28 de noviembre de 2005
Letizia Ortiz: Caballo de Troya
"Déjame hablar a mí". Ortiz Rocasolano tiene la energía de la clase media y no piensa entrar en la Zarzuela a desempeñar un papel secundario. Una gran noticia para los republicanos liberales.

La dinastía más importante del mundo se hunde irremediablemente en la clase media gracias a una boda "por amor". Ese es precisamente el gran triunfo liberal: ante el monopolio de la sangre azul, libre mercado sexual. El ennoblecimiento de Letizia Ortiz, culmen del viejo sueño menestral, es un verdadero Caballo de Troya que erosionará la Monarquía española hasta acabar con ella en pocos años.

El primero de los soldados que salen de ese caballo: Larra. Habéis oído bien, nuestro gran escritor liberal, el demócrata republicano censurado por Fernando VII, está ya en la Zarzuela. Ortiz ha utilizado un ejemplar de El doncel de don Enrique el Doliente, su novela histórica a lo Walter Scott, como regalo a su prometido.

Aparecerán más. Su matrimonio civil no es una buena noticia, como intenta hacer creer el clero, que permite el matrimonio religioso, es la constatación de que Letizia Ortiz no cree en Dios. Un simple examen a su trayectoria demuestra su sentimiento laico (el mismo que el mío).

El Príncipe Felipe admite con esto que para él "todas son iguales", pero no cree que eso implique que también los hombres son iguales. Heredar cargos políticos en un estado de derecho es un ejercicio de funambulismo conceptual de una gran fragilidad. Un matrimonio equivocado puede abrir los ojos de muchos.

Peñafiel lo decía hace años: "si Felipe se equivoca, del armario en lugar de homosexuales van a salir republicanos". Y aquí estamos, a rueda de esa genial intrusa que es Letizia Ortiz. De la boda de Sisí Emperatriz podemos pasar a La Regenta en cuestión de meses.

¿Cuánto tiempo puede mantenerse la ficción monárquica cuando los mismos monarcas no la creen? El testamento de Franco, y no otra cosa, es lo que mantiene la Monarquía española. No nos engañemos más.

Los monárquicos lo saben, pero los han puesto entre la espada y la pared: aprobar la boda o ponerse directamente en contra de la política de la Casa Real. No les han dejado tiempo de poner en marcha la "máquina de picar carne" como hicieron con Sannum.

Letizia Ortiz es divorciada, hija de divorciados y nieta de divorciados. Estadísticamente, es casi obligatorio que se vuelva a divorciar. Ahí está otro troyano que acabará entrando en juego. Con las miradas del clero, los monárquicos, las otras familias nobles que han quedado despechadas y con sus hijas solteras, y los reaccionarios falangistas que aún quedan, el desgaste que va a tener que soportar esta mujer va a ser considerable.

Pasada la euforia inicial de boda, las puñaladas van a ser la norma común. La quieren para callar y parir, y ella ha dedicado su vida hasta ahora a hablar e informarse. No cuadra en ese ambiente y las chispas no tardarán en saltar.

Es cuestión de esperar y ver los acontecimientos. La segunda Restauración Borbónica acaba de encontrar el escollo más duro en su trayectoria de casi 30 años. Me imagino a Fernando VII y Alfonso XIII revolviéndose en sus tumbas y gritando: "¡Felipe, no lo hagas!". El fantasma de la Tercera República está en pie y ha echado a andar.

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Os dejo con un fragmento del gran maestro Larra, el escritor que a estas horas debe de estar leyendo el Príncipe Felipe:

Tolerancia y libertad de conciencia; libertad civil; igualdad completa ante la ley e igualdad que abra la puerta a los cargos públicos para los hombres todos, según su idoneidad, y sin necesidad de otra aristocracia que la del talento, la virtud y el mérito; y libertad absoluta de pensamiento escrito".
El dogma de los hombres libres

[publicado originalmente el 6 de noviembre de 2003]

13:47:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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