28 de diciembre de 2008
Dibujando un nuevo escenario
Poca gente he visto que vaya más allá de la crisis y piense en el escenario que nos encontraremos a partir de 2020. Saldremos de la crisis, todo se arreglará, etc. Pero ¿cómo será la economía?

Ya he explicado otras veces que creo que la transformación será profunda, y atendiendo al cariz que toma la crisis, me imagino algo parecido a esto:

El crédito:
Todo el crédito queda en manos del Estado. El famoso "multiplicador bancario" no ha sido más que la creación de masa monetaria de manera descontrolada por manos privadas, por lo tanto el Estado lo debe controlar exactamente igual que la impresión de billetes. Existe una única entidad de crédito, llamada Banco de España, BCE o lo que sea, a la que recurren tanto empresas como particulares. A partir de ahí, tú ese dinero lo puedes prestar, pero una vez que lo prestas te quedas sin él hasta que te lo devuelven. Así sí que se controla la inflación, y no tocando las mandangas con los tipos de interés. Si alguien dice que con ese sistema se limitará el crecimiento económico, estará incurriendo en una falacia: el crecimiento debido al crédito descontrolado es irreal y acaba en crisis.

Oligopolios:
Debido a la prolongada deflación, la mayoría de empresas medianas y pequeñas han ido cerrando, mientras que las grandes han sufrido un proceso de fusiones que ha dejado la mayoría de mercados en manos de unos pocos. Con el poco crédito que el Estado da, es necesario mucho músculo financiero para iniciar nada, de manera que son estas grandes corporaciones las que acometen los proyectos. Trabajar en una gran corporación no es ninguna putada, la competencia no es tan feroz y los convenios colectivos funcionan de maravilla. El "trabajo para toda la vida", tan tradicional en España, vuelve a ser una realidad. El españolito se siente a gusto y trabaja bien con su contrato fijo. Con su sueldo mantiene una familia, construye una casa y hace lo que se supone que íbamos a hacer nosotros antes de cagarla. A cambio, es muy complicado montar una empresa propia, si quiere medrar debe hacerlo por dentro de la estructura de su corporación (cosa que no tiene por qué ser tan difícil).

Fuerza de trabajo:
El aumento de la productividad, la ausencia de crédito y burbujas especulativas, los temores a volver a caer en la sobreproducción y la evidencia de que los recursos naturales no son infinitos hicieron que acabaran sobrando muchos trabajadores. Ante esta situación, los empresarios no necesitaban ya para nada la cantinela feminista, por lo que fueron desalojando a según qué personajes de los medios de comunicación. Muchas mujeres jóvenes fueron convirtiéndose en amas de casa ante la perspectiva de infratrabajos o paro de larga duración. La natalidad se fue recuperando y sobre todo la educación de los niños volvió a ser la que era, con más autoridad y dedicación. Se fue creando una generación de españoles con la cabeza mejor amueblada, con una cultura de base y con unos principios morales. Lo contrario de aquella chusma de leva de la ESO. Esto aumentó la productividad aún más y reforzó la economía sobre una base sólida.

Tecnocracia:
El desprestigio de ciertos modelos sociales como el del "emprendedor", el "triunfador", etc. hizo que el interés de los jóvenes se pusiera en los perfiles técnicos y científicos. El Estado invirtió mucho dinero en la investigación, pero también lo hicieron las corporaciones. Los ciudadanos comenzaron a aborrecer la demagogia de los partidos del turno y los equipos de tecnócratas tomaron el relevo. La corrupción y la delincuencia se persiguieron con mano de hierro, al tiempo que se redujo la inmigración prácticamente a cero. Estas tres cosas elevaron los salarios de los trabajadores y se reactivó por fin el consumo interno.

El Estado:
Después de sucesivas suspensiones de pagos, se tuvo que acometer una reforma estructural del Estado, abriendo un proceso constituyente. Se instauró una república federal y el Estado central quedó reducido a una mínima estructura cohesiva. Se prejubiló y despidió a muchos funcionarios que realmente no funcionaban. Se declaró todo el suelo urbanizable y los ayuntamientos pasaron a ser una mera delegación del Estado federal, que acaparaba casi todas las competencias. Se estableció un sistema de incentivos por productividad para todos los funcionarios, se acometió una renovación tecnológica de toda la administración y se modificó el sistema de acceso. También se dio a los medios de comunicación públicos una independencia parecida a la de las universidades.

Ah, y también a los membrillos que habían quedado atrapados dos décadas en sus zulos de pladur, envejecidos prematuramente sin hijos ni pensión, se les hizo un Plan General de Ordenación Alimenticia: una olla encima de la cabina de los camiones de basura con un cucharón mecánico que vertía las habichuelas directamente en sus tazas de aluminio. Pero antes de comer debían firmar renunciando a su derecho al voto.

19:57:12 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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