14 de febrero de 2007
Nuestras vidas mezcladas
Estoy leyendo una novela de Manuel Vicent que se llama Tranvía a la Malvarrosa. Es uno de esos libros de mi adolescencia, sólo que no lo leí en mi adolescencia y ahora debo hacerlo para examinar a los chavales. Es el consabido rosario de la Nueva Narrativa: que si me acuerdo de los olores, que si las putas llevaban liguero, que si el cura era un salido. No me ha sorprendido que no tenga línea argumental, ni que un mismo motivo vuelva una y otra vez, ni tan siquiera que apenas se emplee el diálogo. Me ha sorprendido la sensación de ambiente cansino y mortecino. Y no lo digo sólo por el mundo que recrea sino por la mirada del novelista, también cansina y mortecina.

Me ha sorprendido porque antes estas novelas abrían para mí un mundo distinto. Ahora parece que lo cierran. El mundo de antes de internet me da claustrofobia. Yo creo que ese es el principal motivo por el que ya no leo novelas. El mundo que reflejan es unidimensional. ¿Será verdad que vivimos vidas mezcladas?

Yo creo que, preocupados por llorar por el pisito y los mil euros, no nos hemos dado cuenta de la revolución social que hemos llevado a cabo. He dicho demasiadas veces que mi generación es un fracaso, y creo que me he equivocado. ¿Es un fracaso una generación que, a sus 30 años, ha transformado completa e irreversiblemente las relaciones humanas? ¿Una generación que ha operado una especie de nuevo renacimiento social y cultural en apenas diez años? Yo creo que no. Yo, por lo menos, no me cambio por mi padre, por mucha casa que se construyese y por mucho que estirase su salario. El conocimiento tiene un valor incalculable, y nosotros somos la generación del conocimiento. Nunca tantos supieron tanto, y nunca tantos se comunicaron entre sí con tanta rapidez y eficacia.

Si alguien se cree que internet está sólo en los ordenadores, se equivoca mucho. El ordenador es una herramienta, internet está en las calles y en las casas, en la gente que ahora se conoce y antes no, en la transformación de las costumbres sexuales, en los vuelos baratos, en la inutilidad actual de las universidades. Internet lo está barriendo todo de un modo silencioso, conciliador, amable, pragmático. Es nuestra revolución y la estamos haciendo a nuestra manera. Lo del 68 será una notita a pie de página al lado de lo nuestro en los libros de historia. No lo digo con megalomanía, simplemente hay que levantar la cabeza y darse cuenta. La realidad mental de todos nosotros se ha transformado radicalmente.

18:10:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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