26 de marzo de 2010
El mito del hidalgo
"Por el Val de las Estacas":
-Que no quiero vuestro sueldo
ni de nadie lo querría,
que ni vengo por mujer,
que viva tengo la mía,
vengo a que pagues las parias
que tú debes a Castilla.
-No te las daré yo, el buen Cid,
Cid, yo no te las daría;
si mi padre las pagó,
hizo lo que no debía.
-Si por bien no me las das,
yo por mal las tomaría.
-No lo harás así, buen Cid,
que yo buena lanza había.
-En cuanto a eso, rey moro,
creo que nada te debía,
que si buena lanza tienes,
por buena tengo la mía,
mas da sus parias al rey,
a ese buen rey de Castilla.
De eso, de la extorsión de los reinos vecinos, vivieron el Cid y la caterva de hijosdalgo que le sucedería. El problema de Castilla no es que falte la playa o que no haya habido una Ilustración, el problema es el mito del hidalgo: la superioridad de sangre y la legitimidad de vivir ociosamente del trabajo ajeno.

Algún historiador de la literatura ha dicho que Castilla se fundamenta en los tres famosos mitos: el Cid, el Lazarillo y el Quijote. Yo creo que en realidad Castilla empieza y acaba en el mito del hidalgo: desde el caballero que rapiña las taifas musulmanas hasta el mangante de la corbatita y el Mercedes.

Trabajan de mala leche, prefieren la corbatita, aunque sea indigna y sin honor, al trabajo bien hecho. Esa chusma que sobrevive entre pymes y servicios públicos en Madrid es lo mismo que el hidalgo del Lazarillo: antes el acoso de los acreedores que ensuciarse en un oficio.

12:47:55 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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