29 de diciembre de 2008
Bernanke: la burbuja inversa
Tanto en el caso de Japón como en el de la Gran Depresión veo que hay muchos economistas que creen que ya han encontrado la fórmula secreta para no repetir errores. Suponen que los errores se produjeron después del crack, cuando es evidente que los errores empezaron mucho antes.

El amigo Helicóptero Ben cree ahora que ya tiene su silver bullet: expansión monetaria. Crear dinero de la nada. Claro, el hombre piensa: si la masa monetaria se contrae por la deflación, pues creamos masa monetaria artificial y listos.

El razonamiento es de una ingenuidad que acojona. Si no supiese que él y su amigo Greenspan son quienes han creado toda esta burbuja mundial, diría que es imposible que semejante necio ocupe el cargo que ocupa.

El siguiente artículo explica lo que va a pasar en EE UU: "How Deflation Creates Hyper-inflation". El problema es que lo enfoca de una manera determinista: de la deflación se sucede siempre la hiperinflación. Esto no es cierto, ahí está el caso japonés. De las inyecciones desesperadas y descontroladas a los bancos, de la apresurada expansión monetaria y del helicóptero contra la temida deflación se sucede la hiperinflación, esto sí que lo sabemos bien.

Y digo más: Japón me parece el ejemplo de solución menos mala ante un desastre de tal calibre. Buscar una "bala de plata" con ideas de bombero va a llevar al colapso total.

Bernanke está creando una burbuja inversa con sus tipos al 0% y su dinero gratis. Si todos los activos e incluso los bienes de consumo bajan de precio, no hay inversión rentable más allá de la misma liquidez, que cada día sube de valor. Todo billete que trinque ciudadano, empresa o banco va a quedar enterrado de inmediato, por imposibilidad física de invertirlo en nada. Ningún banco quiere dar hipotecas si los inmuebles siguen bajando. Así, se van a ir almacenando cantidades ingentes de dinero, todo el mundo "invertirá" en dinero. Se crea así una burbuja inversa.

Esta burbuja pincha en el momento en el que, gracias al sudor y al sacrificio de los trabajadores, la economía toca fondo y empieza una tímida recuperación. Los activos están a su valor real, el crédito está reducido al mínimo, parece que se puede volver a crecer sobre seguro. Pero entonces entra en juego todo el dinero que se había guardado (y que no sirvió para nada): por fin hay dónde invertirlo. Y a partir de ahí viene la Weimar. Los precios se descontrolan, el dinero pierde valor cada día y quema en las manos, la moneda se hunde en el mercado de divisas, todo lo importado sube sin parar, los ciudadanos pierden confianza en esa moneda y comienzan a funcionar por trueque. La ruina total.

Pero aquí en Europa, estoy seguro de que Alemania no va a caer en ese juego estúpido. Con una vez tuvo bastante. Saben muy bien que la deflación es un sapo que hay que tragar con dos cojones hasta el final. Y luego, una recuperación sólida y verdadera, con todo bajo control.

20:44:01 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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