28 de agosto de 2009
Scotland Road Trip I
En abril o mayo se me metió en la cabeza que tenía que hacer un viaje en mi moto. Un viaje largo, de más de una semana. Las circunstancias de esta decisión no es necesario aclararlas, pero sí que desde entonces dediqué mi escaso tiempo libre a planearlo todo con la precisión de un teniente coronel Tejero. Tenía decidido recorrer Marruecos hasta el extremo sur, atravesando el Atlas y aparcando en las dunas de Ouarzazate, en la puerta del desierto. Tenía medido con Google Maps el kilometraje de cada etapa, geoposicionados los hoteles en los que me iba a quedar (de la cadena Ibis), leídas las crónicas de los moteros que habían pasado por allí, me compré un GPS sin mapa, como el de los pilotos del Dakar, me saqué el pasaporte. Salía en la bicicleta a mediodía en los días más calurosos para entrenarme.

Me cansé del calor y decidí cambiar Marruecos por los Alpes. Volví a planificar cada etapa, cada hotel. Luego decidí irme a Escocia sin planificar nada.

Reservé el ferry de Bilbao a Portsmouth por 630 euros. Ida el 17 de agosto y vuelta el 24. No reservé nada más porque el ferry frecuentemente sufre retrasos de hasta un día entero. Sí que me hice una lista de posibles hoteles con sus coordenadas. Como el mundillo bed and breakfast no me convence mucho, me basé en cadenas tipo Ibis o Premier Inn, que son de trato más profesional y no como si visitaras a la suegra.

Para llegar a Bilbao no quería atracarme de autopista. Me preparé una ruta por autopista hasta Teruel y luego por carretera por Zaragoza, Huesca, el puerto de Somport, el pirineo francés, la casa de Pío Baroja en Vera del Bidasoa, las montañas vascas... Unos mil kilómetros, dormir en Bilbao y montarse al ferry a la mañana siguiente. Me quería levantar de noche y salir a toda leche, pero el día anterior me levanté, reservé en Zaragoza para esa misma noche y después de comer salí ligero de equipaje.

Por Daroca no se puede pasar sin la foto de rigor:



Cuando se me hizo de noche decidí coger la autovía nueva para ir más tranquilo y resultó ser una trampa. Ni una gasolinera en más de cien kilómetros. Se me fue acabando el depósito y llegué a Zaragoza casi seco. Pregunté a una muchacha por una gasolinera y me mandó a una que acababan de cerrar. Me metí luego hacia el centro, para por lo menos quedarme tirado donde hubiese taxis, y una señora me dijo que si seguía recto encontraría una 24 horas. Llegué y estaba cerrada. Empezaba con buen pie mi viaje a las High Lands escocesas. Encendí el GPS y me dirigí al hotel. Metí la moto en el aparcamiento subterráneo y pregunté a la recepcionista, que me dio un mapita turístico y me marcó con bolígrafo el camino hasta una gasolinera también 24 horas, como la otra. Me fui para allá y encontré la Galp abierta. Eché 14,5 litros, al depósito le caben 15.

Cené pizza y cerveza en la habitación, vi un rato la tele y me quedé como un tronco.

Zaragoza-Bilbao:
Me levanté y miré a la Pilarica:



Me puse las pilas, me duché, bajé a desayunar y salí en dirección a Huesca. Estaban los trigales recién cortados y corría un aire muy fresco. La autovía estaba vacía pero yo no pasaba de 120. Camino de los Pirineos empezaron los primeros moteros con sus saluditos. A un escúter como el T-Max hay quien lo saluda porque lo ve más como una moto, hay quien no lo saluda porque lo ve como urbano. El sacar una mano del manillar no me parece muy buena idea en ninguna situación, sobre todo si en lugar del embrague llevas el freno, pero empecé a saludar a algunos, qué remedio.

Empezó a entrarme aire en el pie derecho y vi que tenía toda la suela despegada. Unos zapatos Clarks de cien euros, si bien algo viejos ya. Le pegué dos vueltas con cinta americana y seguí.

Conforme se fue revirando la carretera me lo empecé a pasar mejor. Pasé a Francia por Somport.





Por el Pirineo francés, bastante buena gente conduciendo y en las gasolineras. Algo de exceso de casas por vender.



Me quedé con ganas de rodar más por Francia, parece un país tranquilo, de gente bien comida y bien follada. Más dinero que en España, sin duda.

Volví a meterme en España por un puertecillo navarro en el que no hay indicación alguna más que "Comunidad foral de Navarra".

Aquí ya el buen follar se acaba y vienen las grandes causas:



Éstos de la ETA me parece que son los fracasados de cada pueblucho que se crecen allí en las tabernas. Me fui a buscar el pueblo donde vivía Pío Baroja y lo primero que me encontré fue el santoral abertzale:



Pero qué pedazo de caserón que tenía don Pío:



Por si alguien quiere ir a verlo, está en N 43º 16.981' – O 1º 40.713'.

A partir de ahí, ya busqué el hotel de Bilbao, que está a sólo dos kilómetros del puerto de Santurce, de donde sale el ferry. Pedí de cenar y la vieja se puso a gritar, que estaba ella sola y que no podía. Cogí la moto y rodé por Santurce a ver qué había. No había nada. Fui luego a un pequeño centro comercial al lado del hotel y había allí un restaurante llamado Amorrortu. El camarero me saludó con un ¡aupa! La verdad es que a mí el rollo chicarrón del norte no me va nada, ni los veo más grandes que yo ni mejor alimentados. Los etarras de los pueblecillos son más bien pequeñajos. Sí que a veces dan ganas de partirlos de una hostia. Ahora, que allí cené un filete de ternera con patatas y pimientos por nueve euros.

En el ferry:
El día siguiente amaneció con el chirimiri. Me subí a la moto y me escondí detrás del carenado. Al llegar a Santurce ya había parado. Siguió el día ceniciento y fresco. Atracó el ferry y estuvimos esperando a que nos abriesen la puerta.



Estaba yo algo preocupado por el proceso de meter la moto y atarla, pero es todo bastante sencillo: la dejas con la pata de cabra y con un cordel te la atan para que no pueda levantarse. Para salir, te quitas tú mismo el cordel y te largas. Te ponen un cojín en el asiento para no dejar marcas.

Me fui a ver mi camarote, un cubículo con minicuarto de baño y ventilación artificial:



Partió el ferry y dejábamos atrás el puerto:



Estos cruceros de lujo lo bueno que tienen es que te relacionas con la más selecta sociedad británica.



Mañana sigo contando.

15:24:30 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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