24 de noviembre de 2008
¿Y ahora qué, hijos de puta?
Tenía muchas cosas por escribir que se iban acumulando y al final me he metido en otros menesteres y nada. Por lo menos estuve guardando algunos artículos en favoritos y a ver si interesa alguno de mis comentarios.

De entre lo que he leído últimamente, lo que más me ha acojonado es lo de Obama y ZP: mira si se parecían o no que los dos nacieron el mismo día, el 4 de agosto. Con sólo un año de diferencia. Es para cagarse: dos hombres y un destino: la ruina total.

Me ha interesado también la oleada de despidos en los medios. Parece que, seco el crédito, las redes clientelares empiezan a desmantelarse. Ya el mecanismo del trinque se ha parado y no llega el dinero hasta el proletariado de la manipulación. Llevaban años y años perdiendo lectores, pero no les importaba porque lo que contaba era la publicidad.

Y claro, ahora vienen algunos así, en plan asunto Dreyfus, a decirnos una gran verdad: España, liquidación por derribo. Eso coges Google, haces dos búsquedas, metes ahí tus hipérboles y metáforas, dos cotilleos sobre el Rey y listo. Ya estás a la última en materia de crisis. A buenas horas, mangas verdes.

Pero peor está el otro: defendiendo la Transición con un sesudo trabajo a base de tópico y anécdota. ¿Cómo se puede explicar un fenómeno como la Transición sin decir ni una palabra de economía? Pues es que es así como hicieron la Transición, sin tener ni puta idea de economía, comprando hasta las revistas de información general por las tetas de la portada. Y ahora el problema somos nosotros, claro, que hemos perdido la cordura. Si tuviésemos un poco más de cordura y estuviésemos de funcionarios en una universidad, otro gallo nos cantaría.

Porque la universidad española es lo que tiene, que es un ejemplo para el mundo, gracias a que colocó allí a todo progre disponible. Parece mentira lo mucho que hemos avanzado en estas pocas décadas desde mayo del 68.

Y luego he leído un artículo con un párrafo que me ha dejado pensando:
La actualidad económica, por si no lo han notado, va de mal en peor. Pero por muy mal que esté, no creo que vaya a haber una nueva Gran Depresión. De hecho, no es probable que veamos que la cifra de desempleo iguale el máximo del 10,7% de los años posteriores a la Depresión, alcanzado en 1982 (aunque ojalá lo supiera a ciencia cierta).
Creo que el bueno de Krugman no ha estado en España. Aquí las cosas van cada vez mejor. Repsol volverá a ser una empresa pública, aunque del Gobierno ruso. Endesa es italiana e Iberia pertenece a British Airways. Falta Telefónica. Una gran idea esto de las privatizaciones: fortaleces la sana competencia, mejoras la gestión, haces subir la Bolsa, pagas con ello el déficit público y todo es genial. Luego viene un ruso, te agarra de los cojones y te hace cantar por soleares. La culpa es del otro. Les ha faltado decir: "oiga, que la privatizamos para que estuviese en manos de nuestra casta caciquil hispana, no para que fuese esparciendo el capital por ahí".

Son muchas más las noticias y seguiría un buen rato escribiendo, pero nadie como Anguita para sintetizar un estado de la cuestión: "me gustaría volver a ser diputado por un solo día y decir desde el estrado, ¿y ahora qué, hijos de puta?".

20:44:32 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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