30 de mayo de 2010
Pepiño Blanco White
Una de las personalidades que más admiración me han causado en la historia de la literatura castellana es José Blanco White. Si se busca su nombre en los libros españoles dirán que fue un sacerdote ilustrado amigo de Alberto Lista, que entró por oposición como capellán magistral de la Real Capilla de San Fernando. Si se busca Joseph White en un libro de literatura inglesa, se hablará de un romántico exaltado, cuyo soneto Night and Death era uno de los preferidos de Coleridge. Y aunque parezca mentira, se trata de la misma persona.

Yo creo que Pepiño Blanco White puede operar una metamorfosis semejante, y del estratega electoral del zapaterismo puede pasar a ser el gestor de la reconversión y el martillo de corruptos que todos esperamos. De aquel Pepiño con la cara de látex que hacía el vídeo del cenizo no queda ya nada. Ahora es el ministro que los tiene más cuadrados, que cuando toda la mariconería del talante se esconde, sale imperturbable a dar la cara. Es el tío que acabó de un plumazo con los chantajes de los controladores, el que mandó a los inmigrantes que querían socializar sus vacaciones sin billete de vuelta, y sobre todo el primer político de España, le pese a quien le pese, que ha reconocido su parte de responsabilidad en la burbuja inmobiliaria.

Su frase "nada volverá a ser como antes" tiene una profundidad quevediana, nada que ver con aquello del "puedo prometer y prometo" o el "España va bien". Pepiño es el hijo de un peón caminero y de una modista, que fracasa en la universidad. Es el anti Mario Conde, el hombre gris, fontanero del partido, el tonto útil que luego se revela como un corredor de fondo y un gran estratega.

Creo sinceramente que José Blanco es el indicado para suceder a Zetapedo. Rajoy no puede ser porque carece totalmente de liderazgo dentro de su propio partido y además la sociedad española lo desprecia. Si ganara el PP sin mayoría absoluta, cada decreto sería un regateo. Entre nacionalistas y sindicatos generarían un clima de confrontación parlamentaria y callejera que no sabemos a dónde nos iba a llevar. Ayer en La Noria, Miguel Ángel Rodríguez dijo que si gobierna el PP la izquierda va a quemar España. Desde luego que lo intentaría.

La salida más pragmática y eficaz sería la que ha propuesto Duran i Lleida: primero que se acabe de carbonizar ZP con la reforma laboral, el acortamiento de la jubilación y el copago sanitario, luego elecciones y que ponga a otro candidato. Quien lidere la siguiente legislatura va a tener que lidiar con los tres morlacos más fieros que ha visto la II Restauración: reestructuración del sistema financiero, saneamiento de los ayuntamientos y autonomías, y desmantelamiento del llamado "estado del bienestar". Pienso que hará falta un perfil duro y severo como el de Pepiño. Y que no se olvide de Roba el Cava, porque le hará falta.

Actualización:
¿Y todavía hay quien duda del talento de Pepiño? Controladores aéreos a cascoporro en 22 semanas, con muy duras pruebas de acceso, financiación de la formación con créditos que pagarán una vez estén trabajando (así menos Mercedes y más apoquinar el gasto que se hace, no como otros). Jugada redonda, un ahorro para el Estado, un grano del culo que nos hemos quitado y gente que tendrá su empleo. Eso es ponerle el cascabel al gato.

16:38:29 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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