30 de octubre de 2006
Operación PCMCIA
Estaba yo tan envalentonado por mi operación Motorola que he decidido esta tarde dar un paso más allá y entrar en el mundo de la banda ancha inalámbrica. He ido a la tienda Movistar y he pedido la oferta 3G, que incluye una tarjeta PCMCIA gratis y un bono de 1 GB al mes por 30 euros.

Todo parecía perfecto: el mismo precio que pago ahora, más velocidad y no depender de un móvil al que se le acaba la batería.

La muchacha me ha gestionado el alta dos veces, porque al tío de Movistar se le había "quedado bloqueado el ordenador". A partir de ahí, he cogido la cajita y me he venido a casa todo contento con el escúter.

Cuando he tirado a meter la tarjeta en la ranura, he notado que sólo entraba hasta la mitad. Por más fuerza que hacía, daba con un tope. Enseguida me he dado cuenta de que no era cuestión de probar y probar, porque no iba a funcionar. He llamado a Telefónica y me han ido pasando de uno a otro, cortando a medias, poniéndome musiquita y toreándome como han querido, hasta que he colgado el teléfono.

Esto se arreglaría si a todo ese puñado de vagos les privatizaran la empresa y así trabajarían... Perdón, Telefónica ya se privatizó, es cierto.

Lo que he hecho ha sido coger el escúter y volver a la tienda. La chica tenía que haber vuelto a llamar para contratar el paquete de 1GB, por eso yo tenía algo de prisa para impedírselo.

He llegado y hemos visto que no entraba la tarjeta. Me ha dicho que fuese llamando. Ahí me preguntaban el motivo de mi llamada y yo iba diciendo frases, algunas veces me ponían con una grabación que leía una especie de folleto, otras me dejaban con una música en espera. Cuando he conseguido hablar con un capullito, me ha dicho que estaban "actualizando las aplicaciones" y que volviese a llamar más tarde al 609 14 85. Pero cuando llamaba luego a ese número, resulta que no existía.

He vuelto a insistir, esquivando grabaciones, hasta que me han pasado con otro. Tenía acento sudamericano y se ha mostrado mucho más amable. Ha ido leyendo el contrato para ver si había alguna cláusula para anularlo y no ha encontrado nada. La verdad es que al principio decía "espere, que voy a realizar una consulta", pero al final de la charla me ha dicho que lo que había estado haciendo era leer el contrato. Está claro que a estos operadores los abandonan ahí a su suerte con cuatro tutoriales y las copias de los contratos.

La cuestión era que me iban a pasar todos los cobros y que tendría que cumplir el compromiso de permanencia de un año y medio. Si lo rompía, entonces debía pagar 160 euros.

A partir de ahí, ya la chica ha llamado dando sus datos de proveedor y le han explicado la cosa algo mejor. Yo, mientras tanto, veía las hojitas que había firmado dos horas antes y casi me daban ganas de abalanzarme y destruirlas. Pero me he contenido.

En ese momento ya no buscaba bandas anchas, tan sólo repetía para mis adentros: "virgencita, que me quede como estaba".

La de Telefónica, después de larga deliberación, ha dicho que el contrato podría anularse si mandábamos una copia sin firmar por fax y una carta explicativa del problema. En 48 horas tendremos la respuesta.

Antes de irme, me ha explicado la chica que ya vino otro cliente buscando tarjetas PCMCIA más cortas, porque hay algunos ordenadores nuevos que utilizan ese nuevo modelo de tarjeta. Me ha dicho que tal vez en un futuro Telefónica las fabrique también así.

Esto me ha tranquilizado. Tal vez en un futuro. Un cliente le ha dicho que le han dicho. He salido de allí lleno de gratitud. Tan contento estaba que iba con la moto cantando:
¡Que viva Españaaaaa!
La gente tiene otro color:
¡¡¡España es la mejor!!!


21:05:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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