31 de octubre de 2009
Marina Ataud
Estuve hace dos días por un pequeña tontería en el hospital de mi comarca, Marina Salud, alias Marina Ataud. Este hospital es un ejemplo de cómo la gestión privada optimiza procesos y mejora la eficiencia. La primera noticia que tuve sobre él fue que a los dos días de la organización habían reventado dos puertas de cristal por la presión del viento y algunas lámparas se habían caído al suelo. Luego me contó una empleada que el aparcamiento es de pago tanto para pacientes como para trabajadores (yo aparqué la moto encima de la acera, en todo caso).

Ved su declaración de principios. En el icono de la esquina inferior derecha aparece el bonito logo de Ribera Salud. ¿Qué es Ribera Salud?
Es un grupo empresarial de gestión sanitaria líder en el sector de las concesiones administrativas sanitarias en España. Fue fundada en 1997 por las Cajas de Ahorros Bancaja y CAM para el desarrollo de iniciativas de colaboración público-privadas.
Es decir, mucho ojo: las cajas de ahorros, entidades semipúblicas dirigidas por políticos, crean una empresa cuya actividad es recibir concesiones otorgadas por esos mismos políticos. A partir de ahí, tienen un negocio sin competencia, con clientela cautiva y pagado con dinero público. El liberalismo total, la excelencia de la gestión privada. Esto lo empezó Zaplana pero es cierto que lo ha seguido Camps.

¿Y cómo es ese modelo excelente de gestión?
Aunque ahora la cosa no es que haya mejorado. Además de sentirse perdido en el nuevo centro, el personal sufre la falta de medicamentos y de material, la deficiencia de éstos, "los bisturís no duran siquiera una operación", y el hecho de que son pocos para el volumen de trabajo existente, "no se cumplen los ratios médico/pacientes que designa la OMS". Además no han sido instruidos suficientemente para utilizar el sistema informático, que no sólo es complicado, sino que presenta fallos y se "cuelga" a menudo, y para colmo, ni siquiera está conectado a la red de hospitales de la Comunidad Valenciana. Todo esto por no mencionar el moderno dispensador de medicamentos, que sólo produce el producto solicitado previa identificación, algo para lo que no siempre se tiene tiempo durante una urgencia.
Y otro:
Me tuvieron más de dos horas esperando a que viera un pediatra a mi hijo cuando no había nadie más esperando. Por más explicaciones que pedia a los celadores, enfermeras, etc nadie me decia nada. Tras aparecer un supuesto "pediatra" ni siquiera le miró la dolencia y le remitio a Rayos X. Tras otra media hora esperando (más de las 3 de l mañana), casi dormidos, nos llaman y es otro pediatra para volver a ver a mi hijo y volver a decir que le hagan una placa, por lo que indignados ante tal descoordinación nos fuimos a casa a dormir sin saber que´le sucedía al niño.
Por allí, según me han contado, pululan algunas murcianas corbatas con más pinta de políticos de cloaca que de gestores o empresarios. La chapuza nacional multiplicada al cuadrado, sumada a la rapiña cleptocrática y la megajeta en un bucle infinito, todo ello en virtud de ese odio al funcionario que tanto profilera entre los Manolo Pymes que sostienen España.

La privatización parece que se hizo ofreciendo un contrato a los funcionarios del antiguo hospital de Denia que incluía su renuncia a la condición de funcionario. Algunos tragaron, otros pidieron el traslado. Y luego, como esta gente de empresa privada no tiene ni la más remota idea, lo que ha hecho ha sido sobreexplotar al personal, racanear en los medios y hacer que lo mejor se largue y lo peor trabaje con mala leche. Total, si aguantaron perder su plaza en propiedad para no moverse de hospital, se supone que lo aguantarán todo. Éstos también de empresa privada sabían poco. Y no hablo de los que han metido enchufados.

Ahora se dice que muchos pacientes se están desplazando hasta Gandía para ir al hospital público.

Este exitoso modelo se implantó de manera pionera en España en el hospital de Alzira, a cargo también de la muy privada empresa Ribera Salud. Veamos su trayectoria: se inaugura en 1999 con un coste de 72 millones de euros, cuando habían presupuestado 41. Pasan cuatro años y, debido a la austeridad incorruptible de los directivos, la gestión óptima y eficiente, y la adecuada planificación de los gastos, hay un agujero de 5,24 millones de euros. La Consejería de Sanidad entonces interviene y toma el control: paga a la concesionaria los 43,9 millones que aún quedaban por amortizar, y además 25,4 millones en concepto de "lucro cesante de los 6 años de explotación que restaban". Entonces vuelve a sacar a concurso la gestión y la concede por un periodo aún más largo a la misma empresa, pero pagando más dinero por paciente. A partir de ahí, la empresa empieza a arrojar beneficios, en concreto 3,1 millones en 2007, que van a los bolsillos privados, como es natural.

Habla un médico de allí:
Al menos 50 médicos se han ido en el último año y el recambio no está garantizado. No es fácil trabajar aquí porque existe mucha presión. Trabajamos al 150% de nuestra capacidad. La mayor parte de los profesionales que empezaron hace diez años creían que con el nuevo modelo iban a desarrollarse profesionalmente pero tras este tiempo de sobreesfuerzos están decepcionados y se sienten engañados por no sentirse compensados, tanto desde el punto de vista retributivo como desde el trato que se recibe plagado de autoritarismos e imposiciones. Todo ello hace que busquen otros destinos donde se les trate mejor en ambos sentidos.
Esto del dinero por paciente es importante porque la Generalitat paga un fijo por cada habitante del área del hospital, independientemente de las veces que se le atienda, y un plus por cada paciente que se desplace desde otra área. ¿A quién atenderá primero esta eficiente y optimizada empresa privada? Mi madre fue a que le miraran el corazón porque le daba unas arritmias muy raras. Hace un año y no sabe el resultado. Creo que no se ha muerto. Y si se muere tranquilos, porque el hospital no perderá dinero. Ahora, si un médico pide más gasas, ahí sí que hay que actuar porque podría bajar el beneficio.

España es ese país que tiene cinco premios Nobel en más de un siglo, cuatro de literatura y uno de medicina. Cada año veo cómo sólo los mejores expedientes acceden a la licenciatura en Medicina. Son lo mejorcito de cada generación, tanto en lo académico como en lo personal. Esta gente, salvo que acabe poniendo tetas y cobrando en negro, no busca sólo un sueldo sino realizarse haciendo el bien a los demás. La educación de este país se ha degradado hasta límites impensables, la chusma de leva accede a estudiar Telecomunicaciones o Informática, y sin embargo los estudiantes de Medicina mantienen un buen nivel.

Cuando una sociedad no diferencia entre una empresa privada y un servicio público, o es idiota o es trincocrática. El funcionario del grupo A, un médico, un profesor, un juez no es un tendero o un corredor de Bolsa. El servidor público se supone que antepone los intereses colectivos a los propios. Entonces, se le puede y se le debe fiscalizar, pero es absurdo privatizarlo. Lo que tienen que privatizar es el Congreso de los Diputados, y si no hay beneficios liquidarlo.

Espero sinceramente que pronto un juez entre al fondo de la cuestión, a ver qué subyace en este esperpéntico mantecado, quién se lo lleva crudo y quién está pringado hasta las cejas.

19:03:33 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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