7 de abril de 2010
Corrupciones
Están surgiendo corruptos y corruptuelos ahora como chivos expiatorios de la insostenibilidad de un régimen que tiene la corrupción como principio fundacional. Esto no me parece bien, porque son cortinillas de humo que desvían la atención. Roldán, Julián Muñoz, Matas, el Bigotes, esta gente son corruptos de bajo nivel, que no saben llevárselo crudo de manera legal.

Para mí la corrupción política en España se articula en tres niveles:

Corruptos de nivel 1:
Políticos y empresarios con capacidad para legislar que lo hacen a su favor. Éstos nunca serán juzgados porque los jueces tendrán que atenerse a las leyes que ellos mismos se han fabricado.

Si un político establece desgravaciones para ayudar a un sector económico en detrimento de los demás y luego cambia la legislación municipal para impulsar más todavía ese sector, luego es muy posible que ese político y su partido tuviesen intereses en el sector que ha relanzado, pero eso no será fiscalizable jurisdiccionalmente, nos pongamos como nos pongamos.

Si otro político se gasta un PIB con cargo a la deuda pública para mantener con vida el sector que el otro hipertrofió, o para falsear la realidad económica de cara a las elecciones, o para ayudar a los agentes mediáticos y financieros que lo sostienen en el poder, eso tampoco lo va a poder perseguir un juez.

Si un partido político recibe créditos por parte de unas cajas de ahorros, y luego cuando se consigue el poder las cajas condonan los créditos por un lado y el partido les transfiere dinero público en mucha mayor cantidad por el otro, eso tampoco lo puede perseguir un juez.

Corruptos de nivel 2:
Estos corruptos deben acoplarse a las leyes que hay, pero tienen capacidad para saltarlas a pie enjuto. Si además tienen un buen granero de votos en su región, incluso pueden influir en los legisladores.

Si un político comenta verbalmente a un conocido que va a recalificar unos terrenos, ese conocido compra los terrenos a precio de saldo, el político los recalifica, el conocido pide un crédito para construir que se le concede en base a la revalorización de los terrenos recalificados y finalmente las viviendas se construyen y se venden, eso no deja la más mínima huella más que unas palabras que se las llevó el viento. Si luego aparece una bolsa de Mercadona con fajos de billetes de 500 en casa de ese político, nadie sabe nada.

Si un concejal apoya la construcción de una carretera y luego aparece en un cargo de relumbrón dentro de una de las empresas que construye la carretera, ahí tampoco nadie sabe nada.

Si alguien tiene que conceder una obra pública según unos criterios, y tras publicarse los criterios resulta que casualmente la empresa de su mujer los cumple a la perfección, ahí tampoco se puede probar nada.

Corruptos de nivel 3:
Luego están los malos corruptos, gente que aspiraba al nivel 2 pero no tuvo luces suficientes: habló por teléfonos pinchados, hizo ostentación de lo trincado, no supo untar bien a su entorno o simplemente olvidó las más básicas precauciones. Estos corruptos que acaban en los juzgados son utilizados por los partidos para aparentar que ha habido una depuración, cuando lo que hay es un insoportable olor a mierda en todas las instituciones. Y cuanto más avance el síndrome de abstinencia, más se intensificará el hedor.

19:40:18 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


Leer los archivos

Entradas destacadas:
Pepito Relámpago - Pepita Nuncabaja - Seis meses en meetic - Etapas de la burbuja