31 de marzo de 2008
Al teléfono con Zaplana
Otro de los libros que estoy leyendo trata de ese personaje llamado Zaplana, que ya sabéis que para mí es una sinécdoque de la II Restauración. El libro tiene un título absurdo: "Zaplana, el brazo incorrupto del PP". Ya se habló aquí de ese libro y de las grabaciones del caso Naseiro en las que sale él. Pues el libro trae como apéndice la transcripción completa de esa cinta, un auténtico Festival del Humor, en el que dos pícaros se las van echando de importantes, haciendo como que son amigos para aprovecharse el uno del otro y hablando de todo menos de cómo cumplir con las funciones de sus cargos. No tiene el diálogo desperdicio, Zaplana es un simple concejal del PP en Benidorm, tiene 33 años y quiere comprarse un Opel Vectra. Aún no había untado a Maruja Sánchez la "bienpagá" para meterse de alcalde. Como dice Javier Ortiz en el prólogo, esto son "los subterráneos de la España pícara, sin cuyo conocimiento es imposible entender el funcionamiento de la España eterna". Ahí va la transcripción completa, no os perdáis ni una frase:
11 de febrero de 1990. 13:22 h.


SALVADOR PALOP LLAMA A EDUARDO ZAPLANA:

-DESCUELGA UNA MUJER-

M: Sí, dígame.
P: Oye, ¿está Eduardo?
M: Sí, ¿de parte de quién?
P: Boro.
M: ¡Ah, espera un segundín!

-SE PONE ZAPLANA-

Z: Sí.
P: ¿Qué hacemos el domingo en el despacho?
Z: De entrada te diré que eres un maricón, un hijo puta, un cabrón y de todo.
P: ¿Por qué?
Z: ¿Eh? Mira, se está muriendo el padre de Juan Francisco, tú lo sabes y no me lo dices. Te vas a Madrid a la presentación de la revista de Fontán. No me llamas para que vaya contigo.
P: Ostras, pero yo creía que te habían enviado también carta a ti.
Z: ¿Eh?
P: Pero si es que... Pero yo lo que no entiendo...
Z: Sí.
P: Es lo siguiente.
Z: A ver.
P: El otro día.
Z: Sí.
P: Estoy yo hablando, estaba hablando con... y estaba Rosendo delante. Y comenta el tema de Alicante.
Z: Sí.
P: Y dicen; dicen, porque es que tal y cual... dicen Montesinos no sé qué con Luis Fernández. Luis Fernández dice que le ha dicho a Montesinos. Y le digo: sí pero tú no sabes lo que me ha dicho Luis Fernández, en todo caso entre Montesinos y Luis Fernández no hay color.
Z: Sí.
P: Y salta... y salta Arturo.
Z: Sí.
P: A mí me lo decía, ¿eh?
Z: Sí.
P: Fíjate... Montesinos. Ahí lo... la persona que tiene la presidencia provincial está clara...
Z: Sí.
P: Y yo no me refería a la presidencia provincial ni a nada.
Z: Sí.
P: Y ya está. Y que lo demás son tonterías, Rosendo; pues claro. Eso a mí me dicen, no no. Como si yo fuese en contra tuya.
Z: Enemigo, cabrón.
P: Sí, no... Pero yo me quedé acojonado. Yo digo...
Z: Te van conociendo...
P: No, no, no... Es que yo lo había comentado, tal y cual. Es decir que yo ayudarte a ti yo no te puedo ayudar más.
Z: Te han visto el plumero. Te han visto el plumero, que vas en contra mía.
P: No, si es que no te puedo ayudar más porque joder... Los tiene lanzados. Yo digo, pues a éste le habrán avisado también. Yo qué sabía.
Z: Pues macho, me voy el martes. Te pensaba dejar fuera pero me da pena. Me voy a hacer financiero. Me voy el martes a Sevilla.
P: ¿A qué?
Z: Voy a ver si hago unas cosas con la Expo.
P: ¿De qué?
Z: Está ahí Ruidera de jefe.
P: ¿Pero qué vas a hacer?
Z:¿Eh?
P: ¿De qué vas a comprar?
Z: Voy a ver ahora que han echado a Juan Guerra, a ver si...
P: A ver si...
Z: A ver si lo sustituyo.
P: Pero bueno, ¿vas a comprar o a vender?
Z: ¿Eh?
P: ¿Qué vas a vender?
Z: Voy a que Ruidera me explique lo que tengo que hacer. Voy a ponerme a sus órdenes.
P: Pero explícale... A mí también, ¿eh?
Z: ¿Eh?
P: Explícale lo mío aquí.
Z: Quieres que te meta en el ajo, ¿eh?
P: Claro.
Z: Vamos a vender y a comprar y a hacer de intermediarios.
P: Claro.
Z: Para ellos.
P: Claro.
Z: ¿Sabes? Me voy el martes con él a Sevilla y el miércoles estoy en Madrid.
P: ¡Ah, muy bien!
Z: ¿Eh? No paro de viajar.
P: Yo seguramente estaré el jueves.
Z: ¿El jueves en Madrid? Pero entonces, ¿cómo te van los negocios? ¿Me han dicho que ahora eres empresario inmobiliario también? ¿O te dedicas a la construcción?
P: Sí.
Z: Que estás haciendo áticos en Valencia...
P: ¿Áticos? Y entonces los bungalows entran la semana que viene o la otra ya.
Z: ¿Sí? ¿Pero esa es la sociedad de... Célebre?
P: ¿Qué sociedad?
Z: La de los Vaticanos.
P: No.
Z: ¿Otra que has montado tú?
P: Esa es... Esa es una promotora inmobiliaria mía.
Z: ¡Ah, tuya!
P: Sí, sí, sí.
Z: ...como de los motivos.
P: No, no. Yo no he puesto los nombres, y todo mío ahí y va adelante.
Z: ¿Sí?
P: Sí, sí, sí.
Z: Mira, hombre...
P: Ya tengo el escrito de marcha.
Z: Sí, ¿no?
P: Sí, por eso ha caldeado. Oye, ¿tú tienes ahí alguna S.L. que sobre?
Z: Alguna S.L. que me sobre. Puedo tener una, sí.
P: Pues consígueme una S.L.
Z: ¿Sí?
P: Sí.
Z: Pero, ¿por qué no quieres tú constituir una?
P: No, por una sencilla razón. Porque quiero tener una S.L.
Z: Sí.
P: Constituida en Alicante.
Z: Sí,
P: Y que pueda poner... Porque yo ya tengo. Mira las acciones de TOGMEO.
Z: Sí.
P: Tengo una de INVALESA.
Z: Sí.
P: Y tengo la del grupo FUTUROS FINANCIEROS.
Z: Sí.
P: Y quiero hacer, o comprar una sociedad más.
Z: Sí.
P: ¿Eh? Todas esas son pequeñitas, de tres o de cuatro. Pero eso se va a hacer muy grande.
Z: Tú recuerdas que tienes una en Valencia de hace mil años que se llama PUBLIMAR, ¿no?
P: Sí pero ya no sé ni dónde está.
Z: Que no la hemos liquidado ni nada, ¿eh?
P: Claro. Podríamos hacer la de PUBLIMAR.
Z: Y cualquier día vendrá Hacienda y nos pegará un paquete.
P: Sí.
Z: Por no declarar. Aunque sea negativo. ¿Eh? Yo tengo un par de sociedades aquí que te pueden servir.
P: Bueno, pues a ver si me consigues una S.L.
Z: Sí.
P: Y eso se puede pasar al portador y todo, nada más.
Z: ¿Eh?
P: Y eso, ¿qué se pasa, por corredor?
Z: Claro, no. Lo único que tendrás que hacer es el cambio de actividad.
P: Sí, sí. Ya lo arreglaré, ya lo arreglarán eso en el despacho.
Z: Sí, eso van en un momento y se hace. ¿Eh, hijo mío?
P: Bueno.
Z: Oye, cuéntame cosas. ¿Cómo está todo?
P: Muy bien.
Z: ¿Sí?
P: Oye pero eso de la sociedad lo necesito esta semana que viene, no, la otra.
Z: Bien, bien. Lo tienes.
P: O dentro de dos semanas.
Z: Yo tengo aquí un cacao increíble.
P: ¿Por qué?
Z: Porque me apoya el presidente. Todo Dios, menos Luis Fernando, macho, qué... Que dice que yo tengo que quedarme con él sólo. Aunque sea para perder.
P: ¿Cómo?
Z: Luis Fernando Cartagena. Dice que tenemos que mantener el pabellón de... de la pureza y de las ideas. Y que no hay que venderse al oro de Moscú, aunque nos ofrezcan ser presidente. Con lo cual estoy en una situación difícil.
P: Pero, pero él cuenta contigo para secretario provincial, y los demás cuentan contigo para presidente, ¿no?
Z: Claro, claro.
P: Ese es el tema, ¿no?
Z: Ese es el tema.
P: Bueno, pues que te sigan proponiendo, y cuando se quede...
Z: Además es que Montesinos quiere ir a Madrid conmigo fijando fecha del Congreso y él ha firmado un documento con tres cuartas partes de la provincia, diciendo que yo tengo que ser presidente y quiere que lo firme yo. Y ya me está presionando hasta la saciedad, ¿comprendes?
P: Tú fíjate. Querer pasar con la unanimidad...
Z: ¿Eh? Pero es que la unanimidad va a ser prácticamente imposible.
P: Entonces, ¿esto qué? ¿Se le dará cuenta a Luis Fernando?
Z: Hombre a Luis Fernando no. Se quedará al margen. Si quiero ser presidente y si no, pues me quedaré...
P: Pero tú lo recoges luego para vicepresidente, gilipollas, a Luis Fernando.
Z: Claro, pero si es que el tío no quiere. Si es que el tío está como...
P: ¿Que quiere ser presidente?
Z: O yo o el diluvio, claro.
P: ¡Ah, cojones! Se lo ha creído tanto que ya...
Z: Claro. Ahora quiere ser presidente regional y presidente provincial...
P: ¿Ahora presidente regional también?
Z: Sí, presidente regional, presidente provincial, diputado nacional, alcalde de Orihuela y de todo. Ese es el único problema que él tiene, que se cree, como en Valencia se lo habéis hecho creer tanto, entre la Rita, el Juan Carlos Gimena y toda esta gente...
P: Sí.
Z: Que no tienen candidato y que van buscándolo a él como candidato, pues ahora está un poco endiosado. Conmigo se lleva muy bien, ¿no? Yo estuve hablando con él el jueves por la noche. Pero claro, es que las dos partes creen que yo estoy con ellos, ¿sabes?
P: Tú sigue llevándote bien con todos.
Z: Y tarde o temprano tendré que decir con quién estoy.
P: ¿Eh? Tú síguete llevando bien con todos y luego a lo mejor que llegue Lucas y que te ordene hacer una lista... y ya está. Entonces la lista ya se puede hasta hacerla. No es que te vaya bien con todas las partes sino que la hagamos por huevos, tendrás que hacer la lista mía. Y en la lista mía, ¿quién? Pues tú de presidente, ¿eh?
Z: No, si a mí me viene perfectamente. Mi mejor amigo ahora mismo, mi máximo valedor, en Madrid...
P: Sí.
Z: Que no se mete nadie conmigo, porque saca la espada y lo mata es Pepe Cholbi.
P: No me digas, qué morro tiene.
Z: Dice que soy el futuro, ¿eh?
P: Qué morro tiene.
Z: Me apoya incondicionalmente...
P: Qué morro. Él ha oído por dónde iban las campanas, y ahí se apunta.
Z: Él quiere ser un hombre que me sirva. Pero así, ¿eh? me llama ayer...
P: ¿Te acuerdas? Chaparro, no te metas en política, haz como yo.
Z: Dos horas por teléfono.
P: ¿Te acuerdas? Haz como yo...
Z: Y que él es un hombre técnico, ¿eh? Y que pone toda su... a mi servicio.
P: Qué tío, qué tío, cómo cuando oye campanas...
Z: Ha intuido en Madrid que yo podría salir. Ha hecho un análisis de que los demás no tienen posibilidades.
P: Y el tío lo vende en Alicante como si fuera propuesta de él.
Z: Y se me ha apuntado como primer jefe. Porque claro, ayer me decía ya: oye, y si crees que te hago falta como vicepresidente, a mí no me gusta, pero mira...
P: Míralo, qué sacrificado.
Z: Yo lo que haga falta por el partido. Porque este partido yo lo quiero, Eduardo. Si hace falta ser vicepresidente me nombras.
P: Qué tío.
Z: O sea que así está el tema de todo esto.
P: Muy bien.
Z: Así está el tema. Oye, ¿cuándo nos vamos a ver, capullo?
P: A ver cuándo vienes a comer... Te vienes a comer aquí un sábado.
Z: ¿Quieres que me vaya este miércoles no, el otro, a ver el Valencia-Barcelona?
P: ¡Ah, vale! Nos vamos juntos.
Z: ¿Eh? Me voy a comer ya, comemos, estamos toda la tarde juntos...
P: Vale, te invito al cine, ay que diga, a comer y al teatro.
Z: Muy bien.
P: ¿Eh?
Z: Al teatro no podremos, si vamos al fútbol.
P: No, no. A comer y al teatro éste.
Z: ¿A qué teatro?
P: Al fútbol.
Z: ¡Ah, al fútbol! Vale, vale, vale.
P: ¿Eh?
Z: Muy bien. Pues cuenta ya conmigo.
P: Nos costará la torta un pan, pero bueno, ¿qué tendremos que hacer? Nos sacrificaremos.
Z: ...horas de empresarios.
P: Como ahora soy rico...
Z: ...Trabajas de empresario...
P: Como ahora soy rico...
Z: ¿Eh?
P: Oye, el... por lo del mueble va a salir macho. Me quiere hacer vender lo de Ondara, macho.
Z: No, no. Lo de Ondara ya lo tengo yo en cartera, ¿eh?
P: Lo de Ondara, ¿llegaste tú a entrar?
Z: Sí.
P: Yo te digo... Pues yo he dejado abierto, ¿eh?
Z: ¿Sí?
P: La constructora.
Z: Yo también.
P: Podemos hacer una dabuten.
Z: Yo a lo mejor tengo una agencia en Silla, aparte de en Ondara, y te meto a ti también.
P: ¿El qué?
Z: ¿Eh? Porque Javier Sánchez Lázaro, el tío éste que está ahí en Benidorm.
P: Sí.
Z: A lo mejor se queda con el solar y hacemos ahí una cosilla, ¿eh? Tú haces de intermediario de la venta que yo no puedo, y tú pides la comisión a Javier Sánchez Lázaro, ¿eh? Y luego nos la repartimos bajo mano.
P: Pero, ¿para venderlo a...?
Z: ¿Eh?
P: Para vender...
Z: Para vendérselo o permutárselo. Da igual porque además le da igual permutar que vender a este tío amigo mío.
P: Pero si... ha cerrado el trato conmigo ya.
Z: Hijo puta. Si comió conmigo el... el miércoles en Madrid y quedó en hablar con éste.
P:¿El miércoles?
Z: El miércoles comimos juntos en Madrid.
P:¿Este miércoles?
Z: Sí, este miércoles pasado. ¿No te lo ha dicho?
P: El martes estuvo conmigo.
Z: Esperate, esperate, que yo te diga qué día fue. El miércoles...
P: ¿El martes te dijo que había estado conmigo?
Z: Sí, sí, que había estado contigo.
P: En Valencia...
Z: Sí, sí, que había ido. Y el miércoles...
P: ¿Y el miércoles ya me vende?
Z: ¿Eh? Y el miércoles te había vendido ya.
P: Qué cabrón.
Z: ...No te puedes fiar.
P: Lo pagaron a mano.
Z: ¿Eh?
P: Lo pagaron a mano.
Z: El miércoles comió en Madrid, conmigo. Comimos con Álvarez Cascos.
P: ¡Qué tío, macho...!
Z: Bueno, oye, si no sales diputado y soy presidente por Valencia te haré diputado por Alicante.
P: Hombre, eso sí.
Z: ¿Eh?
P: Eso sí que tendré que irme por... por el término de Ondara como ahora voy a edificar...
Z: Como ahora eres empresario de Ondara, pues sales por la Marina Alta.
P: ¡Joder!
Z: ¿Eh?
P: ¡Qué tío!
Z: Y nada.
P: El Bosch me había vendido. Al día siguiente...
Z: Al día siguiente.
P: Es que no ha dejado pasar ni veinticuatro horas, ¿eh?
Z: Nada, no había llegado porque fue al mediodía, fue a las dos de la tarde.
P: Joder qué tío. Ahora le voy a decir; entonces, ¿ha dicho que el Sánchez va a hacerlo o va a ver el solar?
Z: Sí. Si le interesa, ¿eh? En vez de hacer la negociación el Bosch la haces tú.
P: Hombre, claro, porque no tiene ni puta idea.
Z: Tú como si lo tuvieras ya eso adjudicado, ¿no?
P: Sí.
Z: Y entonces le dices, bueno yo una comisioncita, Le pides dos millones de pelas o tres de lo que quieras...
P: Bueno, le pido más...
Z: ¿Eh? Lo que te dé y me das la mitad bajo mano.
P: Pues si tenemos que repartir, joder...
Z: Y yo le digo: págale el contrato a este chico que...
P: Si tenemos que repartir, macho... Tenemos que pedirle un poco más.
Z: Claro, un poquillo más. Yo es que no sé ni lo que vale el solar ni nada.
P: Yo se lo explicaré.
Z: ¿Eh? Ya se lo explicas tú y le sacas la pasta. Y te contaré, pero mantén en secreto lo de Sevilla, ¿eh? El miércoles me llamas y te cuento lo de Sevilla.
P: Bueno, claro que sí.
Z: Me voy a que me lo expliques. A ver cómo puedo... Yo voy con un planteamiento fácil, me sentaré a comer con él y le diré: a ver cómo puedo rascar yo aquí.
P: Claro.
Z: Así, pura y simplemente. ¿Eh? Que me dé diversas opciones y me quedo con la más fácil. Pero me tengo que hacer rico porque estoy arruinado, Boro.
P: ¿Sí, cómo ha sido eso? Estás trabajando como un cabrón.
Z: Estoy trabajando mucho pero estoy arruinado.
P: ¿Y eso?
Z: Me lo gasto todo en política. ¿No ves que yo no tengo sueldo como tú, que cobras de lo que trabajamos todos los españoles?
P: Claro.
Z: Pues eso es lo que pasa. ¡Ay! Tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir. Ahora me tengo que comprar un coche. ¿Te gusta el Vectra 16 válvulas?
P: No, me compro el Audi 20 válvulas yo.
Z: ¿El Audi Sport?
P: No. El 20 válvulas.
Z: ¿Cuál el de 20 válvulas?
P: El noventa.
Z: Ah, ¿el noventa? Pero el noventa no tiene mal... Bueno, tú estás soltero, no tiene maletero, macho. Lo he estado viendo. ¿Y qué vale? Tres millones doscientas o así, ¿no?
P: Sí.
Z: Pues parecido a lo que vale el Vectra 16 válvulas. Pero el Vectra ya tiene cuatro puertas y es más grandecito...
P: No, el mío también tiene cuatro puertas...
Z: Ya, ya, ya.
P: Porque yo por ahora no me lo compro. ¿El tuyo tenía también dos puertas?
Z: Sí.
P: Ahora me apetece el de cuatro. Fíjate si seré gilipollas.
Z: Claro... ¿Y la novia ahora cómo la llevas?
P: No llevo.
Z: ¿Eh?
P: No llevo.
Z: ¿Ya definitivamente?
P: Sí, hace tiempo.
Z: ¿Pero no has vuelto? Como en la boda hiciste un amago.
P: No, pero si dormí en su casa.
Z: ¿Eh? Te la sigues haciendo pero no...
P: Pero no...
Z: Sin las formalidades de antes.
P: Claro.
Z: ¡Ah, eso es más inteligente!
P: Yo no la entiendo, vamos.
Z: Eso es bastante más inteligente.
P: No, yo no la entiendo. Este es el tipo de cosas que no entiendo.
Z: Pero si tú sigues igual, ¿qué más te da? ¿O no sois novios?
P: Cuando voy a Madrid duermo en su casa.
Z: Claro.
P: Y me desahoga, y el desahoguico y hala.
Z: Mejor.
P: Con lo cual yo que tengo que ir bastante a Madrid... Con lo cual entre semana decir, hoy no vengo aquí. Yo no entiendo, no lo entiendo. O sea que además, no busca, no va con nadie ni nada.
Z: Ese es buen chollo, macho.
P: No va con nadie más.
Z: No lo pierdas.
P: No va con nadie más.
Z: Igual eso... es que las modas van cambiando y nosotros no nos adaptamos. Igual eso es lo que se lleva ahora.
P: ¡Joder! Yo no lo entiendo.
Z: No, tú ahí no te sueltes. ¿Eh? Eso es una buena... No andes derrochando.
P: Es que yo ahorro un huevo cada vez que voy a Madrid.
Z: Claro. Te metes en su casa.
P: No me voy ni de putas, ni me pago el hotel, ¿eh? Y entonces mira, hago la misma faena y me sale...
Z: ¿Sabes quién está ya en la sede trabajando?
P: ¿Quién?
Z: ¿Eh? Mercedes.
P: ¿Dónde?
Z: En Madrid, en Génova.
P: Pero, ¿en qué? ¿En qué departamento?
Z: Responsable del área autonómica del partido.
P: ¿Como responsable del área autonómica?
Z: Sí, del área autonómica.
P: ¿De toda el área autonómica?
Z: Sí, sí, sí, sí.
P: ¿Y quién la ha puesto, Lucas?
Z: Claro. Lucas se la ha llevado allí. Y allí está. ¿No lo sabías?
P: No.
Z: Pues allí está currando.
P: Joder...
Z: Con lo cual, ya tenemos una mano más. ¿Eh? O sea que nos puede echar una mano en un momento determinado.
P: Sí, sí... No, desde luego...
Z: Bueno, Boro, hijo mío...
P: De acuerdo.
Z: Oye, voy a seguir currando un ratito, cuenta conmigo para que, si no nos vemos antes, para el miércoles ese del partido.
P: De acuerdo.
Z: Y llámame el miércoles y te cuento lo de Riera.
P: De acuerdo. Búscame la S.L. como sea.
Z: Bien. Y llámame tú cabrón para...
P: ¿Eh? Domiciliado en Alicante y tal...
Z: Para decirme las cosas que haces, tenme al corriente de lo espontáneo y de todas esas cosas. No me margines más.
P: De acuerdo.
Z:¿Vale?
P: Vale.
Z: Hasta luego.
P: Hasta ahora.
Yo es que creo que esta gente son como hombres a medio hacer. Se han quedado con la mente en la pubertad, cuando los criterios morales aún no se han afianzado del todo. Les deslumbra el cochecito del otro, el viajecito que hizo a Madrid, si cenó con éste o con el otro. Y por este tipo de cascabeleo se envilecen hasta la corrupción. Este tipo de personaje se da mucho aquí en la zona de Levante. Yo cuando estuve en Valencia conocí a muchos. La mayoría suelen venir de fuera, con orígenes más bien humildes, y en este caldo de cultivo germinan como malas hierbas. Cuántos zaplanas no se habrán metido en la construcción en estos últimos diez años, y cuántos no estarán ya arruinados.

Alguien se preguntará cómo acabaron esas cintas y por qué a Zaplana no le pasó nada. Pues bien, el caso Naseiro comenzó como una investigación por un tema de drogas. La policía pinchó el teléfono de este tal Palop para investigar a su hermano, porque los dos todavía vivían con sus padres. Pero luego se encontraron con esto y el juez les mandó seguir escuchando. La cosa iba creciendo y en las conversaciones salía ya la cúpula dirigente del PP. Parecía que habían tejido una red clientelar para financiar al mismo partido y de paso a sus bolsillos. El problema llegó cuando el tema trascendió e inmediatamente el Tribunal Supremo tomó las riendas del asunto porque se trataba de diputados. Pero el Supremo lo que hizo fue primero echarle la bronca al juez anterior por derivar un asunto de drogas hacia un caso de corrupción sin haber tramitado un permiso aparte para pinchar el teléfono. Luego declararon inválidas las grabaciones porque el juez no escuchó las cintas al completo (los policías seleccionaron lo importante) y no supervisó la transcripción. Y finalmente mandó destruir las cintas. A partir de ahí, no había caso. Ya no se ha vuelto a hablar de escuchas telefónica a políticos. Todo esto se cuenta en el libro que antes he citado. Lectura muy recomendable.

19:03:41 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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