16 de agosto de 2008
Ese cacharrito llamado Kindle
Confieso que yo era de los que dudaban de la viabilidad del libro electrónico. Tantos años tocando papel habían cuadriculado mi mente. Luego ya, cuando vi que los adolescentes actuales no tocan un libro más que por obligación de mi asignatura, me di cuenta de que el libro estaba muerto. Lo que más ha leído un alumno de la ESO son SMS en los móviles. Y esto a mí no me parece tan mal.

Y ahora llega un cacharrito llamado Kindle, en el que lees los libros como si fuera el papel pero disfrutas de las ventajas de lo digital. Sobre todo de la descarga inmediata sin ir a una librería y de unos precios muy inferiores.

De momento los comentarios van en la línea típica: "supresión de intermediarios", "los autores podrán ganar más", etc. Ni creo que se supriman los intermediarios, porque el mercado de la música es ya totalmente digital y tiene intermediarios, ni creo que los autores ganen más porque los del P2P se pondrán las botas. Y además, los escritores no podrán vivir de conciertos.

Pero esto a mí me da igual, lo que me atrae es lo que vendrá después. Por un lado, Kindle ya incorpora los audio-libros. Por otro lado, creo que a largo plazo lo que va a morir es el concepto de libro como obra con un principio y un final, como monolito de palabras.

Los blogs, que son el verdadero futuro, ya veis que integran comentarios de los lectores, fotografías, vídeos, enlaces, audio y lo que se tercie. El formato tradicional del libraco ahí bien inflado, que se note el peso, no tiene ningún sentido ya. Aunque alguno no se lo crea, para mí es evidente que la mayoría de libros podrían haber expresado todas sus ideas y toda su información en la mitad de palabras. Los inflan para poder llegar al volumen de un libro comercializable. Y esto incluye también muchas novelas. Los blogs somos especialistas en decir más con menos, ahí está el secreto.

Estamos en un momento parecido al de principios del XIX: por un lado están los últimos ilustrados, que disponen de las cátedras, la enciclopedia, la Real Academia y otras instituciones heredadas. Por el otro lado, los románticos, que disponen de unos periódicos en un cutre papel de trapo en formato tabloide y una gran masa de público. Prestigio contra difusión. Está claro lo que va a pasar.

Y lo bueno es que ellos lo están viendo ya:
Así que algunos van imaginándose un futuro sin ferias del libro como la de Madrid, sin firmas en las casetas de turno. Teodoro Sacristán, director de la misma, prefiere no pensarlo. "No quiero imaginarme el panorama, ni qué será de nosotros", comenta.
Amigo Kindle, qué bueno que viniste:



21:38:36 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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