3 de septiembre de 2009
Scotland Road Trip III
Siguiendo con el relato de mi viaje, como ya conté salí de Kilmarnock preparado para el diluvio, con todo el equipo impermeable. Circulé hacia Glasgow por autopista y, después de perderme alguna vez, logré salir hacia el norte. Me metí en una carretera y estuve unos cuantos kilómetros rodando detrás de dos policías. Creía que allí las motos no las usaban, pero se ve que alguno hay. El uniforme era totalmente un impermeable, de plástico grueso.

Luego empezó el paisaje a gustarme y estuve echando algunas fotos. Ésta es la entrada de alguna finca de caza, en un bosque de esos espeso y oscuro:



Llueve continuamente, allí donde el agua puede embalsarse lo hace:



Me metí luego más hacia las montañas de la costa oeste, huyendo de las carreteras principales. La lluvia no cesaba y el tráfico era más bien intenso. Yo iba parando continuamente por los arcenes para admirar aquellas colinas forradas de hierba, escondidas entre la bruma.



El agua cae en riachuelos y manantiales.



Se embalsa en muchas partes, si miras al fondo de los estanques la transparencia es total.



Por crecer césped, crece hasta donde acaban de segar el trigo. Las balas de paja las tienen que plastificar para que no se pudran.



Hay quien dice que en esa zona no hay árboles porque los talaron para que pudieran pastar las ovejas. Esto puede ser creíble en zonas más meridionales, como Inglaterra o Gales, pero aquí no ha habido nunca suficiente densidad de población ni de ovejas. No hay pueblos en veinte kilómetros a la redonda, qué coño van a talar. Los árboles no crecen porque el viento, la nieve y la continua lluvia no se lo permiten. A veces en las zonas que reciben más sol se asoman algunos.



Es digno de ver cómo incluso en los riscos más empinados la hierba se aferra a la roca. No tienen como aquí en la Marina Alta carreteritas que suban hasta arriba, si acaso habría que atreverse a pie.



Estuve luego ya cansándome de tanto tráfico. Es una zona que recibe bastante turismo de ingleses, supongo que concentrado en los meses de verano.

Estuve luego viendo un castillo que sale en todas las postales y del que no recuerdo el nombre.



Se puede pasar andando por el puente y visitarlo. Yo no estaba con ganas de meterme en los circuitos más turísticos. Estuve echando alguna foto, primero escuchando la gaita de uno que la tocaba bastante bien, luego las gracietas y los chascarrillos de dos paletos españoles, que tuvieron las narices hasta de bromear sobre mí creyendo que no los entendía.



Me subí a la moto y me largué.

Me acerqué luego a la isla de Skye, a ver si encontraba las vacas peludas. El camino para allá es tal vez la zona más bonita de todo el viaje. Está deshabitada y al empezar la carretera un cartel te dice "check your fuel". Yo tenía el depósito lleno y estuve dándole bastante caña. Me pasaron los kilómetros volando. Paré un momento a mirar las montañas y quise salir luego cagando leches mirando al lado que no era, oí un ruidito por detrás de la oreja y toqué el freno justo antes de que un coche rojo me matara. No creo que vuelva a circular por Gran Bretaña.

Conforme te acercas a la isla de Skye, hay más pueblos y más tráfico. Crucé por el puente y rodé un poco por allí, aunque no llegué hasta arriba. Estaba realmente hasta las narices de tanto tráfico y tantos turistas, no había ido allí a comerme atascos. Di media vuelta y me encaminé a Inverness.

Por el camino, se veía el lago Ness. Creo que debajo del arco iris es donde se asoma el monstruo.



Quería encontrar el Premier Inn de Inverness pero me fue imposible. Iba buscando hoteles y los otros conductores enseguida me pitaban. Adelanté por la izquierda a una pequeña cola y a la salida del semáforo el primo de Brave Heart con una furgoneta como la del Equipo A se puso a gritar y a levantar los brazos. En un momento dado tuve que cruzar por un largo puente, que tenía una señal de peligro por los fuertes vientos. A mí no me parecieron tan fuertes y estuve mirando un poco el mapa. Justo al salir el viento me dio un golpe que por los pelos no me tira contra una señal. No pude encontrar ningún Premier Inn y no me dieron ganas de preguntarle a nadie. Tenía la posición de una casa de huéspedes llamada Inchbae, a unos 30 km. al norte en una carretera secundaria, y me fui de Inverness.

En la Inchbae Guest House estuve media hora de pie dentro sin que nadie se percatara. Decía: "si quiere que le atiendan, toque el timbre". Yo no veía timbre ni nada. Abrí una puerta y había un especie de pub, con algunos clientes. Me dijeron que ahora saldría el muchacho. Al final salió y había una habitación libre, que olía a humedad vieja. Tenía un armario como el de mi abuela, una cama de matrimonio con gran cabecera y decenas de figuritas de porcelana adornando las estanterías. Tenía hasta una pequeña librería llena de novelas usadas. Este estilo antiguo y recargado gusta a algunos turistas, a mí no.

Yo no sé por qué, con lo buena gente que son, algunos dicen que los escoceses son tacaños.



Dejé las cosas y bajé a cenar.

El pub era también muy recargado.



Tenía el tío dos tiradores de cerveza y vi que unos se estaban bebiendo unas pintas oscuras, con la espuma marrón como si fuese Coca Cola. Pedí una de esas y me dijo "the Ale?". Sí, la Ale. Me pone una pinta caliente, del tiempo. No sabía exactamente en qué consistía la Ale, tiene un sabor dulce, pensé que era cerveza mezclada con Coca Cola. Luego ya en Google he visto que la Ale es la cerveza como se ha bebido desde los egipcios, y que sólo desde hace dos siglos se han popularizado las Lager. Entre ellas, la Scotch Ale tiene bastante renombre.

Estuve allí viendo un partidillo de equipos escoceses hasta que empecé a oir una voz como de ultratumbra: "wuummm nannn!!! wuummm nannn!!! wuummm nannn!!!". Se abrió una puertecilla a mi espalda y salió un hombre con dos platos en la mano. Repitió el sonido gutural: "wuummm nannn". De repente miré mi llavero: sí, room nine es la mía. Cené tranquilamente, con la pintita aquella que subía bastante, y salí luego a pasear por el jardín. En la casa aquella no se paga nada hasta que no te vas. Había unos mosquitos microscópicos que se me pegaban a la cabeza. Saqué el móvil del cofre, vi que estaba seco, le monté la batería y funcionó.

Ya bastante más tranquilo, después de un día largo y con algún sobresalto, subí a mi habitación y me metí en la cama. Tardé un poco en dormirme. Yo creo que en el oscuro y frío invierno, cuando los huéspedes ya no están, en el Inchbae viven las brujas.



13:46:47 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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