20 de abril de 2010
Sherlock Holmes y Jim Hawkins
Este año a principios de curso decidí que ya estaba harto de mandar novelitas prefabricadas según los "objetivos de etapa" y otras mandangas, de modo que puse para 2º y 3º de la ESO El sabueso de los Baskerville, La isla del tesoro, Zalacaín el aventurero, Un mundo feliz y El guardián entre el centeno, aparte de la inevitable Laura Gallego. La novela de Salinger se me hizo infumable, aunque yo la recordaba como interesante.

Pero los libros de Conan-Doyle y Stevenson han resultado al contrario: los he leído con un infantil placer. Siente uno nostalgia de aquellos tiempos en los que a un sinvergüenza se le trataba como lo que era, cuando el honor valía algo. Siendo los dos autores escoceses, parece mentira lo mucho que han aportado a la cultura inglesa. Stevenson retrata con John Silver la verdadera alma inglesa. Conan-Doyle sienta el canon de los mecanismos de la intriga y de todo el género negro posterior.

Las dos obras me parecen postreros ejemplos de la novela decimonónica, que para mí no son tanto los aparatosos mamotretos del naturalismo como la ficción popular. La novela del XIX se escribía con cariño, pensando en una obra bien hecha y anteponiendo el placer del lector. Esto ya no se ha vuelto a repetir, porque o bien escriben para desorientar al que lee, o bien para convencer a uno que hace reseñas, o bien toman por idiota a su "cliente" para sacarle los cuartos. Falta la vergüenza, asiste la mercadotecnia.

20:18:43 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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