28 de noviembre de 2010
La Ley de la Atracción
El sábado pasado tuve una extraña reunión con unos amigos. No estábamos de fiesta, más bien se trataba de un tema serio, aunque yo no conocía todos los términos. Enseguida empezaron las frikadas. Se puso uno a hablar de la llamada "Ley de la Atracción" y cómo a través de ella había conseguido a su actual pareja. Se tiró todavía más a la piscina y me habló de gente que se había curado un cáncer con este principio psicológico. Luego recordé que esa persona me dijo hace unos meses que el próximo coche que fuese a tener sería un Cayenne, aunque él es profesor de piano. Esto me parecía a mí acojonante. Empecé a comerme rápido la pizza pero él fue más rápido y simplemente se largó.

Luego he estado mirando un poco esa profunda filosofía y solamente encuentro como libro de referencia un best seller de autoayuda llamado El Secreto y que se presenta con frases como éstas: "El Poder contiene la esencia de todo", "En el Poder tú vendrás a entender que sólo hace falta una cosa para cambiar tus relaciones, dinero, salud, felicidad, carrera profesional y tu vida entera".

El artículo de la Wikipedia va un poco más allá y da los cuatro pasos con los que se consigue absolutamente todo en esta vida:A partir de ahí, el Porsche Cayenne caerá en tus manos igual como bajaban las naves de Raticulín cuando soplaba el triángulo mágico Carlos Jesús.

Si hay algo que me cabrea es la gente que abandona a viejos amigos porque no les va bien la vida y pasa el tiempo intentando codearse con gente triunfante a ver si se pega algo. Casi siempre acaban más solos que los perros y algunos se arrastran luego indignamente para volver al grupo que tanto despreciaron. Esto lo han hecho varios individuos de ese grupo del que hablo.

Hay en esta sociedad estúpida que tenemos un gran déficit de verdades fundamentales, de creencias que propicien un arraigo moral. La gente sigue al primer gurú que pasa. Pero en el caso de El Secreto considero que se trata de la americanada más abyecta que ha podido el Tío Sam defecar.

Empezando por la frase de Frank Bascombe en El Día de la Independencia ("el capitalismo no tiene, ni de lejos, como premisa el que cualquiera pueda conseguir lo que quiere") vemos enseguida por dónde van los tiros. Autoafirmación, egomanía, mentalícese, si quiere puede y sobre todo: si no pudo es porque no quiso, y se jode usted. Esto es el capitalismo norteamericano, si quiero puedo, mientras corra el crédito barato.

Cuántos millones de idiotas viven hoy como aquel del "mira que te mira Dios, mira que te está mirando", intentando controlar lo que piensan para evitar los pensamientos impuros.

Que del arribismo de la quimera de Jack London hayan podido sacar un gnosticismo vital y hayan convencido a tanta gente es algo acojonante. A mí me parece que los norteamericanos, con esa puerilidad que tienen, no hubiesen sido nada sin Europa. Porque ni la ciencia ni la tecnología se han desarrollado diciendo "yo quiero esto" sino buscando el conocimiento sin objetivos a corto plazo. El "yo quiero esto" es para aquel que se atiborra de crédito y tiene un pensamiento de deportista, de animal de rapiña. Así, con tantos necios que lo iban a tener todo en la vida nos vemos en la ruina actual. Allí menos mal que no juegan a la lotería, porque con su poder de convicción les tocaría a todos.

El desplome del sistema educativo occidental se ve en detalles como éste, aquí ya no hay física, ni química, ni historia, ni Kant, ni Hegel, aquí vale más una secta que te diga que te comprarás un Cayenne sin trabajar, y como estás muy convencido, pues el Cayenne ya lo tienes en tu orondo melón.

Actualización:
Impresionante: el secreto de la felicidad: ahórquese.

12:37:04 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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