30 de mayo de 2009
Sobre el libro de Becerra
He estado leyendo el didáctico libro de Becerra, que recopila todos sus vaticinios y os cuento mis impresiones.

No me había fijado todavía, pero hay varias cosas que me llaman mucho la atención:

Sobre Inglaterra:
Dice:
Pienso que Inglaterra se halla especialmente preparada mental y prácticamente para abordar ese cambio. Su no pertenencia a ningún club le permitirá hacer lo que crea más conveniente; su mentalidad anticipativa le hará ver que la colaboración multidimensional con un administrador neutral —el Estado— puede ser muy provechosa (pienso que no es imposible que en el próximo gobierno británico sea de unidad para "superar los difíciles momentos en que está inmersa la nación"); su carácter eminentemente práctico le va a permitir tomar decisiones y actuar pensando tan sólo en el objetivo final, con todo lo que ello comporta, naturalmente. ¿Que para acompañar al té sólo se dispone de una galleta? Pues una galleta. ¿Que para que aquellas personas estén ocupadas han de barrer? Pues que barran. ¿Que la banca —la totalidad de la banca— debe ser nacionalizada de forma que todo el país sostenga las entidades que canalizan y posibilitan la circulación financiera? Pues se hace. Es la nueva versión de lo que una corporación debe ser.
Pienso que la británica (la inglesa) es la única economía, la única sociedad que puede llegar a estos extremos, la única que puede diseñar los elementos esenciales de la estructura del nuevo sistema: tienen experiencia: ya lo hicieron en el siglo XVIII con las enclosures, y lo que diseñen será modelo de lo que va a venir después; como en el pasado.
Esto es muy acojonante porque Becerra mete en el libro la historia del Imperio Romano y los orígenes del mismo capitalismo allá en Manchester. Le faltó meter el crecimiento y muerte del imperio español. Esos dos párrafos de Becerra son lo mismo que si yo dijera: pienso que los romanos son los más capacitados para anticipar el cambio de modelo tras la caída de su imperio, porque tienen esa capacidad organizativa y legislativa. O podría decir: pienso que los hidalgos castellanos son los más capacitados para el nuevo mundo que surgirá tras la caída del imperio castellano, por esas ansias de conquista.

Es de cajón, de tercero de la ESO, que un pueblo que ha dominado el mundo con una forma de pensar va a seguir aferrado a esa forma de pensar aunque sus beneficios se estén agotando. Este mecanismo psicológico actúa también a nivel individual: cuando alguien ha tenido un éxito muy grande en algo, es muy difícil que cambie su forma de hacer las cosas. La historia demuestra que la caída de un imperio no es sólo la caída de un castillo de naipes económico, es también el fin de una visión del mundo. Si cae el capitalismo, caen los ingleses y toda la commonwealth. No servirá para nada ya el individualismo, la autoafirmación, el mito del emprendedor, el dogma de la libertad mercantil, el Estado mínimo y la hipocresía como motor económico.

Unos tíos que aún conducen por la izquierda, sin ver que todos los demás lo hacemos por la derecha, no son gente "especialmente preparada mental y prácticamente para abordar ese cambio". Son el imperio bizantino, el hidalgo del Lazarillo, los monárquicos de Francia.

Si Becerra insiste una y otra vez en que el capitalismo llega a su fin por el desperdicio que hace de los recursos, por su necesidad de "ir a más", entonces hay que hablar de pueblos con capacidad de organización, de trabajo en equipo y de autocontención: Alemania, Rusia, China. Éstos a Becerra no le caen bien, porque se deja la barba esa de capitán Ahab, pero nadie ha dicho que ese nuevo mundo esté pensado para nuestro gusto.

Sobre la Ilustración:
Becerra no tiene ni idea de lo que fue la Ilustración:
El capitalismo se sustenta sobre tres bases. Su base cultural la determinó el calvinismo, la base filosófica se la dio la Ilustración y la económica de alguna manera es consecuencia de las otras dos y está definida por la búsqueda de la maximización del beneficio individual.
La Ilustración desvincula la cultura de la religión y consigue desarrollar un conocimiento científico. Esto lo hace apoyándose en la cultura clásica. Para la Ilustración, la economía debe ser racional, eficiente y sobre todo dirigida. El poder del Estado debe de ser ilimitado y estar encarnado en un monarca absolutista. A un ilustrado no se le ocurriría para nada dejar libertad al mercado para que se desarrollara por sí mismo.

Podría aclarar Becerra por qué en el país que inventó el capitalismo hubo una ilustración tan débil.

Sobre esto, recuerdo a un profesor de literatura llamado Pedro J. de la Peña, hombre vago pero de talento. En sus clases ejemplifica perfectamente la diferente forma de pensar de los ilustrados y los románticos: el jardín francés contra el jardín inglés. En el jardín francés, todo debe de ser simétrico, recortado y girar en torno a un punto central. Existe un circuito por el que debes pasear. El jardín inglés recrea la naturaleza agreste, deja que crezcan los arbustos y malezas, todo es asimétrico, se presta a un "vagabundeo poético".

El capitalismo nada tiene que ver con la ilustración ni con el calvinismo. Más bien surge como reacción contra éstos. Tiene que ver con el romanticismo, con la democracia y con la burguesía. Las bases "filosóficas" las pone la poesía de Wordsworth, Coleridge y Shelley: libertad, irracionalidad, individualidad, odio al Estado, populismo. Alguien dirá que para filosofía es bastante débil y rudimentaria. Así es el capitalismo, que piensa más bien poco.

Los ciclos raros que hace:
Para Becerra, el capitalismo no se puede acabar aquí porque tiene que durar 250 años. Esto es lo que ha durado, según él, cada sistema económico. Pero no explica por qué. Espero que no lo diga por ciclos astrológicos de Plutón o cosas así. La Enclosure Act a la que él mismo se refiere, data de 1727. El mismo Rousseau ya había calado a los capitalistas: "El primero que, habiendo vallado un terreno, se le ocurrió decir: esto me pertenece, y encontró gentes lo suficientemente simples para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil".

El peak oil:
Sigue insistiendo en un "peak oil" que coincida con el estallido de la burbuja de crédito. Esto es materialmente imposible, puesto que la deflación está disminuyendo el consumo de petróleo a nivel mundial (y lo va a hacer mucho más), y la especulación no digamos. Si estuviésemos cerca del peak oil, lo empezaríamos a notar cuando empezáramos a salir de la crisis, allá en el 2020.

Las corporaciones:
Becerra imagina un futuro donde el Estado pinta cada vez menos y el poder está en manos de unas gigantescas corporaciones transnacionales. A mí esto no me da ningún miedo pero pienso que no lo ha explicado bien. Habrá que ver qué corporaciones tomarán ese control: General Motors, Lehman Brothers, Citigroup, Hispano-Suiza. Con las deudas hasta las trancas, mal futuro les veo a las corporaciones. Creo más bien en una nueva Ilustración y en la fuerza del Estado, pero ya para 2070, en el nuevo ciclo de Plutón. De momento, ajo y agua.

10:38:10 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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