13 de octubre de 2007
Lo que ha pasado en la Marina Alta
No es una cosa de gran importancia para el resto de España, pero seguro que hoy en los telediarios van a sacar buen rendimiento de las imágenes. La abuela en brazos del policía, los coches flotando, la casa sin fachada y con las habitaciones al aire. Afortunadamente, no ha habido muertos flotando en el agua sucia, porque si no allí hubiese habido una camarita para rentabilizarlos.

Lo que ha pasado, básicamente, es que ha caído mucha agua en ese pequeño macizo que está al norte de Alicante, entre Denia y Alcoy. A la parte este de ese macizo se le llama la Vall de Gallinera. Esas montañas desaguan todas por un río llamado Girona, que desemboca en el término de El Vergel, muy cerca de Denia. Es un río que normalmente lleva muy poca agua o ninguna. Allá arriba, en el término de Alpatró hay algunos manantiales bastante buenos, pero conforme vas bajando en dirección a Pego lo que hay son cantos rodados y cañares.

Habré subido cien veces por la carreterita que hay, de Pego a Margarida. Casi siempre va bordeando el río, aunque a veces lo pierdes de vista porque su lecho bastante profundo es un cañar lleno de zarzas.

Ahí es donde ha estado el problema, en todas esas cañas. Desde el término de Alpatró para abajo el río muy crecido ha estado arrancando cañas y arrastrándolas para abajo. Al final se han venido a juntar en el puente que cruza el pueblo de Beniarbeig, justo antes de El Vergel. Esas cañas han ido tapando los arcos del puente hasta que no han dejado pasar suficiente agua. La parte alta del pueblo se convirtió en una especie de pantano, con la carretera completamente tapada, el polideportivo y un bar llamado El Bus sumergidos. Al final el agua pasaba por encima del puente (y ese puente está a unos diez metros del suelo).

Al final, ese agua embalsada acabó saliendo en tromba en dirección a El Vergel y anegó medio pueblo.

Mi hermano tiene una foto que hizo el muy inconsciente encima de ese puente minutos antes de que se cayera. Se vino a comer a Pedreguer tan tranquilo con sus fotitos y luego se enteró de que se había venido abajo.

Y todo empezó en las cañas de Benialí. No ha llovido más que otras veces. 400 litros por metro cuadrado, aunque parezca una barbaridad, es algo que se da en la costa mediterránea casi todos los años. La diferencia ha sido que hacía unos cuantos años que había estado lloviendo fino. Yo no sé la razón, pero desde el año 2003 la pluviosidad había sido frecuente y débil, como si estuviésemos en la costa cantábrica. Había días de invierno que nos caía una especie de chirimiri. Las montañas últimamente estaban mucho más verdes de lo normal, y las cañas muy crecidas.

Estaba muy claro que el cauce de ese y otros ríos tenía mucha más vegetación de la aconsejable. ¿A alguien le importó? A nadie. En Pego, el pueblo por el que pasa el río antes de Beniarbeig, estaban ocupados en otras cosas. No estaban como para ir cortando cañas.

Ahora saldrán los políticos haciéndose la foto dando ayudas. Su generosidad ya se sabe que no tiene límites, con el dinero de los demás. Pero si alguien hubiese ido y cortado las putas cañas, ni las ayudas, ni las paredes caídas, ni los coches flotando ni la mujer muerta hubiesen hecho ninguna falta.



09:27:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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