30 de octubre de 2007
Perlas japonesas
En burbuja.info han comentado hoy un artículo sobre los superdotados. Nada que no sepamos ya: en España no se invierte absolutamente nada de nada en el tratamiento de los superdotados en la educación. Los refuerzos, los desdobles y la educación compensatoria son para retrasados o alumnos extranjeros.

Yo he tenido varios alumnos superdotados, ninguno de ellos español. Una niña suiza aprendió español en tres meses sin que yo le enseñara (aunque cobré por ello). Unos hermanos polacos en dos semanas se pusieron a hablar y cuando les pregunté dónde habían aprendido dijeron que escuchando a los demás. Otro chaval noruego, ya en segundo de bachillerato, escribía mejor en español que los españoles. Cualquier persona del norte o el este de Europa dentro de España tiene nivel de superdotado.

En Alemania había uno en plan "nen", que no pensaba más que en discotecas. Me dice una amiga suya: "y el muy bobo se cree un geek, aunque sólo sabe programar en java".

Y luego está el superdotadito hispano, ese que hizo un test parecido al pasapalabra de Telecinco, que es lo mismo que medir la capacidad de un futbolista por los toquecitos que puede darle al balón. En la ESO la verdad es que no se hacen tests de esos y yo estoy de acuerdo.

Pero en una cosa sí que les doy la razón. Dice el artículo:
"En el mundo laboral, ser superdotado [él tiene 160 de CI] está mal visto. Eres un raro. Aunque, con el tiempo, aprendes a hacerte el tonto. Es una de las ventajas si eres más inteligente; al contrario, es imposible. De modo que si quieres sobrevivir, pasa desapercibido. Ni se te ocurra pensar, que para eso está el jefe. Haz caso al maestro aunque sea un burro".
Seguramente el problema de gran parte de esta gente es ir por la vida creyéndose un elegido. Creo que en estas personas se da muchas veces la paradoja del listo-tonto:
"Superdotada, víctima de mobbing, busca trabajo", reza el anuncio. Media página en un diario nacional. 10.000 euros que le costó. Mercedes Gil García, cuarenta y tantos años, ingeniera superior agrónoma, experta en informática y programación, 23 masters, cuatro idiomas... ¡160 de cociente intelectual! Un prodigio. Y en paro.
Está en paro pero se gasta 10.000 euros en un anuncio para buscar trabajo. Hay que intentarlo todo antes de caer tan bajo como para montar tu propia empresa.

Sobre inteligencias y su fortuna laboral quiero poner dos ejemplos de dos amigos que conocí hace 15 años. Vamos a llamarlos el amigo A y el amigo B. El amigo A era un grandullón seboso, con una panza llena de cacahuetes. El amigo B era también muy alto pero delgado, con una piel de albino. Los dos jugaron conmigo al ajedrez en una lejana época.

El amigo A era el tipo de freaky del que todo el mundo se ríe. Era manso y tozudo como un cabestro. Sus notas eran de notable. No había tenido nunca ninguna novia. Jugando con él al ajedrez yo notaba su limitada inteligencia.

El amigo B tenía novia y amigos, aunque no era simpático. Parecía un alemán serio e introvertido. En el ajedrez se notaba su capacidad de cálculo. Si hubiese estudiado aperturas, hubiese jugado muy bien.

Pasó el tiempo y el amigo A se matriculó en arquitectura. Estuvo llevando una vida monacal durante seis años y fue, mediocremente, sacando adelante aquella carrera.

El amigo B se matriculó en la ingeniería de Telecomunicaciones. Entre fiestas los jueves, discusiones con la novia y alguna otra distracción se le fue complicando el tema. Con muchos problemas, consiguió el título. Tendría unos 30 años.

El amigo A hace ahora proyectos para varias empresas y parece que con la burbujita se ha ido forrando bastante bien. El amigo B gana poco más de mil euros al mes en un trabajo por debajo de su cualificación.

Selección a la inversa, gobierno de los peores, eso es lo que hay en este católico país.

Lo que más me ha gustado de todo el hilo ha sido este comentario. Define perfectamente la evolución de los hombres de talento en España, de Pío Baroja a los burbujistas:
Respecto de lo que dices voy a contar mi pequeña experiencia. Después de hacer mi carrera hice una especialidad de dos años en estudios de documentación. Como mi curriculum siempre ha sido brillante cometí la imprudencia de hacerlo notar en mi primera entrevista de trabajo. Conmigo venía una compañera discretita en todo pero quizás más prudente. El resultado de la entrevista fue obtener el rechazo en favor de mi compañera. Esto no me molestó. Pero el comentario que me hicieron al rechazarme todavía me está doliendo (después de 40 años). Comprendemos que Ud. es una "perla japonesa" (risitas esbozadas) pero nos conformamos con algo más modestito. Mis calificaciones en mi curriculum (bachillerato con excelentes notas sin haber cumplido los catorce años y carrera por el estilo. Lo mismo digo de la especialidad e idiomas..) Pero aprendí la lección. Después de una oposición que asombró a los miembros del tribunal, con el número 2 ( no hice perfectos los ejercicios prácticos) entré en la administración. Mi objetivo en mi trabajo fue estrictamente conseguir dinero para vivir dignamente. Nunca intenté formarme más o hacer sombra a nadie. He tenido una trayectoria obscura y mediocre. Después del trabajo me he dedicado a leer lo que me interesaba. De mi especialidad en el trabajo nunca quise saber nada. Ahora soy una personalidad gris pero confieso que he sido feliz. Y lo sigo siendo. Además mi economía es muy saneada. Pero desdeño a mi país y a la media de sus habitantes.


16:42:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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