11 de enero de 2006
Las dos izquierdas
Se ha repetido ya hasta cansar la escisión de España en dos bloques: liberales/carlistas, comunistas/falangistas, progres/carcas, PSOE/PP. Pero a mí me parece que el lado izquierdo está escindido en dos bloques incompatibles. No hablo de las viejas disputas entre anarquistas y comunistas. Se trata de dos ideas distintas del mundo que se camuflan bajo el paraguas del grupo Prisa y su brazo político, el PSOE.

Veamos:

Por un lado está la izquierda progre, la de mayo del 68. Esta izquierda es alérgica al concepto de autoridad, a las jerarquías y al razonamiento hegeliano de Marx. Para esta izquierda, lo importante es la libertad. El resto, es una especie de caridad laica. Esta izquierda está anclada al arte posmoderno, a las "revoluciones" basadas en porros y sexo colectivo.

La raíz de esta izquierda hay que buscarla en el postestructuralismo francés, en Lacan, Derrida, Barthes y qué se yo. Afortunadamente, recuerdo poco de estos autores. Lo justo para saber que no hay que volverlos a leer. Ya les dio Sokal su merecido.

En España, esta es la izquierda que fundó el Grupo Prisa, que desplazó dentro del PSOE a los viejos marxistas, que fundó la "beatifull people", que hizo la LOGSE y la ley del menor, que se tiró los billetes al bolsillo. Había un clima propicio: después de cuatro décadas de franquismo, la sed de libertad era importante. Nadie los puede culpar. Si acaso, yo los culparía de cabezotas: han pasado treinta años y no admiten sus muchos errores (junto con muchos aciertos).

Pero lo que me sorprende ahora es que aún queden. Que aún quede gente que, nacida ya en democracia, siga haciendo revoluciones con hojitas de marihuana y sentadas en las calles. En internet, estos movimientos toman la forma de "copyfight", "copyleft" o como se llame. Sus principios ideológicos son: café para todos, descarguemos las canciones por el bien de los artistas, copio y pego lo que han escrito otros pero le pongo mi publicidad, salvemos al Tercer Mundo pirateando todo lo que podamos.

Y luego está la izquierda clásica, el socialismo de ley y orden. Esto no es lo enrollado, no hace muchos amiguetes, no te invitan a porretes y cerveza, no descargas canciones. Pero me parece que es lo que funciona.

Esta izquierda es de influencia alemana. La organización justa de la sociedad es su principio fundamental. Aquí la tolerancia y la libertad tienen menos importancia. La justicia y la igualdad tienen mucha más.

Es un enfoque que tiene mala prensa. Ya sabemos lo que le pasó a la Unión Soviética (básicamente problemas organizativos y burocráticos). Nadie quiere subirse a ese carro.

Y yo lo voy a hacer. ¿Por qué? Porque estoy cansado de hipocresía, de buen rollito, de pijos guays, de la basura en la que me han educado. Creo que hay una forma correcta de hacer las cosas en un país, no una por cada ciudadano. Creo que sin un Estado fuerte, caemos en manos de la crueldad del mercado. Creo, en fin, que el ciclo posmoderno ha terminado. Es tiempo de reconstruir un proyecto fuerte para Occidente. Y ese proyecto tiene que contener: una internet gratuita, transparente y bien regulada (sin piratas); unos medios de comunicación públicos limpios que sirvan al ciudadano; un reparto del suelo equitativo, con viviendas baratas; una policía fuerte que imponga el orden en las calles; un mejor control de la inmigración, con expulsiones y encarcelaciones. Y por supuesto, una III República.

Todo esto acabaría con la progresiva degradación del régimen juancarlista y abriría las puertas a otra etapa. Ya nos va haciendo falta.

21:01:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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