25 de junio de 2007
En las hogueras de San Juan
Ayer estuve otra vez en Alicante, esa ciudad que mezcla los gitanos con los yates. La verdad es que no le tengo tanto asco como Valencia porque no llega aún a gran ciudad, aunque está en ello.

En las fiestas de San Juan, a punto para la cremà, las calles estaban llenas. Había tenderetes con chucherías por todas partes y todo el mundo los ignoraba. Vimos una de esas "barracas" (que más que barracas son grandes carpas) que vendían unas rebanadas con tomate y jamón. Me pido una con una cervecita: 10 euros. Entonces entendí por qué la gente se acercaba menos allí que a las inmobiliarias. Me la comí andando por la acera en un plato de plástico. Tuve que mangar una servilleta de otra barraca. Pero mangar en Alicante es muy fácil.

En el Lizarrán vi gente comiendo de pie en unas repisas que normalmente se utilizan para dejar vasos vacíos. En las mesas de aluminio de la calle, como intentar sentarse en la boca del metro en hora punta. Nosotros nos fuimos a Campello, a un restaurantito llamado La Petite Alsace, con comida francesa tradicional. Desde el centro de Alicante, con las calles cortadas y grandes atascos, hasta ese restaurante, menos de 20 minutos con el escúter.

Hoy he puesto la tele y ha salido uno del SAMUR que estuvo trabajando anoche: hubo muchas más peleas de lo normal y las heridas eran de mayor gravedad. Entonces, parece que lo que no quería que pasara está pasando. La gente está encabronada y además todo quisque comienza a ir armado por la calle. Yo hace tiempo que tengo claro que en las aglomeraciones no puede haber nada bueno. El año que viene para las hogueritas que no cuenten conmigo.

15:30:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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