3 de mayo de 2007
Recuerdos de Tecnocasa
Leo en Idealista.com:
-Tecnocasa: Marzo tenemos 1036 oficinas a su servicio
-Tecnocasa: Abril tenemos 1004 oficinas a su servicio
A ver si sacan el folleto de Mayo. Si en un mes quiebran 32 sucursales de Tecnocasa ¿cuantas oficinas tendrán a nuestro "servicio" el año que viene?
Qué recuerdos me trae esto. Hace casi cuatro años, cuando acabé en el periódico, me llamaron para una entrevista de trabajo. Era en Valencia, en un barrio entre Blasco Ibáñez y la avenida Manuel Candela, si no recuerdo mal. Por allí todo el mundo parecía feliz y contento menos yo, que estaba sin trabajo. Estuve esperando en un parque y las madres jóvenes daban el bocadillo a sus hijos. Seguro que dormían a pierna suelta: intereses al 2% y pisitos en continua revalorización.

Yo también dormía a pierna suelta, para qué os voy a engañar.

Cuando se hizo la hora caminé para allá y me presenté a un negro de 1,90, con el pelo muy corto y un traje de esos con brillo. Llevaba unos mocasines de cuero duro acabados en punta.

Yo ya sabía un poco de este tipo de entrevistas y me pareció que el otro tío con más cara de españolito, que no me saludó y que estaba sentado en un ordenador a mi derecha, era el verdadero dueño de la inmobiliaria. También tenía muy buen aspecto. Como yo también tenía buen aspecto, hacía mucho ciclismo en aquel entonces.

La primera impresión fue buena. El tío pareció contento al verme. Se puso a hacer preguntas sobre mí. Sobre todo incidió mucho en lo de mis novelas, que había cometido yo la ingenuidad de meterlo en el CV. Mientras le explicaba no sé qué cosa, pasó el hombre misterioso por mi lado y soltó un soplido de desprecio. Me imagino que pensaba: "un escritor, este tío no vende ni un botón".

Luego me hizo otra pregunta: me mostró las tres formas de remuneración que tenía la empresa: la primera era un fijo de no sé cuánto y una comisión del 5%; la segunda era un fijo mucho menor y una comisión del 10%; la tercera era un fijo de cero y una comisión del 20%. Elegí la forma intermedia y él tomó nota.

Luego me preguntó cuánto me gustaría ganar y respondí que a partir de 1.200 euros al mes.

Finalmente me preguntó cómo iba yo a escribir tantas novelas si empezaba a trabajar allí, y yo respondí que el trabajo son ocho horas y luego queda tiempo libre.

A partir de ahí, me estuvo largando un pequeño discursito. Sobre todo me remarcó que "no es oro todo lo que reluce", que se pasa mucho estrés y que hay que trabajar muchas horas. "Ya se nos está cayendo un poquito el pelo por aquí", dijo mirándome a mí y tocándose con un dedo la cabeza. Ya se me estaba cayendo un poquito el pelo por ahí, sí.

Luego me dijo que no me daba el trabajo por dos motivos principales: porque tenía cosas fuera de lo profesional (y querían a alguien que se dedicase en cuerpo y alma) y porque me había demostrado poco ambicioso (los aprendices de comercial empezaban ganando de 3.000 euros en adelante).

Y la verdad es que me cayó bien el negro aquel, que seguro que se dedicaba a entrevistar de agencia en agencia, pagado por la misma franquicia. El otro triunfador que resoplaba no me cayó tan bien, pero en fin, tampoco se puede pedir mucho a un vendedor de casas con su "dedicación completa".

Me pregunto cómo andarán las cosas en la agencia esa. No sé si seguirán haciendo entrevistitas ahí de guays, se nos cae el pelo por aquí, comprándose mocasines Martinelli. O a lo mejor el negro no ha vuelto por allí y el triunfador que resopla es ahora una especie de Jack Lemon en Glengarry Glen Ross, en versión joven hispana, por ahí repartiendo folletos, llamando a timbres aleatorios, inventando mentiras para pillar al último pardillo. Todo es cuestión de pasar por allí algún día y comprobarlo. "Buscaba un pisito de esos revalorizable", a ver qué cara pone.

19:17:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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