3 de enero de 2018
Chaves Nogales: A sangre y fuego
Estuve viendo hace poco el congreso que Pérez Reverte le dedicó a Manuel Chaves Nogales. Aunque tengo pocas ganas ya de seguir removiendo la mierda reseca de la Guerra Civil, fueron tan apasionados los encomios de Pérez Reverte que me puse a leer A sangre y fuego, una colección de sus reportajes novelados.

Pérez Reverte defiende a Chaves Nogales como uno de los pocos periodistas imparciales de aquella época. Parece que hablaba con mucha libertad y que al final estaba en la lista de unos y de otros, aunque su formación era marxista. La cuestión es que estuvo en Madrid escribiendo durante el 36 y el 37, hasta que decidió que la guerra estaba perdida y salió para Inglaterra. Para unos, fue un ser lúcido y valiente, para otros un cobarde.

Yo hubiese hecho lo mismo que él. De hecho, creo que lo haré, porque no sé si llegaremos a viejos sin encontrarnos con otro 36.

A Pérez Reverte le preguntan en otra ponencia si existe hoy en día en España algún periodista que hable con la independencia de Chaves Nogales, y él responde que no, que eso ya no existe. Creo que podría haber citado a sus amigos de Casa Lucio, por lo menos.

Yo voy a ver si me monto una sociedad de bombos mutuos. Alguien que vaya por ahí citándome a mí y yo desde aquí procuraré citarlo a él.

Y hablando del libro, hay un prólogo en el que Chaves Nogales se posiciona en una cierta equidistancia con respecto a la guerra y luego hay una serie de reportajes que parecen novelitas cortas.

En cuanto al prólogo, no voy a ponerlo de lectura obligatoria en la ESO, como pretende Pérez Reverte. Y no lo voy a hacer porque Chaves Nogales parte de una idea-fuerza tóxica de la izquierda que en mi opinión fue lo que originó el 36. Dice exactamente:
"[...] una burguesía capitalista heredera inmediata de la aristocracia terrateniente, que en mi país había monopolizado tradicionalmente los medios de producción y de cambio -como dicen los marxistas-".
Y tanto lo decían los marxistas, que ésa era la idea: desde el Siglo de Oro se han estado heredando los latifundios por parte de las mismas familias, con títulos nobiliarios, y esas familias han bloqueado todo cambio, especialmente el capitalismo, que no entró porque no hubo suficiente capital libre para montar las fábricas. Y por lo tanto, si se mata a esas familias y se reparte la tierra, todo irá bien a partir de ahí, España será un país igual que los demás de Europa.

Una guerra civil no se hace sólo por odio. Tiene que haber un objetivo claro y sobre todo tiene que haber un paraíso prometido. Puede que el reparto de la tierra en pocas manos fuese cierta en Castilla (no en el País Valenciano, donde la tierra estaba en manos de los labradores), pero la tendencia a abusar de los demás y no pensar en el bien común estaba en la aristocracia tanto como en el pueblo llano. Las matanzas en España sólo pueden servir para reducir la población, no el porcentaje de ladrones.

Pienso que Chaves Nogales no es un héroe. Él dice que estuvo informando desde la izquierda hasta que vio la guerra perdida. Muy posiblemente fuese uno de los que estuvieron empujando la contienda.

Y luego están los reportajes novelados, a los que se ha querido dar un valor literario.

Por un lado, es cierto que se parecen mucho al nuevo periodismo norteamericano, sólo que son anteriores en 30 años. Yo he leído un libro de reportajes de Tom Wolfe y, aunque emplea alguna técnica de novela comercial, siempre se mantiene apegado a la verdad. Recomiendo también un libro de Norman Mailer: Oswald, un misterio americano.

El problema es que en Chaves Nogales veo una parte de invención que no queda bien delimitada. Hay un primer reportaje que sí que es creíble, pero ya en el segundo, con el tiroteo por la dehesa andaluza, es imposible que él estuviese allí y toda la acción tiene pinta de película americana. Hay unos tiroteos con metralleta en unos edificios, hay una intervención de la Legión, hay una cantidad brutal de muertos. Chaves Nogales no pudo estar allí, la mayor parte de las cosas las inventó.

De modo que estos reportajes novelados no me parecen ni reportajes ni novelas. Esa tendencia de los reporteros, todavía hoy, de querer ponerse de novelistas no me parece muy productiva. La literatura es un arte, y el arte se define por ser aquello que no tiene una utilidad directa. Si el reportaje trata un tema noticioso o de interés general, pierde su "literariedad" y sirve a una utilidad directa.

El maridaje entre el reportaje y la novela a mí me parece que es como echar agua fría en una paella a mitad de cocción. A Chaves Nogales le sale el arroz pastoso. El interés por la información veraz es una cosa, y el interés por el arte literario es otra. En el primer caso se transfiere información, en el segundo se transfiere emoción.

Por cierto que un novelista como Pío Baroja, cuando habló de la Guerra Civil en los tomos VIII y IX de sus memorias, se limitó a registrar lo que sabía a ciencia cierta, y para mí obtuvo un resultado muy superior.

También se habla en ese congreso de Chaves Nogales como literato. Esto yo no lo veo. Chaves Nogales escribe en el estilo del XIX, cuando la gente del 98, que había renovado el estilo literario, está ya vieja o muerta. No veo esa "tersura" que "no amarillea", como decía el ponente. Veo un periódico a cuatro columnas muy amarillo ya. Veo a un periodista y nada más. Y sospecho que la ética de esta persona puede no haber sido tan ejemplar como ahora se dice.

19:53:36 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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