15 de mayo de 2010
El futuro de mi profesión
Hace siete años, cuando había ido por primera vez a las oposiciones y estaba esperando que me llamaran para hacer sustituciones, pasaba algunas de las calientes tardes de agosto chateando con aquel programa que se llamaba IRCap. Una de las conversaciones, con una persona de la que sólo recuerdo que era mujer, transcurrió de la siguiente manera: después de decirle hola, ella preguntó mi profesión. Yo pensé que no interesaba largar un rollo sobre mi oposición, la bolsa de trabajo, la llamada que esperaba y simplemente indiqué que era profesor de instituto. Su escueta respuesta fue: "¡un profe! jajaja". Sin más palabras, apareció el aviso de su desconexión.

A mí algo me olió raro, y no que desconectara sino que le causara tanta risa. Me hice en mi mente una ecuación que luego he repetido varias veces en este blog: 1- la burbuja de crédito propicia el dinero fácil, 2- la gente mangante y de baja formación monta negocios y gana sumas indecentes, 3- el populacho desprecia a los profesores por considerar que sus ingresos son mediocres.

¿Esta secuencia de razonamientos es cierta?

No lo es. Lo cierto es esto otro:
De aqui unos anyos no se hablara de las ventajas de ser funcionario. Los funcionarios volveran a ser lo que han sido toda la vida: gente vaga y debil de espiritu, con un trabajo estable de por vida pero mal pagado, como corresponde a su productividad. Los funcionarios golfos pero capaces, abandonaran el barco y se pondran las pilas. Los debiles se quedaran de funcionarios sobreviviendo a base de cuscurros de pan, y los profesores de castellano, aguantaran los vaqueros hasta que les salgan nuevamente agujeros.
Mi hermano Alexis tiene 29 años y es ingeniero químico. No digo "superior" porque para mí sólo el superior es ingeniero. Mi hermano, como digo, es director de I+D en una empresa que fabrica zumos de muchos tipos y que tiene tres o cuatro fábricas por toda España. Como pertenecen a una matriz belga, también a veces coge el avión, va a Bélgica a una reunión y vuelve al día siguiente. La empresa no funciona bajo una marca única, son marcas blancas y a veces utilizan marcas de empresas cliente. Casi todos los zumos del Lidl los hacen ellos. Y por lo tanto, sus ventas en esta crisis van para arriba.

Pero a mi hermano, incluso después de mi tijeretazo, le pagan menos que a mí. Y no digo menos que a mí, sino menos que a esos que fingen las bajas, los otros incompetentes que nadie puede despedir, las marujas que pasan la mañana entre cafés y tertulias, algunos que más parecen retrasados mentales.

A mi hermano no le van a subir, es a mí al que le van a bajar. Aún somos de los mejor pagados de Europa, mientras el leviatán se muere lentamente y las oposiciones están saturadas de licenciadas ávidas de coger la tiza a cualquier precio.

"Don Moisés, el maestro, decía a menudo que él necesitaba una mujer más que un cocido. Pero llevaba diez años en el pueblo diciéndolo y aún seguía sin la mujer que necesitaba. Las Guindillas, las Lepóridas y don José, el cura, que era un gran santo, reconocían que el Peón necesitaba una mujer. Sobre todo por dignidad profesional. Un maestro no puede presentarse en la escuela de cualquier manera; no es lo mismo que un quesero o un herrero, por ejemplo. El cargo exige. Claro que lo primero que exige el cargo es una remuneración suficiente, y don Moisés, el Peón, carecía de ella. Así es que tampoco tenía nada de particular que don Moisés, el Peón, se embutiese cada día en el mismo traje con que llegó al pueblo, todo tazado y remendado, diez años atrás, e incluso que no gastase ropa interior. La ropa interior costaba un ojo de la cara y el maestro precisaba los dos ojos para desempeñar su labor".

(Miguel Delibes)

21:54:02 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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