12 de abril de 2009
Tomad, progres
Bonito vídeo de cómo un progre de esos francés con bufandita de intelectualón recibe lo suyo:



¡Vive la multiculturalité! Comed mierda, gilipollas. Yo en esos casos siempre me acuerdo de Putin, cuando dijo: "nos han pegado porque hemos sido débiles, y a los débiles se les golpea".

Toda esta chusma de barrio bajo es lo más cobarde que hay, si queréis os cuento una pequeña anécdota: cuando estaba en Valencia había unos que querían sacarme dinero por aparcar en un aparcamiento cerca de mi casa. Se vino uno en plan gracioso: ¿has visto que andan rompiendo cristales por ahí? Le contesté: eres tú el que los rompe, ahora voy a hablar con la policía. Se quedó con cara de pasmao y mientras me marchaba saqué el móvil y hablé con la poli. Luego me metí en casa a hacerme la cena. Pero la cuestión es que me quedé con la idea de que me iban a joder el coche. Mi puto sueldecito, mi piso zahurda, mis noches a solas y aquellos parásitos viviendo de chupar la sangre del que trabaja. Cogí un cuchillo de cocina de esos de carne, con la hoja para abajo, metí las manos en los bolsillos del forro polar y caminé hasta mi coche. Conforme me iba acercando, veía que se habían reunido en grupito y que estaban justo al lado. Yo me acercaba totalmente solo, sin prisa pero sin pausa. Cuando estuve a pocos metros, uno quiso andar hacia mí. Entonces saqué la mano del forro polar y, sin levantarla, dejé que viesen cómo brillaba la hoja de acero a la luz de las farolas. Se quedó el muchacho así petrificado. Yo bien despacito metí la llave, me subí, maniobré lentamente y me largué.

Y creo que les dio más miedo mi cara que el cuchillo.

Actualización:
Más momentos Gran Torino:
1- En Finestrat tenía un vecino que se creía una estrella del heavy metal, se ponían a ensayar allí con bafles profesionales, y sobre todo se pasaba las tardes y noches escuchando música de mierda, de esas agónica. Una mañana llegué después de haber estado de fiesta y quería dormir, pero el hijo de perra otra vez con la música. Cogí una botella de vino de la nevera, bajé a la calle y apunté a su ventana abierta. Me quedó el tiro un poco bajo, la botella rebotó en la repisa, se metió y fue a dar en la escayola del techo haciendo un agujero. Allí sí que se armó un buen pitote, y el dueño del piso era abogado. Al final todo quedó en nada, pero yo me largué a otro piso y al heavy lo echaron en pocos meses.

2- En el coche en el año 2006 me acababa de quedar en el paro y me iba para Denia. Cuando voy a cambiar de carril, un hijo de perra acelera y me tapa el hueco, haciéndome gestos desde dentro: "¡tú ahí!". Iba en un Audi todo envanecido. Cabrón triunfador especulativo, Audi y chulería. Yo joven ex ochocientoseurista, parado y con un Focus de segunda mano. Pego un acelerón rabioso, me cruzo delante, freno a tope y me bajo corriendo del coche. Tiro a abrirle la puerta con la amigable intención de meterle un piño y saltarle los dientes. Pero el muy perro consiguió poner el seguro por décimas de segundo. Allí dentro se quedó ladrando y yo diciéndole que abriese la puerta.

3- Volviendo del trabajo en mi viejo escúter de 125 hay un pequeño atasco. Adelanto por la izquierda y me paro también. Al salir, uno con un mini se pone a acelerar a tope para no dejarme ponerme delante. Acabo frenando, pero con bastante peligro. Ya se me hinchan las narices y veo que se para en una tienda. Voy detrás de él y al verme se queda dentro del coche. Me acerco a la ventanilla: "¿dónde vas?". El tío sólo decía: "perdón, perdón".

4- En Valencia uno que quería que yo hiciese marcha atrás, yo que no quería hacer. Se baja y se viene hacia mí con sus brazos musculosos. Me quedo mirándolo, abro la puerta para bajar del coche y de repente da media vuelta y se larga. A veces cuanto más gimnasio más miedo tienen.

Pero también hay momentos Pajares:
1- En Alicante un neng con su León tuneado se me cruza y casi me tira a la acera. Yo iba con mi 125. Me pongo a pitarle y dentro de la rotonda me pongo a su altura y más pito. Me dice por la ventanilla: "¿aún vas pitando?" y me pega un volantazo asesino que yo me veía en el suelo. Acelero y salgo de allí como puedo cagando leches.

2- En Altea, uno que iba tirando un humo bestial por el tubo de escape. Le adelanto por la derecha y le pito para recriminarle. El cabrón, aprovechando que hay una esquina, mete el volantazo sin intermitente y choco con él. Con el pomo del manillar le rayo el lateral del coche y ni siquiera llego a caerme. El tío se va.

3- Aquí en mi pueblo un tío con una Harley: me cierra para pasarme y yo me pongo a su altura y le meto un empujón también. Era de esos hell angels de pacotilla, con el chaleco vaquero, el manillar allá arriba y los brazos tatuados. El tío venga a pedirme que parara para meternos hostias, y yo con el escutercito aquel haciéndolo huir cada vez que le arremetía. Ya no se atrevió a adelantarme, pero me venía detrás. Yo aproveché una rotonda para dar media vuelta y me iba a buscar el cuartel de la Guardia Civil, a ver si allí se quería pelear. Creo que se imaginó algo y se largó.

4- En un pueblo aquí al lado, venía picándome con un tarado. Me pasa y cuando intento pasarlo yo me cierra mezquinamente y por centímetros no le pego. Cuando coge la rotonda yo la cojo por el lado contrario y lo hago parar. Me bajo y voy a buscarlo para ver si le meto dos hostias. Él se queda parado con algo de miedo. Veo que es un mazas bastante gradullón y le levanto el dedito: "mucho cuidado, ¿eh?", y me doy prisa en subirme a mi coche. Él entonces reacciona y baja para venir a meterme a mí, pero yo ya me estaba largando.

Ahora con la T-Max no suele haber discusiones.

Actualización:
Tranquilos, que los de mi pueblo son aún más brutos: una pandilla de niñatos pastilleros de los barrios más degradados de Oliva venían cada fin de semana a montarla, peleas y más peleas. Una noche los esperaron en la carretera, les pusieron un obstáculo y cuando aquellos pararon el coche los hincharon a pedradas, hasta les abrieron la cabeza a dos. Lo cierto es que no han vuelto por aquí. Pero también es cierto que antes de eso habían llegado a matar a uno a navajazos, que por suerte no era del pueblo.

23:26:00 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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