12 de julio de 2009
A propósito de Camps
Ya hace tiempo que andan con los trajes de Camps por aquí y por allá. Esto es algo muy bonito, que en pleno crack y credit crunch se ocupe tanto tiempo en esta cuestión. Yo hasta ahora no tenía una opinión al respecto, pero hoy me he dado cuenta de que todo es un montón de estiércol que van mandando desde Madrid. No tiene la más mínima importancia que el Bigotes regalara unos trajes, la tendría si se probara qué acto (u omisión de acto) político concedió Camps a cambio. Como esto no se va a probar porque no ha existido, pues el vergonzoso asunto de los trajes no es más que un pequeño episodio de peloteo y vanidad parecido a los regalos que recibe el Rey pero a pequeña escala.

Por cierto que a mí este verano me regalaron también un traje de una tienda que había quebrado. No tengo la factura.

Ahora, la tienda del sastre éste no va a quebrar, a pesar de que sus trajes sean, según Jaime Peñafiel, los peores de todo Madrid. Seguro que encuentra clientela a punta pala.

Los intentos de vivisección de Camps tienen, en mi opinión, dos orígenes: el PSOE y el sector más liberaloide-esperancista del PP. Los pajines han tenido mucho interés en hacer aquí sangre porque saben que Camps sí que vale. Por la misma razón que cada vez que gana uno que no es Rajoy dicen que eso refuerza a Rajoy, ahora no quieren que Camps dé el salto a Madrid porque saben que podría acabar con ZetaPedo como quien pincha un globo de peseta.

Y el esperancismo madrileño, imbuido de esas ambiciones que les da su indigencia mental, quiere acabar también con Camps. Como quiere acabar con Gallardón y como pronto querrá acabar con Feijoo. Cuando tú eres una pequeña minoría en un país, tu táctica para llegar al poder debe centrarse en asaltar uno de los partidos del turno y esperar a que te toque el turno. Esto debe de hacerse cuando ese partido se encuentra débil, y a partir de ahí deshacerte de todos los que valgan más que tú. Claro, si alguno de los que gustan al electorado se pone por delante de ti, luego gana y estás acabado.

Camps ha sido un excelente gestor en la Comunidad Valenciana, un hombre religioso que piensa en el bien común. Heredó una colosal deuda de ese moro llamado Zaplana, intentó reconducir la situación (que abocaba a la suspensión de pagos) y desmanteló subrepticiamente el zaplanismo. Siendo del PP, ha gastado bastante dinero en la educación, ha impulsado el transporte público, ha planificado una red de carriles bici, quiere invertir en el tren de mercancías, se ha preocupado de implantar el Linux, hasta frenó la orgía de recalificaciones en los hay-untamientos. En general, es un pepero bastante centrado, tecnócrata opusino y no despilfarrador. Un hombre de signo virgo, que suele moverse con prudencia y precisión, que está dotado de una gran capacidad analítica, al tiempo que algo limitado en su empatía con el populacho.

A mí me jodería mucho que lo acabaran quitando de la Generalitat Valenciana, siendo de los pocos que valen algo en este corrupto régimen, para poner a cualquier cara de bamba al que aún no se le han probado los trinques. Demasiado bien sabemos quiénes se lo llevan crudo, y Camps nunca ha figurado en esa nómina.

Entonces, quede claro que yo nunca he votado al PP, pero como se demuestre que no hubo nada votaré en las próximas elecciones a Camps, para que se joda la mediocrecracia de la ceja y de la caspa. Arruinan España y luego van buscando facturas de trajes.

Actualización:
Genial, me parece absolutamente genial que se destapen las redes clientelares, pero me temo que ahora Camps va a ser el inventor de los trinques, las mordidas, las concesiones fraudulentas y demás. Habrán encontrado ya una cabeza de turco, el único que expresó su voluntad de acabar con ese deporte nacional. Quiso limpiar la basura, pero la basura se lo acabó tragando. Y Zaplana de rositas forrándose en una empresa privatizada.

Que salgan ahora todos esos que quieren privatizar educación y sanidad, porque así su funcionamiento será más limpio.

Pablo Crespo: gallego.
Francisco Correa: madrileño.
Luis Bárcenas: andaluz.
Zaplana: murciano.

Lo que sí que podía haber hecho Camps es lo mismo que Javier Arenas:
Javier Arenas caló a Correa desde el primer momento. Compartieron mesa y mantel en la playa de la Carihuela, en Torremolinos, y el político andaluz advirtió a los suyos del peligro: "No quiero volver a ver a este tío cerca".


23:56:37 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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