10 de agosto de 2009
La pesadilla de una noche de verano
En estas noches calientes de agosto, acostándome tarde, cenando demasiado, se me aparecen viejos espectros:

-Señor Noguera, el buen trinque es arte y oficio que requiere el concurso de varios factores coordinados. Usted ha rascado en la superficie como un pequeño gitanillo levantino, pero no ha atisbado siquiera la raíz de la actual estructura. El sistema trincante no es producto de una burbuja de crédito, la burbuja de crédito es fruto de un sistema trincante. No hay más corrupción en España que en los Estados Unidos, la única diferencia es que los hispanos son corruptos de menor nivel. Le voy a ser franco: la génesis de las trincocracias occidentales está en la II Guerra Mundial. Aquella bendita guerra generó los miedos que han engrasado nuestro potente motor. En las democracias actuales, una minoría dirigente no impone sus ideas por las armas sino por la hipocresía y el miedo. No hay que crear una sola idea nueva, tan sólo aprovechar las ya existentes en beneficio propio. No hay que razonar con esas ideas, tan sólo el miedo es la razón absoluta.

Y si quiere le voy a concretar más:

Lo progre lo definiríamos como el negativo de la fotografía del nazismo. Punto por punto, lo progre es la negación del nazismo. He aquí el ejemplo de cómo el miedo es siempre más poderoso que la razón, no se armó un conjunto coherente de ideas, se juntaron preexistentes retales diversos en una misma estética o corriente juvenil. Pero mucho más importante es la hipocresía: las ideas deben de parecer una cosa, pero servir a un fin diferente. Y todo en conjunto debe ocupar un lugar en la izquierda, porque la única forma en un sistema bipartidista de erradicar al enemigo es reemplazarlo por un pseudoenemigo.

Dividiremos lo progre en cuatro grandes ramas:

1- El feminismo:
El miedo: aquellos caudillos nazis, aquel fascismo de machotes, aquel falangismo.

La opinión hipócrita: la emancipación de la mujer, el tradicional yugo machista, la reclusión en las tareas del hogar.

La opinión real: para seguir creciendo necesitamos más mano de obra barata y dócil, o nos veremos obligados a innovar y a inventar como la generación de nuestros padres, cosa que no tenemos ni idea de cómo hacer.

2- La inmigración:
El miedo: el holocausto de los judíos, aquellos campos de exterminio, el racismo.

La opinión hipócrita: estas pobres gentes del tercer mundo vienen desesperadamente a nuestro país a buscar un futuro mejor y deben tener derecho a la búsqueda de la felicidad.

La opinión real: las mujeres no quieren los trabajos duros o humillantes, con el agravante de que ahora ya no hay proletariado. Necesitamos una clase obrera que no sepa que lo es, que acepte salarios más bajos y sobre todo que tenga una abundancia prácticamente infinita. Esa clase obrera está en el Tercer Mundo y la vamos a traer para acá utilizando el reclamo de nuestros servicios públicos. Para esconder las graves consecuencias que eso tendrá para nuestra clase obrera autóctona utilizaremos el antirracismo y el multiculturalismo.

3- La educación:
El miedo: del autoritarismo vienen las dictaduras, de las dictaduras viene el nazismo. Aquellas granjas de los líderes del futuro, aquella eugenesia.

La opinión hipócrita: de una educación democrática y libre, donde todo el mundo es bueno, nacerá una sociedad democrática y libre donde todo el mundo será bueno.

La opinión real: no queremos un sistema educativo que profundice en saberes humanísticos ni lleve a un excesivo desarrollo mental. No queremos una clase obrera leyendo por las noches a Marx y montando la revolución cubana. La educación debe de centrarse en los más inadaptados, para que no caigan en la delincuencia. Por lo demás, nivel medio de superficial adiestramiento, preparados para "insertarse en el mercado laboral". Ya les diremos luego en lo que consistirá ese mercado laboral.

4- El hedonismo:
El miedo: el idealismo nazi, ese espíritu de sacrificio, ese fanatismo.

La opinión hipócrita: la vida es para disfrutarla.

La opinión real: si hemos jugado bien nuestras cartas y tenemos unos hombres acomplejados e inutilizados, unas mujeres con un sueldecito y un nivel de gasto del doble de ese sueldecito, una inmigración ignorante y pasmada ante los estímulos publicitarios y una educación que propicia el bajo desarrollo cerebral, la prosperidad de nuestros países estará garantizada, con paz social y un buen nivel de consumo. La Razón es nuestro enemigo, que nos aleja del placer inmediato y del centro comercial.

23:55:02 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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