20 de enero de 2018
El peaje de la AP7
Estaba yo esperando a que llegara 2020 para circular gratis por la AP7, después de 50 años pagando, y de repente miro a ver cómo está la cosa y no me sorprendo nada:
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha dicho hoy que el Gobierno no tiene previsto ampliar el contrato para la AP-7 por lo que cuando venza, la autopista pasará a la Administración General del Estado y será el Gobierno el que, en su momento, tome "la decisión oportuna" sobre su gratuidad.
No sé si ha quedado claro: "la decisión oportuna".

Bueno, en el caso de las autopistas quebradas en Alicante y Madrid se ha tomado la oportuna decisión de pagar los 4.500 millones de pufo más los 550 millones que aún les prestó el mismo Estado en unos créditos. Y dicen que el beneficio en un año de esas autopistas, sin pagar deuda, será de 34 millones. Entonces, para finales de este año las volverán a licitar y quedarán en manos privadas, pero sin deuda. Es decir, que la construcción la pagamos nosotros, el peaje lo cobrarán otros.

¿Y ahora quién se cree que pondrán la AP7 gratuita? Pienso que por la imaginación se les está pasando volverla a licitar también, en este caso por un buen pico (dado que suele dar unos 150-200 millones anuales de beneficio neto) y amortiguar con eso la cagada de los 5.000 millones de los absurdos proyectos de las radiales y la circunvalación de Alicante. Sería una nueva forma de extracción de rentas para el País Valenciano.

Y luego están los amigos hoteleros de Benidorm. Dicen estos señores: "sería un error suprimir completamente el sistema de pago"; "no podemos permitir tener esta única vía de comunicación colapsada como lo está actualmente la A7 en su tramo sur hacia Murcia". Bajan demasiado bien los Mercedes desde Valencia a 180 km/h. sin radar ninguno.

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2016 en Denia (Alberto Noguera)
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3 de enero de 2018
Chaves Nogales: A sangre y fuego
Estuve viendo hace poco el congreso que Pérez Reverte le dedicó a Manuel Chaves Nogales. Aunque tengo pocas ganas ya de seguir removiendo la mierda reseca de la Guerra Civil, fueron tan apasionados los encomios de Pérez Reverte que me puse a leer A sangre y fuego, una colección de sus reportajes novelados.

Pérez Reverte defiende a Chaves Nogales como uno de los pocos periodistas imparciales de aquella época. Parece que hablaba con mucha libertad y que al final estaba en la lista de unos y de otros, aunque su formación era marxista. La cuestión es que estuvo en Madrid escribiendo durante el 36 y el 37, hasta que decidió que la guerra estaba perdida y salió para Inglaterra. Para unos, fue un ser lúcido y valiente, para otros un cobarde.

Yo hubiese hecho lo mismo que él. De hecho, creo que lo haré, porque no sé si llegaremos a viejos sin encontrarnos con otro 36.

A Pérez Reverte le preguntan en otra ponencia si existe hoy en día en España algún periodista que hable con la independencia de Chaves Nogales, y él responde que no, que eso ya no existe. Creo que podría haber citado a sus amigos de Casa Lucio, por lo menos.

Yo voy a ver si me monto una sociedad de bombos mutuos. Alguien que vaya por ahí citándome a mí y yo desde aquí procuraré citarlo a él.

Y hablando del libro, hay un prólogo en el que Chaves Nogales se posiciona en una cierta equidistancia con respecto a la guerra y luego hay una serie de reportajes que parecen novelitas cortas.

En cuanto al prólogo, no voy a ponerlo de lectura obligatoria en la ESO, como pretende Pérez Reverte. Y no lo voy a hacer porque Chaves Nogales parte de una idea-fuerza tóxica de la izquierda que en mi opinión fue lo que originó el 36. Dice exactamente:
"[...] una burguesía capitalista heredera inmediata de la aristocracia terrateniente, que en mi país había monopolizado tradicionalmente los medios de producción y de cambio -como dicen los marxistas-".
Y tanto lo decían los marxistas, que ésa era la idea: desde el Siglo de Oro se han estado heredando los latifundios por parte de las mismas familias, con títulos nobiliarios, y esas familias han bloqueado todo cambio, especialmente el capitalismo, que no entró porque no hubo suficiente capital libre para montar las fábricas. Y por lo tanto, si se mata a esas familias y se reparte la tierra, todo irá bien a partir de ahí, España será un país igual que los demás de Europa.

Una guerra civil no se hace sólo por odio. Tiene que haber un objetivo claro y sobre todo tiene que haber un paraíso prometido. Puede que el reparto de la tierra en pocas manos fuese cierta en Castilla (no en el País Valenciano, donde la tierra estaba en manos de los labradores), pero la tendencia a abusar de los demás y no pensar en el bien común estaba en la aristocracia tanto como en el pueblo llano. Las matanzas en España sólo pueden servir para reducir la población, no el porcentaje de ladrones.

Pienso que Chaves Nogales no es un héroe. Él dice que estuvo informando desde la izquierda hasta que vio la guerra perdida. Muy posiblemente fuese uno de los que estuvieron empujando la contienda. La Guerra Civil fue una revolución que montó la izquierda y que le salió mal.

Y luego están los reportajes novelados, a los que se ha querido dar un valor literario.

Por un lado, es cierto que se parecen mucho al nuevo periodismo norteamericano, sólo que son anteriores en 30 años. Yo he leído un libro de reportajes de Tom Wolfe y, aunque emplea alguna técnica de novela comercial, siempre se mantiene apegado a la verdad. Recomiendo también un libro de Norman Mailer: Oswald, un misterio americano.

El problema es que en Chaves Nogales veo una parte de invención que no queda bien delimitada. Hay un primer reportaje que sí que es creíble, pero ya en el segundo, con el tiroteo por la dehesa andaluza, es imposible que él estuviese allí y toda la acción tiene pinta de película americana. Hay unos tiroteos con metralleta en unos edificios, hay una intervención de la Legión, hay una cantidad brutal de muertos. Chaves Nogales no pudo estar allí, la mayor parte de las cosas las inventó.

De modo que estos reportajes novelados no me parecen ni reportajes ni novelas. Esa tendencia de los reporteros, todavía hoy, de querer ponerse de novelistas no me parece muy productiva. La literatura es un arte, y el arte se define por ser aquello que no tiene una utilidad directa. Si el reportaje trata un tema noticioso o de interés general, pierde su "literariedad" y sirve a una utilidad directa.

El maridaje entre el reportaje y la novela a mí me parece que es como echar agua fría en una paella a mitad de cocción. A Chaves Nogales le sale el arroz pastoso. El interés por la información veraz es una cosa, y el interés por el arte literario es otra. En el primer caso se transfiere información, en el segundo se transfiere emoción.

Por cierto que un novelista como Pío Baroja, cuando habló de la Guerra Civil en los tomos VIII y IX de sus memorias, se limitó a registrar lo que sabía a ciencia cierta, y para mí obtuvo un resultado muy superior.

También se habla en ese congreso de Chaves Nogales como literato. Esto yo no lo veo. Chaves Nogales escribe en el estilo del XIX, cuando la gente del 98, que había renovado el estilo literario, está ya vieja o muerta. No veo esa "tersura" que "no amarillea", como decía el ponente. Veo un periódico a cuatro columnas muy amarillo ya. Veo a un periodista y nada más. Y sospecho que la ética de esta persona puede no haber sido tan ejemplar como ahora se dice.

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10 de diciembre de 2017
En el Cabo de Gata
El viernes me dio por ir a ver el Cabo de Gata. Por pereza de no mirar bien el Maps antes de salir, acabé primero en Cartagena, por error, y luego di la vuelta y me metí en una autopista de peaje por la que circulé yo solo. Por 104 km. pagué 16,90€. Probablemente el atraco peajístico más grande de España. Se ve que aquello de abaratar para atraer la clientela no se lleva ya, ahora es pillar al incauto y pegarle el clavadón.

A la altura de Mazarrón paré en un área de servicio y eché esta foto:



Mi idea primera era llegar a la altura de Níjar y bajar directamente hasta San José, pero un poco antes vi una señal de "Parque Natural del Cabo de Gata" y acabé en Carboneras. Este pueblo tiene allí unas playitas aceptables y también unas industrias de cemento o petroleras.





Están las casas pintadas de blanco, algunas con pinta de construcción artesanal:





No quise volver a la carretera general y me fui a buscar Agua Amarga, por una carreterita de montaña. Llegué a un montículo en el que había un camino que subía montaña arriba y paré a echar algunas fotos. Esto se llama la Mesa de Roldán y al fondo está la Playa de los Muertos.





Es una zona bonita, pero se diferencia muy poco de la Costa Blanca.





Había un caminal muy empinado, con asfalto deteriorado, que subía hasta el faro. Yo no sabía si atreverme, pero al final me metí y llegué hasta arriba.















Me intenté luego meter por otra carreterita, que salía en el Maps, pero estaba intransitable y sin señalización alguna, por lo que bajé del coche, caminé unos cientos de metros y decidí volver y dar media vuelta. Posiblemente en moto se pueda recorrer, sobre todo de trail.

Luego llegué al pueblecillo de Agua Amarga, que parece un poco de parque temático, con todas las casitas encaladas y con aspecto de nuevo.



Por los coches que vi, y algún transeúnte, parece que hay un turismo residencial que busca una tranquilidad mayor que en la ya saturada Costa Blanca. A mí me gustó bastante el sitio. No sabía si me iba a encontrar por allí a Michel Houellebecq, que tiene una casa en esa zona, aunque no sé la población exacta.







Luego intenté cruzar hasta San José sin volver a la general. Avancé ya por el centro del parque natural, por unas lomas áridas y ventosas, de tierra blanca, a veces tupidas de esparto.





Ésa es la zona en la que Houellebecq ambienta La posibilidad de una isla.





Pasé por Fernán Pérez y Albaricoques, para torcer ya hacia San José.





Hay un cierto movimiento de construcción y adosado pero menos que aquí:





Llegué luego sin contratiempo a San José, que es como una Jávea en pequeño y sin desarrollar aún:









Hay luego unas indicaciones para ir a las playas de Los Genoveses y Mónsul, por una pista forestal:









Esto es la Playa de los Genoveses, nada de particular:







Me interesó más la playa de Mónsul, que está bastante cerca. La gente se subía a esta inmensa duna. Es mucho más grande que la de Arenales del Sol:



Es una playa bonita y pintoresca:





Houellebecq la describe así:
Nuestra nueva casa estaba un poco al sur de San José, cerca de la playa de Mónsul. Enormes bloques graníticos cercaban la playa. Mi agente veía con buenos ojos este período de aislamiento; según él, me vendría bien un retiro…




Desde la playa de Mónsul, en lugar de volver por donde había venido, decidí investigar un camino más estrecho que se adentraba hacia la falda de la montaña. Sólo vi un coche que intentaba entrar y automáticamente daba media vuelta. Un kilómetro más adelante el camino se interrumpe por una verja cerrada con un candado, aunque hay un hueco para pasar andando. Vi que el camino seguía y algunas personas caminaban hacia arriba. Decidí llegar hasta el montículo para echar unas fotos de los acantilados:





Pero luego vi que el camino seguía hasta el antiguo faro, varios kilómetros más arriba:



Quedaba ya poca luz, pero seguí paseando un poco más, con la idea de dar media vuelta cuando se hiciese de noche.





Pero luego me piqué y pensé que no me quería ir sin llegar al faro, de modo que apreté el paso mientras seguía echando fotos.





Hay en un momento un recoveco en la montaña que alarga bastante la llegada. La gente ya daba media vuelta porque se hacía de noche. Yo seguí.



Hay unas rocas allí que parecen metal derretido, como si hubiesen salido del núcleo de la tierra:



Las vistas son magníficas, aunque estaba muy oscuro ya:





Llegué finalmente con la última luz rojiza:





Esperaba luego una luna lorquiana para el descenso, pero era una noche negra y nublada. Me había dejado el móvil en el coche y apenas veía dónde pisaba. De todos modos, me sentía a gusto en aquella oscuridad, entre las moles graníticas, alejado de todo ser humano. Ése fue el mejor momento del viaje.

A la vuelta, pare a la entrada de Níjar en una BP a echar gasolina y luego, por pereza y ganas de llegar rápido, aunque hay recorrido alternativo por Murcia, volví a meterme por la autopista de los 16,90€. La madre que los parió.

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25 de noviembre de 2017
Pío Baroja: Rojos y blancos
Este libro se presenta como un supuesto tomo IX de las memorias de Baroja, aunque no hay tal. Es más bien un dietario, para mí un blog, de los años que Baroja pasó en París, del 37 al 40. Había leído ya La Guerra Civil en la frontera y me había enterado de manera definitiva de lo que fue el 36, de cómo lo montaron y lo llevaron adelante. Esto para mí es un asunto cerrado y no admito más controversias ni adoctrinamientos en ningún sentido.

Pero en este tomito Baroja simplemente se dedica a contar lo que hace. Está en la residencia universitaria de París en un cuarto pequeño, con un lavabo, habla con algunos otros exiliados, conversa con algunas mujeres francesas, le vienen a ver unas chicas norteamericanas que lo han leído en inglés, va a algún convite y demás. Es interesante la información que da sobre su carrera como escritor:
Uno escribe porque en España el tiempo hay que pasarlo de algún modo. Escribir no tiene mayor importancia que otro menester cualquiera. Lo único importante que yo le veo es que no se gana para vivir. Yo, con la pluma conseguía, el año que más, unas cuatro o cinco mil pesetas. Y cuente que, según los editores, soy de los que venden más. Aquí, desde el duque al chófer y desde la cocinera a la gran dama, nadie se preocupa del libro. La vida actual tiene muchas exigencias inmediatas: el naturismo, el sol, el automóvil, la buena mesa, el baile, las piscinas, el cine, la aventura... ¿Y dónde está quien, por recreo, se encierre a solas con un volumen para pasar la tarde? Esto ya no lo concibe la gente.

Se escribe poco y malo; decae la novela... ¿Y qué? ¿Quién que no sea un loco o un descentrado va a ponerse a escribir novelas en el mejor de los casos, por menos de trescientas pesetas mensuales?

El espectáculo es muy sencillo de resumir: no hay literatura buena, porque no hay un céntimo para quienes la producen, los viejos están mandados retirar, y los jóvenes con talento persiguen la gloria y la fortuna en actividades más fáciles. Y, claro, los pocos jóvenes que se arriesgan en literatura son unos pelmazos que no hay quien los soporte. Lector que atrapan, lector que curan de la funesta manía de leer.
Me ha parecido que eran palabras escritas ayer, salvo en lo de que "se escribe poco". Se queja de las 5.000 pesetas anuales. En este artículo se muestran ejemplos de salarios según el año: en 1929 el salario de un obrero oscilaba entre 1.500 y 3.000 pesetas al año.

Luego cuenta Baroja su visita a Suiza, a casa de su amigo el nazi Paul Schmidt, que tiene una criada que le pone platos de sopa con una esvástica hecha con perejil.

Luego vuelve ya a España y le garantizan que podrá estar en Vera del Bidasoa, aunque en poco tiempo ya se reinstaló en Madrid y volvió a sus paseos por el Retiro con Azorín.

Al final, dice en el postfacio Fernando Pérez Ollo que durante su detención en el 36, que fue lo que desencadenó el exilio, Baroja sí que estuvo en riesgo de ser fusilado y que el general que fue a liberarlo, Carlos Martínez Campos, llevaba en el bolsillo su orden de ejecución. Esto, según Pérez Ollo, lo declaró el propio Martínez Campos a un historiador. No me cuesta nada creerlo, porque Baroja era incómodo para los unos y los otros. Luego, ya durante el exilio, hubo algunas maniobras a través de sus contactos para congraciarse con el Régimen, enviando algunos artículos a periódicos falangistas y publicando el tomito Comunistas, judíos y demás ralea (título que, según Baroja, le impuso el editor).

En general, es un libro interesante pero mucho menos que el que trata de la Guerra Civil. Es un libro recomendable sólo para los muy barojianos.

Actualización:
He estado pensando en la afirmación de Baroja acerca de los escritores "pelmazos" que espantan a los pocos lectores que quedan. Entre estos escritores, los más destacados eran Ramón Pérez de Ayala, Gabriel Miró, Juan Ramón Jiménez (en su versión en prosa) y por supuesto Gómez de la Serna, que era un fiera de los periódicos y que ahora nadie le recuerda. No había todavía aparecido la generación de posguerra (Cela y Delibes), con la que se entendería mejor Baroja.

Pienso que la causa de la decadencia actual de la literatura la tiene el monocultivo ideológico, el bloqueo de todo lo que no sea progre. También ayuda un poco el material de arrastre vanguardista, que es ya una chatarra vieja pero que algunos aún usan para encubrir su falta de talento. Los lectores parece que han evolucionado ideológicamente muy rápido después de la crisis, pero los escritores no se han movido del bloque alineado, dependientes de unos medios que se van hundiendo poco a poco. Entonces, pienso que Amazon es muy buen síntoma, pero las editoriales grandes deberían ir ya entendiendo al lector de hoy y desvinculándose de los medios tradicionales.

La literatura en vida de Baroja nunca se llegó a recuperar del todo, pero salieron Cela y Hemingway, que se declararon admiradores suyos, y, a rueda de éstos, escritores más jóvenes en Europa y EEUU, que él en sus memorias dirá que le gustan más.

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19 de noviembre de 2017
El futuro de El País
Me ha resultado interesante este vídeo:



El que aparece hablando es Joseph Oughourlian, director del fondo Amber Capital, actual accionista mayoritario del grupo Prisa.

Y es una grabación de la junta general de accionistas, en la que toma Oughourlian la palabra y viene a decir:
  1. Que Cebrián se va de Prisa porque lo echa él.

  2. "Estamos casi contra la pared haciendo esta ampliación de capital en el último minuto".

  3. "La gestión no es que ha sido mala, sino lo siguiente".

  4. "Le vamos a pagar casi diez millones de euros [a Cebrián] por un fracaso total".
Me he puesto luego a mirar el último informe a los accionistas y la situación de Prisa no parece nada buena: 55 millones de pérdidas de enero a septiembre, 1.586 millones de deuda bancaria, patrimonio neto negativo de 428 millones. El 30 de septiembre pasado entraron en causa de disolución según la Ley de Sociedades de Capital, por tener un patrimonio neto inferior a la mitad del capital social, y lo que hicieron en el "ultimo minuto", como dice Oughourlian, fue reducir el capital social. Este patrimonio neto, a efectos de la disolución obligatoria, no es el mismo que el patrimonio neto contable que aparece en el balance (ver explicación aquí).

Si Prisa acaba siendo otro Popular, que no vengan luego lloriqueando los pequeños accionistas pidiendo dinero público. Ahí tienen las cifras para ir mirándolas bien.

De lo que tiene Prisa, Santillana es la que da más beneficios, y es lo que están intentando vender. Quieren que les den 1.500 millones para pagar la deuda, pero ninguna oferta llega a tanto.

La parte de prensa (El País, Cinco Días y alguna revista), de enero a septiembre pierde un 9,6% de facturación, y un 9,2% en ingresos por publicidad (un 15,1% en la "no digital"). El periódico en papel cae un 13,5% en ingresos por ventas. Pero la publicidad on line ha crecido sólo un 3,3%.

Resumiendo: hacer los periódicos de Prisa, principalmente El País, cuesta casi 17 millones al mes, pero los ingresos por publicidad digital son de 3,7 millones al mes. De modo que, si sigue bajando la circulación del papel a más del 15% anual, el periódico va a tener que encoger y encoger hasta quedarse en un confidencial on line de tamaño mínimo. Eso si puede sobrevivir.

Yo creo que Oughourlian, cuando decidió meterse en Prisa, estuvo mirando los numeritos típicos del balance y creyó que, con la recuperación de España, Prisa se recuperaría también. Pero no contó con el verdadero cáncer que está matando a Prisa, que es el desprestigio social. El País ha sido el brazo mediático de la política corrupta que ha arruinado nuestra economía. Ha sido una máquina de manipulación informativa dirigida por un "zorrito rubio" (como lo llamó Umbral) que es un politiquillo astuto e intrigante, y que se va a jubilar bien forrado.

Yo no creo que El País tenga solución. Técnicamente es un periódico bien hecho, pero arrastra a demasiado progre sermoneador de la columna, que debería ir ya buscándose un empleo. Cuando se quede como un simple confidencial, se verá superado por muchas otras publicaciones más eficientes y que entienden mejor al lector de hoy.

Como Oughourlian ha dicho muy bien en su discurso, la prensa tiene que ser libre. Pero cuando una de las columnistas del periódico aparece en el YouTube hace poco pidiendo que se "regule" en contra de los confidenciales, esto ya dice mucho de su forma de pensar. Oughourlian tiene que sacar la escoba y limpiar todo lo progre, desinfectar de feminismo y desparasitar de columnistas de partido. Y los trastos viejos tipo Babelia desmantelarlos. Luego, si la publicación es viable con 20 ó 30 periodistas jóvenes, adelante. Si no, cerrar del todo.

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18 de noviembre de 2017
Michel Houellebecq: Plataforma
Hace unos meses comencé esta novela de Houellebecq y la dejé para leer otras cosas. Luego la he terminado pero sin gran entusiasmo. En Houellebecq, el tema lo es todo, y aquí no me he llegado a interesar.

El libro trata de un soltero solitario que hace un viaje de turismo sexual a Asia y conoce a otra francesa, con la que inicia una relación. Pronto, entre los dos, plantean el proyecto de montar una empresa en el sector del turismo sexual, creo que en Asia también. Houellebecq describe las cosas con su habitual laconismo y sin intriga. Al final, la mujer es asesinada en un atentado terrorista islámico y el protagonista acaba sumido en la depresión en un hospital.

En general, no he entendido a dónde quería llegar Houellebecq ni por qué se le ha dado tanta importancia a esta novela. Tal vez sea porque el tema del turismo sexual a mí no me importa absolutamente nada. En todo caso, he pasado el rato y seguiré leyendo más libros del autor.

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4 de noviembre de 2017
Cultura de la violación
Ahora se estila, por parte de algunos periodistas españoles, referirse a los enemigos ideológicos con un "por ahí hay algunos", "algunos dicen", "se rumorea por ahí".

Yo también voy a hacer lo mismo. Por ahí salió una columna de un periodista en un periódico quebrado que decía que era una putada que hubiesen acusado a un actor de violación, porque ahora no salía en su serie favorita.

Y saltó otra blasonando: "¡Cultura de la violación!". Y ha obtenido su dosis de retuiteos y aplausos varios. La columna del chaval la han borrado inmediatamente.

Vaya esto por delante:

Tasa de violaciones por 100.000 habitanes en 2010:

Alemania: 9,4.
Francia: 16,2.
Suecia: 63,5.
Noruega: 19,2.
Estados Unidos: 27,3.
Austria: 10,4.
Bélgica: 27,9.

España: 3,4.

Falta la estadística, sobre todo en el caso español, del porcentaje de violadores que son inmigrantes.

¿Qué es "cultura de la violación"? ¿Y tú me lo preguntas? "Cultura de la violación" es un concepto enfático, exagerado y falaz acuñado para atemorizar a los hombres e impedir su defensa en los planes que hay de recortar más sus derechos fundamentales, con nuevas leyes que se salten la presunción de inocencia, los detengan ilegalmente, les quiten los hijos y los estigmaticen debidamente, mientras se reparten miles de millones para asesoras, asociaciones, abogadas y víctimas con sentencia firme a veces fraudulenta.

Y esto se queda aquí y no me lo borra nadie.

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31 de octubre de 2017
Cómo se queda la independencia
Pues ya cagados todos y en desbandada, parece que la situación ha quedado fijada para los próximos años.

De todo lo que iba a pasar he venido dando cumplida cuenta aquí en el blog:

El 27 de septiembre de 2015, justo después de las "plebiscitarias", ya avisé a los independentistas de que no debían seguir adelante:
Después de tres años de travesía del Sinaí a base de mentiras, dos elecciones autonómicas y un referendum/encuesta sin participación, podemos esta noche concluír que la respuesta es no. Menos de un 50% han votado a las dos candidaturas que quieren la independencia. Más de un 50% han votado a partidos que claramente han manifestado que quieren seguir en España. No cabe ahora dar vueltas al número de escaños, son los votos uno por uno los únicos que suman en un referendum. ¿No era referendum lo que queríais? Aquí lo tenéis, y lo habéis perdido.
Pero ellos se empeñaron en seguir mintiendo, en prometer una independencia fácil, indolora, barata y en Europa. Yo dejé correr el tema, a sabiendas de que no tenía solución. No volví a hablar de Cataluña hasta dos años más tarde.

El 21 de septiembre de 2017, cuando intervinieron las consejerías, declaré lo siguiente:
Lo que va a ocurrir me resulta difícil verlo. Pienso que habrá un simulacro de referendum, dificultado por las fuerzas de ocupación, y habrá manifestaciones que no irán a ninguna parte, pegatinas en los coches, castellers haciendo el notas, banderitas por doquier, abuelitas que lloran y en el fondo poco movimiento. No va a haber independencia. Es posible que haya intervención de la Generalitat, inhabilitaciones y más detenciones con juicio. Es posible que acabe Puigdemont en la cárcel o inhabilitado, pero esto no será el final de nada sino el principio de una nueva fase de tensión con menos inocencia.

Yo apoyo a Cataluña, declaro mi apoyo a la autodeterminación de los pueblos, sigo afirmando que existe la nación catalana, de la que formo parte, y que la independencia daría un futuro mucho más próspero al Mediterráneo, incluida la Comunidad Valenciana. Pero pienso que nada va a ocurrir en nuestro tiempo de vida, porque los catalanes carecen del orgullo y la furia de un pueblo soberano. Esto nunca lo han tenido, ni con Carlomagno, ni con Aragón, ni con España.
No sé si alguien me leyó, me hizo caso, no me hizo caso, pero la burbujita seguía en dirección a la nada.

El 29 de septiembre dije que nada iba a ocurrir:
Por tanto, mucha calma ante todo, no va a haber nada y Rajoy que se fume un purito y esté tranquilo. El pueblo catalán es un matriarcado que no tiene ni ha tenido media bofetada.
Aquí reconozco que es la única vez que no he acertado completamente, porque me fue imposible prever el grado de estulticia, imprevisión y violencia con que se dirigieron las acciones policiales. Yo imaginaba que estaría la policía dentro y los manifestantes fuera. Incluso, en mi imaginación calenturienta, pensaba que pondrían hasta silicona en las cerraduras en plan piquetero de los 80. Cometieron un mayúsculo error que Puigdemont pudo haber aprovechado, pero que no supo aprovechar.

El 10 de octubre, nada más salió a hacer su discurso marrullero, ya hablé claramente:
El Govern no tiene ningún plan viable para forzar la independencia por vías pacíficas. De hecho, creo que ese plan no es posible. Ese plan nunca ha existido durante el procés, ha sido sólo un farol para "forzar" una supuesta negociación que a Rajoy ni se le ha pasado por la cabeza. La declaración que ha hecho, con la proclamación retórica y sin efecto, sólo es un torpe intento de contentar a la CUP y a los millones de votantes del sí. El problema es que ahora queda claro: Puigdemont está atrapado y sin salida, no puede avanzar más y lo que intenta es retroceder disimuladamente.
¿Y ahora la situación cómo se queda? Pues de entrada a la gente la veo defraudada con el llamado procés, que ha sido una gran mentira y una burbuja psicológica. Aunque no esté dando la cara ahora, el procés es una creación de Artur Mas, un hombre cobarde y zascandil que se irá de rositas. De todos, creo que Puigdemont ha sido el que ha tenido más cojones y el que más lejos ha intentado llegar, pero creo que también al final ha movido más rápido las piernas que el capote. Su escapada a Bruselas parece una parodia de una canción de La Trinca.

Mención aparte merece mi paisano Vicent Partal. En todo este tiempo, no se ha cansado de darle al bombo, no buscando la veracidad de la información sino el empujar su causa. En uno de sus editoriales habló de cierta gente que había cambiado de opinión y dijo algo así como "nunca fueron de los nuestros". ¡Hombre, Vicent! Hoy mismo, con los padres de la República tomando las de Villadiego, escribe un editorial titulado La luz comienza a abrirse paso. Espero que no sean los neones del pasillo hacia los calabozos.

Y ahora el españolismo saca pecho y hace burlas, aunque, si todo va como han dicho, pueden tener que acabar reformando la Constitución por no querer reformar el Estatut.

El independentismo sigue existiendo, abarca algo más de un tercio de la sociedad catalana y, potencialmente, puede llegar a superar la mitad. Pero este sector de la sociedad catalana está ya acostumbrado a vivir pidiendo y creo que se estará quieto un tiempo.

El problema principal a corto plazo es que el equilibrio de fuerzas en la política española está roto: hay dos PSOE, Podemos implosiona por su incoherencia y los escaños nacionalistas no son ya utilizables para la gobernabilidad, lo que deja una dependencia crónica de la alianza antinatural PSOE-PP. Hay dos grandes fracturas: la territorial y la generacional, cuatro partidos en liza, dos de ellos a punto de partirse por dentro. Esto de bueno no tiene nada.

Sé que hay algunos que ya intentan frenar la reforma constitucional, pensando que hay que aprovechar ahora la oportunidad de abusar del otro aún más. Pero esa reforma pienso que se tiene que dar cuanto antes.

En 1520, los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado se levantaron en armas contra Carlos V por haber llenado la corte de extranjeros. El emperador aplastó las revueltas en 1522, ejecutó a los cabecillas pero luego, de manera sorprendente, adoptó gran parte de las medidas que ellos solicitaban, con lo que evitó posteriores levantamientos. Carlos V era un tío listo y Rajoy tiene que serlo también.

Ahora el PSOE tiene que mover pieza y ver si es capaz de liderar de verdad una nueva Transición. El modelo keynesiano de reparto impide crecer a unos territorios y lleva a la dependencia a los otros. Es un modelo injusto pero sobre todo ineficaz. Creo que habrá que seguir la supuesta reforma constitucional de cerca y olvidarse ya de Cataluña durante un tiempo.

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28 de octubre de 2017
La DUI era esto
Pues nada, han hecho la DUI por no poder hacer ya otra cosa. Creo que ya avisé de que era tarde para echarse atrás. Ahora han acabado haciendo la declaración, en secreto y sin proclama oficial, pero en peores condiciones que el 10 de octubre. La única posibilidad, ciertamente muy remota, era el empuje de las calles, pero con el gatillazo de aquel día, tal vez inducido por Mas, el momentum se ha roto.

De entrada, anoche se vio una independencia con mucho seny en la plaza de Sant Jaume. Poca gente hubo, movieron un poco las banderitas y pronto se fueron a la cama. Yo no he visto independencias con tanta desidia.

Ahora, claramente, no pueden hacer nada: no tienen acceso a sus cuentas bancarias, no controlan el territorio, no hacen cumplir las leyes y sólo pueden pasar a la clandestinidad y hacer manifiestos y proclamas. Pero creo que a Rajoy le quitará el sueño Puigdemont tanto como Tarradellas a Franco.

Queda la huelga general, convocada para pasado mañana y que deberá durar diez días. Aquí me parece que ya acabarán de pinchar del todo, porque veo que los ánimos ya se han enfriado.

Sólo les queda poner fe en la Soraya, en que cometa otro error mayúsculo, se reactiven las calles y puedan hacer un tiki-taka político y largarse. Está difícil.

El problema que veo ahora mismo es que hoy llegamos al agotamiento de las vías pacíficas para cambiar la situación. O el R78 procede a una reforma propia en profundidad, con estado federal, o la siguiente oleada independentista, dentro de diez o veinte años, puede ir ya por el camino de las armas, con Podemos ayudando.

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21 de octubre de 2017
Richard Ford: Flores en las grietas
Ford es un autor que se prodiga tan poco que al final hay que hacerle recopilaciones de artículos para que no nos olvidemos de él. Tengo que decir de entrada que este libro me ha gustado mucho, porque de la vida real de Ford sabía más bien poco. También ha sido muy interesante la explicación que hace sobre su forma de escribir.

Ford para mí es uno de los grandes prosistas que he leído, amante del detalle y de la palabra exacta, en la línea de Josep Pla.

En el primer artículo del libro ("Qué escribimos, por qué lo escribimos y a quién le importa") nos habla de su experiencia como profesor universitario, que no le gustó demasiado, y de la censura de la corrección política:
Al reflexionar sobre estas cosas, percibo en el ambiente norteamericano actual una desafortunada censura, algo muy distinto de lo que había cuando comencé a escribir relatos, en los años sesenta, pese a que yo pensaba haber empezado en una época de relativa agitación estética y política. [p. 10].
Y luego escribe una frase con la que no podría estar más de acuerdo:
Creo, y probablemente vosotros también, al menos en principio, que a veces el propósito de la literatura es insultar, ofender, conmocionar, reprender y crear la incomodidad en los lectores, y que Randall Jarell tenía razón cuando decía que necesitamos estar seguros de que lo que escribimos ofende a la gente apropiada.
No creo que Ford haya sido un escritor especialmente censurado, pienso que Houellebecq ha tenido muchos más problemas, pero es cierto que parece que actualmente, como dice Javier Marías, hay gente que emplea más esfuerzo en hacer callar al otro que en decir lo suyo.

Otro artículo interesante es "El hotel", donde recuerda los años que pasó con su abuelo, que regentaba un hotel, justo después de la muerte repentina de su padre. Algo de este hotel aparece, con un punto de tristeza, en su obra maestra Canadá.

En la "Introducción a «The New Granta Book of the American Short Story»" da una clase magistral sobre cómo escribir un relato. Para Ford, el buen escritor empieza con un "ejercicio de autoridad", como un tenista que tiene buen saque, y luego debe conducir por ese hilo al lector durante la parte central, para terminar sin grandes aspavientos. Ford cree que el final no tiene ya importancia.

Es especialmente interesante la parte en la que defiende las frases largas también como un "ejercicio de autoridad". Pone un ejemplo de "El niño azul" de Kevin Canty, y dice sobre él:
En este notable párrafo interior de Canty resulta pues muy viva la vigorosa elección del autor de escribir más antes que menos, de instarse a sí mismo a ir más allá de la tierra de nadie en la que toda frase podría interrumpirse, pero en la que la frase siguiente podría ser la mejor que jamás escribiría. [p. 101].
Y luego insiste: "el osado impulso, la decisión de escribir más". Sólo ese artículo ya justifica el precio del libro, es tal vez lo mejor que he leído sobre el estilo literario desde las teorías de Azorín de 1904.

Luego, en "El buen Raymond", habla de su amigo Raymond Carver, un escritor para mí sobrevalorado y que no deja una obra perdurable. Carver parece que fue alcohólico, estuvo sin dinero, su familia quedó rota y andaba muchas veces quedándose en casas de amigos. Ford y Carver trabaron una sólida amistad, con viajes juntos y visitas a casa de Ford. Al principio, según cuenta, los dos eran jóvenes y desconocidos, luego triunfó primero Carver, que ganó por fin dinero y luego se murió, y finalmente Ford llegó aún más lejos. En otro lugar, oí a Ford decir que, en la época final de Carver, lo tenía casi convencido para hacer las frases más largas. Sea como sea, el pobre Carver no deja una novela y tal vez ningún libro perdurable.

Otro artículo memorable es el que dedica a Chéjov, hace una disección de sus cuentos y de sus técnicas, y concluye:
A los escritores del siglo XX, por supuesto, su presencia nos ha influido radicalmente en nuestros supuestos sobre qué es un tema adecuado para la literatura de ficción, qué momentos de la vida son demasiado decisivos o valiosos como para relegarlos al lenguaje convencional, cómo deben comenzar los cuentos y la variedad de maneras que un escritor puede escoger para terminarlos, así como, finalmente, cuán inalterable es la vida y, en consecuencia, con qué insistencia es preciso representarla. [p. 179].
En "Holgazanear mientras la musa recarga pilas" explica cómo ha pasado la mitad de su vida de escritor viendo la televisión y dejando la mente en barbecho durante años, para luego hacer un libro de tal calidad que le permita recuperar todo lo perdido. Y dice:
No pienso que los escritores sean profesionales sólidos equipados con un conjunto específico de habilidades y recursos técnicos, pasos claros en su desarrollo profesional y el amparo de un código ético, sino que los veo más bien como jugadores que practican una especie de amateurismo extraordinariamente exigente, de lo que se desprende que, una vez cumplido, un esfuerzo no tenga gran cosa que enseñar al siguiente. [p.
196].
En "En la cara" cuenta las hostias que ha pegado, que son bastantes, y en "En recuerdo del golf" cuenta cuando hizo de caddy de un negro empleado del hotel de su abuelo.

Yo creo que Ford ha llegado ya a la edad en la que debería acometer su autobiografía, con todo lujo de detalles y en varios tomos. Este libro es demasiado fino y me ha dejado con hambre. El volumen tiene el ISBN 9788433978400.

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15 de octubre de 2017
Atento, Ximo
Parece que Europa les ha obligado a reformar la Constitución y hasta el PP lo ha aceptado. Esto no ha conformado al independentismo catalán, pero creo que es una muy buena oportunidad. Yo ya vengo diciendo desde hace años que el estado federal es la fórmula adecuada actualmente para España, con independencia fiscal de cada uno.

Pero ojo, estoy leyendo cosas que no me gustan nada. Se habla por ahí de que Podemos busca una reforma con derecho a decidir sólo para Cataluña, Galicia y País Vasco.

No, vamos a ver: aquí si se hace una reforma tiene que ser simétrica para todos. Si vamos a un estado federal, no tiene que haber unos estados con más derechos que los otros. Ximo Puig aquí tiene que estar muy atento, porque una vez que se abra la caja y se repartan derechos a decidir y conciertos fiscales, ya no se vuelve luego a reformar nada en 50 años. La Comunidad Valenciana fue reino independiente durante 500 años y fue aplastada por el Decreto de Nueva Planta y el "justo derecho de conquista" exactamente igual que Cataluña. El País Valenciano no es menos que nadie y no hay que permitir que nadie tenga más independencia que nosotros dentro de la Constitución.

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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