4 de julio de 2006
Alcoy: la trastienda valenciana
Detrás del escaparate valenciano, de esas playitas con bandera azul, Valencia esconde muchas cosas. En su trastienda están las antiguas zonas agrícolas e industriales, que sufren poco a poco la despoblación y el abandono. La gente no se hace la idea de que lo que llamamos "costa valenciana" es una estrechita franja de un kilómetro o dos al borde del mar. El resto de la Comunidad Valenciana son huertas, montañas, sembrados, poblachones industriales. A mí me gusta esa valencia industrial, que es a la que realmente pertenezco.

Empecemos nuestra excursión en la costa. Esto es lo que hay en los Arenales del Sol, en las playas del término municipal de Elche. Chalets, bosque de grúas, Mercedes:



No hacen falta comentarios. La siguiente foto está tomada desde la costa de Santa Pola, apenas tres kilómetros al sur de los Arenales del Sol. Lo que se ve al fondo es la llamada Isla Plana de Tabarca, que tendrá apenas tres o cuatro kilómetros de largo. He estado viviendo allí cerca de nueve meses y nunca he encontrado tiempo o ganas de tomar uno de los barcos que salen diariamente y visitarla. Me he quedado así, mirándola y mirándola cada mañana cuando iba a trabajar por la carreterita de la playa. Parece que hay muchas construcciones recientes.



Y esto es lo que hay en el interior, en la zona oeste del macizo al norte de Alicante, entre los pueblos de Gorga y Benilloba. Parece una antigua granja o granero. Fuese quien fuese el dueño, nunca se preocupó de acabar bien la obra:



Son muchos los negocios desaparecidos en esta tierra de nadie. Aparte de las labores agrícolas, había una cierta industria de la alimentación. Aquí la antigua fábrica de Harinas Climent:



Un poco más allá, ya en Benilloba, el restaurante La Ponderosa. Aún tiene algún cliente. Tiene un regusto entre película del oeste y aldea tardofranquista. Supongo que eran tiempos mejores, con una clientela engominada de domingo por la tarde, que irían en sus Mobilette a tomarse unas tapitas de jamón, sepia a la plancha o altramuces. Ahora mismo supongo que el local sobrevive de camioneros y algún albañil a mediodía.



Pero hay algo que sí que tiene el cartel flamante. Justo enfrente, un negocio de futuro para el pueblo:



Casa con 6 habitaciones, 3 baños, garaje, chimenea, aire acondicionado, calefacción, muebles, 400 m2: 237.000 euros. A lo mejor incluso hacen rebaja:



Parece que la especulación llega a todas partes. Lástima que el turismo no lo haga:



Se vende y se alquila. ¿Encontrará comprador antes de que se caiga a trozos? Acordaros de que la vivienda nunca baja, tan sólo se queda por vender. Al menos en España:



Esto son ya las afueras de Alcoy, un viejo barrio obrero en la ladera de la montaña. Aquí es donde vienen a hacer los pisos VPO, con las casitas de alrededor deshabitadas:



Alcoy tiene para mí el encanto de una ciudad oscura, otoñal, de perdida prosperidad. El tiempo erosiona los antiguos edificios de piedra, los negocios se van abandonando. Los mejores tiempos quedan ya lejos.



En la ribera del Serpis, que cruza la ciudad, están las fábricas abandonadas. Aquí se producían telas, calzado, muebles. No hay aparcamiento, los trabajadores se dejaban caer a pie desde los barrios altos por los retorcidos callejones. Los imagino casi de noche, en las mañanas de invierno, con el agua nieve cayendo sobre las boinas.



Esta es la foto que mejor resume la situación de Alcoy. Las fábricas abandonadas debajo, las construcciones residenciales encima. Esas construcciones han absorbido los puestos de trabajo de la industria. ¿Quien vivirá en esos pisos? Tal vez quienes construyan los siguientes pisos, y así sucesivamente hasta que la pirámide se rompa. Entonces, esas viviendas quedarán tan vacías como las fábricas.



Este edificio debió de ser precioso en su tiempo. Los empresarios alcoyanos se contaban entre los más dinámicos de España. Construyeron una ciudad en unas montañas escarpadas, a base de puentes y viaductos. En los años 50-60 aquí no existía el desempleo, recibían mano de obra de otras partes de España y los salarios estaban mucho más altos que en la costa.



Esto era un pequeño polígono industrial peatonal. La mercancía debía de salir en carros de caballos.



Y este es uno de los callejones de los que antes hablaba. Por aquí caminaban los obreros.


Pero no todo Alcoy está muerto. En el centro, la antigua zona residencial de los capitanes de empresa y sus hijos malcriados, hay una plaza cerrada al tráfico. Los bares se han hecho con ella y la utilizan como terraza.



Este es el Alcoy que aún mantiene cierta actividad. Poco a poco, las empresas y los trabajadores se van marchando. Me pregunto cómo estará esa calle dentro de veinte años. Tal vez tan abandonada como las fábricas cerca del río.



17:14:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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