28 de junio de 2006
Y menos mal que nos queda Portugal
Es difícil no resignarse. Lo hemos intentado de todas las maneras, con un equipo defensivo como el de Clemente, con otro más equilibrado como el de Camacho, y con otro de ataque temerario como el de Aragonés. El que se acercó más a algo tangible fue Clemente, en aquel famoso partido contra Italia. Estuvieron cerca de ganar al equipo que luego jugó la final y perdió por penaltis. Pero sabemos muy bien por qué no ganaron: porque estaban nerviosos. Eso es así, y duele mucho reconocerlo. Los españoles somos chulos por naturaleza, a nadie le gusta reconocer que tiene gatillazos mentales.

Dicen que en los otros deportes sí que lo hacemos bien. Pero el problema es que los otros deportes son diferentes. Generalmente las competiciones se juegan cada año, y la presión social nunca es tan grande. El Mundial de fútbol tiene unas características que lo hacen muy complejo: al jugarse cada cuatro años, la tensión es mucho mayor. También influyen los árbitros, que protegen a las selecciones con buen palmarés. La misma dinámica del fútbol hace que un equipo que juega peor pueda cerrarse y mantener un resultado, acabando todo en penaltis. Todo esto dicen los periodistas que es lo que hace grande al fútbol, pero esa grandeza en nuestro caso implica que sean siempre otros los que ganen. Ya podría el fútbol ser un poco menos grande.

España tiene unas características muy especiales: el entorno mediático está hipertrofiado, al igual que la afición. Además, el carácter del español es demasiado sociable, se preocupa demasiado por lo que los demás digan de él. Esto desestabiliza a los jugadores.

He estado escuchando en este Mundial los comentarios de Julio Salinas. Le tengo especial simpatía porque soy del Barcelona, y además creo que lo hace muy bien. Lo había escuchado ya en muchas retransmisiones, pero esta vez el ambiente con ese tal Montes es más distendido y se han visto algunas cosas. Al principio, Salinas siempre estaba preocupado por lo que la gente dijera: "dirán que si esto o lo otro", "nos van a decir que...". Entonces, me acordé de los fallos clamorosos que tuvo, tanto en el Barcelona como en la selección. Parece que pensara: "dirán que he fallado por tirar así, o que he fallado por tirar asá, a ver qué van a decir de mí". Y así entraba el miedo en las piernas y fallaba lo más fácil.

Esto del qué dirán afecta también a los entrenadores, que acaban poniendo a jugadores para quitarse de encima la presión de los medios. Yo no sé si creen que su puesto depende de lo que diga el Marca o simplemente temen los insultos de la gente. Hasta ahora, que yo recuerde, a los seleccionadores se les ha mantenido hasta que ellos han querido. Clemente en Estados Unidos jugó como le dio la gana, en contra de todo el mundo, y le fue más o menos bien. Triste es que nos tengamos que acordar de aquel partido de cuartos como la mejor actuación de España en un Mundial, pero así es.

A mí me gustaría que ya la Federación decidiese, de una vez por todas, tomar cartas en el asunto. Algo hay que hacer ante esto.

He visto en este Mundial que las selecciones pequeñas fichan a seleccionadores extranjeros. Incluso Inglaterra tiene a un sueco. ¿Por qué tenemos en España siempre seleccionadores españoles, cuando se sabe que son los entrenadores extranjeros los que han hecho grande nuestra liga? Lo ideal sería jugar también con jugadores extranjeros, porque ya he dicho que los españoles no estamos dotados psicológicamente para jugar un Mundial, pero como eso no es posible, al menos habría que intentar que el entrenador transmitiese serenidad a los jugadores. Tal vez podríamos fichar a Klinsman, o a Parreira, o a Hidink, o a Scolari.

También tendríamos que seleccionar a los jugadores según sus características psicológicas, no sólo futbolísticas. Se les selecciona para jugar el Mundial, el resto son preliminares. Incluso aunque ganáramos la Eurocopa, el síndrome persistiría. Hasta que España no gane un Mundial no se va a quitar de encima la ansiedad. Habría que abrir un nuevo ciclo de cuatro años encaminado únicamente al Mundial, con un seleccionador extranjero y experto, a poder ser ya campeón, y jugadores de probada frialdad, aunque futbolísticamente no sean tan buenos como los otros.

Y es que no nos damos cuenta, pero los otros equipos ya nos conocen muy bien. Ayer el seleccionador de Francia fue sincero: "nos aprovechamos de la inquietud creciente de los españoles". Es decir, que con el resultado igualado, esperan ya a que nos vayamos precipitando. Saben que es nuestro talón de Aquiles y lo explotan.

Y que no diga nadie que España no tiene jugadores suficientes, porque ahí está Portugal, en cuartos y con posibilidades claras de meterse en semifinales. Tiene jugadores buenos, y también los tiene España. Juegan al toque, a la calidad, pero también saben defenderse. El equipo es sólido y está preparado para imprevistos. Creo que ahora mismo representan la calidad futbolística ibérica. Menos mal que nos queda Portugal.



10:28:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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