco se irán vaciando las calles, vendiendo los pisos mucho más baratos, y los que somos de allí viviremos mucho mejor. Si algún pino queda aún, tal vez se salve, aunque pocos huecos han dejado. Esperemos que se vayan largando todos los forasteros que han venido a lucrarse destrozando nuestros recursos naturales y podamos tener a partir de ahora la fiesta en paz. Vienen tiempos de modestia y buen vivir, camaradas. Los estaba esperando.

01:29:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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