15 de junio de 2007
Cuéntame la II Restauración
Creo que de ningún periodo histórico en España se ha hablado tanto y se han dicho tantas mentiras. En cuanto los políticos vieron la capacidad de manipulación de la televisión en color, se pusieron las botas. La generación de nuestros padres, esa que tuvo tan fácil el pisito, ha vivido 30 años en la ignorancia. Voy a resumir en unos cuantos puntos mis ideas sobre la II Restauración Borbónica, partiendo de los dogmas erróneos de esa generación de pichitas y mangantes que tanto se regodea viendo la serie Cuéntame:

"El Rey nos dio la Democracia":
El Rey diseñó un sistema que él creía sostenible para mantenerse en el trono. Hasta ahí nada que reprochar. Lo hizo bajo la influencia de dos grandes poderes "fácticos" (como se decía entonces):
  1. El primero eran los beneficiarios del mismo régimen, a los que había que reciclar. El reciclado era básicamente de dos materiales: el dinero y la influencia política. El dinero fue muy fácil de reciclar: simplemente no se tocó nada. Las redes clientelares siguieron funcionando, el sistema de castas siguió funcionando.

    Las grandes fortunas de España arrancan de la inmediata posguerra civil. Sobre esto, no hace falta insistir, bien demostrado lo ha dejado Mariano Sánchez Soler en su libro Ricos por la Patria. No me canso de recomendarlo. Los ricos de entonces siguen siendo los ricos de ahora. Tan sólo se han atrevido a asomar la jeta en ese selecto club los advenedizos mangantes del ladrillo, a los que ya acaba de machacar la vieja guardia, tanto en la jugada de Astroc como en la venta conjunta de suelo por parte de las grandes empresas.

    La movilidad social de España se ha comparado a la de países como la India. Los cándidos de nuestros padres vieron en las universidades el camino por el que sus hijos, con sus esfuerzos y sus méritos, alcanzarían los lugares relevantes. Esto ha sido una mentira podrida. Casi todo el mundo ha acabado siendo lo mismo que su padre, si no menos.

    El otro colectivo a reciclar era el de los políticos. Los no demasiado manchados por el Régimen, llámese Suárez, no necesitaron ningún reciclado. Directamente a dedo fue nombrado presidente del Gobierno. Otros claramente franquistas se refugiaron en Alianza Popular, bajo los auspicios de Fraga, para asegurarse un escaño.

    Pero el sistema necesitaba un turno de partidos. Una "democracia" no podía establecerse sólo con la UCD. Alguien, antes o después, debía de alternarse en el poder. Debía ser alguien de centro izquierda, algo que pudiese equipararse al SPD alemán o al Partido Demócrata estadounidense.

    El partido de izquierdas con más militantes era, por supuesto, el Partido Comunista de Carrillo. Pero no ibas a poner ahí a uno que ya en la Guerra Civil estaba exaltando a las masas junto con la Pasionaria, que no se sabe qué hizo en Paracuellos del Jarama, que mientras ejecutaban a sus correligionarios huyó hacia la Unión Soviética a lamerle el culo a Stalin, y hasta llegó a estar con Chauchescu en Rumanía. No, ni Carrillo ni el PC podían ser. Como tampoco había podido ser Juan III y tuvieron que poner a su hijo, más amigo de Franco.

    Entonces, desempolvaron a un partidillo del que ya nadie se acordaba, llamado PSOE, y lo lanzaron como gran alternativa. En el congreso aquel de Suresnes, Felipe ya se encarama y arrincona a los viejos marxistas, que total tampoco tenían muchos méritos que los avalaran. Sabía muy bien lo que se hacía porque alguien por detrás le marcaba el camino.

    La idea, entonces, era que se alternaran UCD y PSOE. De Suárez a Felipe y de Felipe a Suárez, como Cánovas y Sagasta. Pero Suárez falla. Dimite por razones que desconocemos y se queda el turno cojo. Esto fue una putadita imprevista que no supieron cómo resolver en un principio. El PSOE quedó sin rival durante 14 años. La única alternativa parecía Alianza Popular, un partido indeseablemente marcado por el Franquismo, que no tenía un reciclado sencillo. Fraga, por supuesto, no. De aquel Hernández-Mancha mejor no hablar. El PSOE se iba desgastando cada vez más y la alternancia se hacía cada vez más necesaria. Pero los españoles no querían a Aznar. Al final, cuando ya fue imposible para Felipe seguir, acabó entrando Aznar y se estableció el nuevo turno entre PSOE y PP.

    Ni que decir tiene que en las filas del PSOE se fueron también reciclando todo tipo de personajes. La gente no sale de la nada.

  2. Pero el otro "poder fáctico" era el exterior. Claro que nos han vendido esa imagen de una Transición exclusivamente española, gracias a un "consenso" y a una "madurez" del pueblo español. Pero por supuesto que tanto Alemania como Estados Unidos tenían claro qué España querían: una España integrada en Europa y en la OTAN, sin atisbo de comunismo. Entre Nixon y Heinemann debieron de trazar una detallada hoja de ruta para que el Rey la fuese siguiendo.

    Esto lo explicó muy bien en una entrevista Vázquez Montalbán antes de morirse.
Entonces, a partir de ahí, la monarquía constitucional de España estaba lanzada, pero sólo sobre el papel. ¿Había realmente demócratas en España? Todos los políticos y todos los empresarios habían llegado a serlo, lógicamente, dentro una dictadura (aunque podéis llamarla "dictablanda" a partir de la llegada del Opus Dei). Sus ideas "democráticas" eran simple palabrería. Su forma de hacer las cosas seguía y sigue siendo la del régimen: amiguismo, mentiras, mangue, trinque y compadreo. Su tendencia natural es a mentir, a ocultar las cosas al pueblo. Desconfían de los ciudadanos lo mismo que Franco.

"Con la democracia llegó la libertad de expresión":
Gracias a la nueva libertad de expresión, hubo un relevo en los medios de comunicación. De hecho, lo que había era un gran vacío, Franco no trabajó bien los medios porque no le hacían falta. Entonces, lo que había eran unos periódicos raquíticos y anquilosados. Ahí entra ese demócrata de toda la vida llamado Juan Luis Cebrián, hijo del falangista Vicente Cebrián, alto cargo de la prensa del Movimiento.

Y con esta savia nueva se fabrica un periódico llamado El País, del que luego emanan otros medios hasta conformar esa carcasa multicanal que sustenta al PSOE e indirectamente a todo el sistema caciquil. Y yo creo que El País es un buen periódico, ojo, pero tengo muy claro cuál ha sido su papel en esta II Restauración.

La libertad de expresión no incluía a la familia Real, ni tan siquiera a la Guerra Civil. De hecho, cuando nos hemos conectado a internet, hemos leído por ahí, nos hemos enterado de lo que se publica en el extranjero, hemos visto realmente qué era lo que nos estaban contando los periodistas españoles. No hablo ahora de las televisiones públicas, que han sido un simple medio de propaganda del Gobierno. Hasta el partido España-Malta lo amañaron, para qué decir más.

Si tenemos internet es porque no han podido cerrarla, porque estamos en Europa. Si estáis leyendo ahora esto, es porque no me ha hecho falta que me lo publique El País, obviamente. Tenían todo el sistema editorial e informativo cerrado y controlado por unas pocas manos. Hasta que llega internet y empiezan a pasar cosas raras.

"La Democracia trajo prosperidad económica":
Los datos son claros como el agua. Lo reconoce el mismo Joaquín Estefanía: en 1975 España tiene un PIB per capita que es el 79,2% de la media europea. En 1998 esa cifra es del 77,5%. Ahora, con megaburbuja de crédito y habiendo entrado varios países mucho más pobres en Europa, apenas llegamos a la media. Me gustaría ver esos valores comparados con Alemania Occidental. A todo esto, súmale que el PIB per cápita no mide el verdadero bienestar de la clase media.

Pero es que para llegar hasta aquí han tenido que comerse todos los fondos europeos más todos los ahorros españoles, más todas la capacidad de endeudamiento. Valiente modelo de desarrollo.

En 1975 un simple trabajador español tenía: Ese ha sido el desarrollo económico de la Transición: burbuja de crédito, beneficios empresariales que crecen, poder adquisitivo de la clase media que disminuye, inmigración descontrolada y crack de todo el sistema. Si les hubiesen dicho a aquellas gentes que la integración europea nos iba a traer un millón de moros de Marruecos, se hubiesen descojonado.



15:08:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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