17 de julio de 2007
El paro ya ha empezado en Denia
Hoy he vuelto a ir al INEM para que me paguen el mes de agosto. He ido tempranillo, a las siete ya había salido de aquí porque me tenía que apuntar en Denia. A eso de las ocho y media estaba ya en la puerta. Un chaval y yo éramos los primeros. Me he sentado en la repisa y me he puesto a esperar. El chaval parecía uno de esos rebeldes sin causa, un estilo así a aquel de las "yoyas" pero menos agresivo. Llevaba piercings y era realmente muy guapo, con el pelo rubio al cepillo y barba de dos semanas.

Hasta ahí todo normal. La clientela del INEM suelen ser jóvenes con pinta de fracaso escolar y poco don de gentes (guapos o feos, eso no influye), moritos o colombianitos a los que los empresarios envían allí antes de volverlos a contratar, y sobre todo mujeres. El año pasado varias mujeres embarazadas, aunque este año ninguna. La pinta que tenía yo, a mis 30 años y demasiado bien vestido, no quiero ni pensarla. Estoy un poco hasta los huevecillos de que me manden al paro cada verano.

Pero cuando faltaban cinco minutos para que abrieran la persiana han aparecido seis o siete tíos hablando con chulería. Se han sentado en el capó de un coche y han estado allí haciendo bromas. Iban con chanclas, pantalones cortos, camisetas. El aspecto no era para nada de personitas desintegradas laborales. Eran claramente albañiles que llevaban muchos años sin tocar el paro. Las musculaturas de los brazos y las piernas hablaban claramente. Tantas bromas y tanta chulería sólo disimulaba su incomodidad y tal vez su desconcierto.

Dentro de la oficina andaban perdidos, parecían no haber estado nunca allí. Les dieron el turno y andaban continuamente mirando su papelito y el panel luminoso. A uno de los primeros le ha preguntado la chica: "¿estabas trabajando en la construcción?" y él ha asentido.

Luego, a uno de los que simulaban tanta alegría le ha sonado el móvil. Tendría 27 ó 28 años. Ha salido a los escalones de fuera y yo lo veía por el cristal. Hablaba sin ganas de broma y al final se le escapó una mirada de desolación. No sé si era su novia, su mujer o quién.

Está claro que las bromas pronto se terminarán. El subsidio irá entrando pero la frustración al no poder salir del agujero, la incertidumbre y la misma precariedad económica irán haciendo mella. Las bromas chulescas irán derivando en algo peor. Estos tíos daban miedo de verdad. Un inmigrante se siente forastero, en casa ajena, pero un español que ve cómo los mangantes se pegan la dolce vita a costa de su ruina es algo más jodido. El cuento ese de que se van a quedar quietecitos que se lo cuenten a quien no se haya leído la historia de España.

21:26:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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