23 de septiembre de 2006
De la euforia al "ya lo decía yo"
Hace años que voy al mismo peluquero. Me cuesta mucho cambiar porque tardan en entender que sin gafas, con babero y de espaldas no me gusta darles conversación. El peluquero al que voy habla poco, aunque a veces suelta alguna frase.

La semana pasada estaba ahí dándole a la tijera y le pregunté qué tal le iba el negocio. Me dijo que había pasado "unos días malos" durante el verano, aunque la cosa se estaba recuperando. Conociendo a los valencianos y conociendo Denia, se conoce que se había desconcertado un poco. En verano en Denia sobran clientes en todas partes. Por lo menos hasta este verano sobraban.

Yo empecé a imaginarme a los hipotecaditos con las greñas escalonadas y los cogotes peludos, por eso saqué el tema de la vivienda. Entonces, me dijo: "es que se lo pusieron tan dulce... y ahora se dan cuenta...". Yo me callé y él siguió cortando.

¿Estos pequeños empresarios no eran el núcleo duro del nuncabajismo? Entonces, decidí tantear otro de los fortines nuncabajistas tradicionales: los padres. Saqué el temita y llegaron frases sorprendentes: "espérate y comprarás a la mitad de precio", "los tipos en mis tiempos estaban al 12%, ¿qué se creían estos que compraron al 2%?", "pronto verás los embargos".

Ah, coño. Entonces, algo ha cambiado. Del "compra cuanto antes" al "ya lo decía yo" apenas había unos meses. Pensaba que todo costaría más. Pero así es este país, que muta cada dos por tres y no lo conoce ni la madre que lo parió.

20:08:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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