10 de octubre de 2009
Los bigotes de la II Restauración
Si Ruiz Mateos fue el emblema empresarial del Franquismo, el Bigotes lo es de la II Restauración: puterillo, gastón, adulador, falso y hortera. Este tipo de pseudoempresarios con productividad negativa, que medran socializándose, que les hierve la cabeza cuando ven un ordenador, que tienen un tiempo de atención de cinco segundos, que creen que llevar una empresa es hablar por el móvil (que creen que tienen una empresa, cuando es un sistema gestor de crédito ajeno o una pequeña mafia), que confunden lo privado con lo público y que acaban en el agujero llevándose el futuro de más de uno son lo único que ha podido generar el actual régimen.

Llevan 20 años hablando de las bondades de la empresa privada, lo bien que gestiona los institutos, los hospitales, la organización de eventos. Sobran la mitad de los funcionarios, no producen nada. En el sector privado sí que sabemos trincar, untar, pegar la mordida, generar empleos que mañana serán deudas y paro. No sabemos qué es eso de exportar, no sabemos casi el castellano, ¿cómo quieren que entendamos el polaco? Que exporten ellos.

Y algunos se lo creen, como ese ninot llamado Ric, que sonríe con la boca abierta sobre sus mocasines con borlas. El poder y el dinero se consiguen recitando con atildamiento las huecas consignas memorizadas.

Cuántos bigotes y cuántos Rics habré conocido: el editor que pega la mamadita y pasa el cazo, el arquitecto que vive de la firmita, el profesor que enseña a los hijos de los ricos, el comercial que vende mentiras, el abogado que va a comisión, el cirujano que sólo pone tetas. Entre todos la mataron y ella sola se murió.

20:03:48 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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