3 de septiembre de 2011
Spain Road Trip III
Por segunda vez en un año en Francia, tenía ganas de ver la provincia de Aquitania, en concreto los departamentos de Landas y la Gironda. Pasé primero por el País Vasco-Francés, que de vasco creo que sólo tiene algún restaurante, y sin más dilación me metí en la tierra de los gascones. Es una zona completamente llana y despoblada, pero no puedes ver el horizonte porque toda ella es una inmensa pinada. Producen madera yo creo que para toda Francia, son pinos con unos troncos perfectamente rectos y sin ramas, con la copa a unos veinte metros de altura. La carretera que bordea el Atlántico tiene algún turismo de caravanas y de franceses que tienen por allí algún chalet.

Llegué hasta un pueblo que se llama Cap Ferret y admiré las inmensas dunas y el oleaje del Atlántico. Como me da asco la arena y nunca camino por ella con zapatos, no pude echar las mejores fotos:





Aquí turismo hay, pero nada de saturaciones. No digo que yo iría a hacer una promoción de adosados porque la zona es fría y un poco inhóspita, sobre todo al caer la noche. Ahora, deportes de esos de surf con la cometa y otras mamarrachadas, te puedes hartar. Arena tienes para aburrir.



Luego seguí por unas carreteras rectas a través de la infinita pinada. No veías nada más que la cinta de asfalto y la ristra de pinos, sin tráfico ninguno. Lástima que yo, por alguna razón, no tuviese buenas sensaciones y no me paré a echar ninguna foto.

Conforme iba cayendo la tarde, yo quería echar gasolina, pero no encontraba absolutamente nada. Ya tengo kilómetros de sobra para saber que en las zonas despobladas no hay gasolineras abiertas por la noche, pero otra vez me descuidé. Por más que busqué y callejeé por los diminutos pueblos, no encontré ni un surtidor. Y lo peor era que iba dándome cuenta de que el depósito no iba a llegar hasta el hotel, que estaba en las afueras de Burdeos. Llegué a desviarme de la ruta unos cinco kilómetros para llegar a un pueblo un poco más grande, pero sólo conseguí vaciar más el depósito. Y esa sensación de que te vas a quedar tirado en un arcén cuando se hace de noche en un país extranjero, a mis 35 años, no me hace ni puta gracia. Creo que mis tiempos de motero solitario sin afeitar y comedor de sándwiches están llegando a su fin, para dejar paso a otras formas de viajar. Pero en aquel momento lo que me preocupaba era no ponerme nervioso y acertar. Seguí por la carretera general unos kilómetros más y por fin encontré lo que buscaba: un cartel indicaba que había una gasolinera 24/7 en la próxima rotonda a la derecha. Centro Comercial no sé qué. Entré en el centro comercial, tenía un McDonnalds y dos tiendas de ropa, estaba todo cerrado, unos chavalotes se comían unos Big Mac en el capó del coche, y no vi ni rastro de ninguna gasolinera, por más vueltas que le di.

Decidí ya coger la autopista dirección Burdeos, sabiendo que ahí el consumo de la T-Max crece y que o me encontraba con un área de servicio o tendría que parar la moto en el arcén a 20 km. de Burdeos. Al final, después de unos 11 km., pude echar a 1,60 el litro. Llegué luego al hotel, donde me atendieron unas mujeres con la amabilidad que la españolita sólo tiene si tu padre va en Mercedes, cené una hamburguesa que en vez de pan tenía patatas al horno, y me acosté.

Al día siguiente me levanté bien dormido, me subí a la moto y me di cuenta de que tenía ganas de volver a meterme en España y llegar a mi pueblo. Rondé todavía por algún pueblecillo más. Sigo diciendo que el sur de Francia es la mejor zona que yo he encontrado para vivir. Bueno, mejor reformularía la frase: el sur de Francia es la zona con mejor clima y que no es España de las que he conocido.

Los franceses entre lo que comen, lo bien que las mujeres los tratan y el empleo que hay, más les vale no andar pregonando su nivel de vida si no quieren acabar en 20 años como Estados Unidos, con la mitad de la población morenita hablando castellano.



Antes de pasar otra vez a España, quería ver algunos puertos de los Pirineos, por si algún día me animo a ir con la bici.

Pasé primero por el Col d'Aspin, que no es más que la antesala del Tourmalet:







Y luego ya llegué, de manera literal, a los pies del Tourmalet.



Un desnivel de 840 metros en 16 km., con una pendiente media del 4,5%. Esto no es ningún monstruo inasequible, más bien es como si la segunda parte del puerto de Tudons, aquí en Alicante, durase unos 5 km. más. Yo, desde aquí, afirmo y proclamo que me lo subo con un 39-23 en aproximadamente una hora.







Aquí es donde Armstrong le metió el molinillo a Ulrich en aquella mítica etapa. Desde luego que el puerto no da un metro de descanso ya hasta la cima y por eso es mítico, porque el que tiene fuerza puede hacer mucho daño.



En la zona más alta hay una estación de esquí y a finales de julio aún está la nieve derritiéndose. Hace incluso frío y algún ciclista iba con chaqueta y pantalón largo.





Aquí es donde se quedan los que van a esquiar.





Y luego en la cima puedes decir que estás en el lugar más sagrado del ciclismo mundial. La estatua es del fundador del Tour.





Mientras echaba las fotos, llegaron unos españoles que entre resuellos se pusieron a gritar. El más panzudo decía: "échame fotos, que como ahora no se lo crean...". Se sube el tío el Tourmalet y el primer pensamiento en la cima es para los del bar, que se ríen de él y se van a seguir riendo. Luego el otro se cruza mientras intento hacer la foto, que ahora que se ha subido el Tourmalet es más chulo que nadie. Me dieron ganas de meterle un rejostio como aquel de Tito Vilanova. Somos la vergüenza del mundo, la chusma más maleducada, mangante y ridícula que ha cagado Europa. El contraste después de estar en Francia fue brutal.

El año que viene me lo subo yo. Y si no os lo queréis creer, que me eche la foto una francesa y veréis como salgo empalmado.

Luego seguí con la tarde nublándose para meterme ya en los dominios de Zetapedo. Antes aún pasé por el Col d'Aubisque.





Conforme me puse a bajar por Huesca fue haciendo más calor. En la provincia de Zaragoza otra vez me abrasé por el sol. Llegué hasta la ciudad, me metí en el hotel y le di a tope al aire acondicionado. Me estuve entreteniendo un rato con la televisión autonómica aragonesa. Era un programa humorístico, de unos tíos muy graciosos. Decía uno algo así: "¿por qué Belloch no ha impulsado el tren de cercanías? Porque sólo le importa el AVE". Pero vamos a ver, hijos de perra: vosotros, que habéis llenado la ciudad de Valencia de un 80% de churricos, que hasta en las novelas de Blasco Ibáñez sale cómo les enseñaban los tenderos de allí a no atender a las señoras con las patas abiertas como si fuesen a tirarle una piedra a una cabra, después de hacer una revolución francesa para no darnos agua a los valencianos y una Expo "del agua" que ha sido la forma más humorística de quemar millones de euros, hicísteis otra de vuestras grandes campañas para conseguir el AVE para conectar la ciudad y desarrollar no sé qué, cuando todo el mundo no mangante sabía que la demanda del AVE era Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia, ¿ahora venís con quejas para que os hagan trenes de cercanías?

Se suponía, según Labordeta, que sin el trasvase del Ebro iba a ser aquello un vergel y se iban a crear miles y miles de puestos de trabajo.

Aquí están los vergeles:



En el mismo sitio que Labordeta, que me gustaría ver la cara que tiene ahora.

Kilómetros de calles, aceras y farolas para que tomen el sol los lagartos. Al norte de Zaragoza, esperando el AVE, el cercanías, la autopista, el aeropuerto y el coño de su tía. Pero fábricas, industria, ¿eso qué coño es?



Me fui antes de que me multasen por molestar el sueño del escarabajo pelotero.



Cuando alguien se queda en el paro, o cuando a alguien le joden la vida, es ahí donde tiene que señalar con el dedo, porque es por esos sumideros de crédito por donde se ha ido el futuro nuestro y de nuestros posibles hijos. No vamos a hacer nada más que trabajar para pagar esos agujeros durante los próximos 30 años.

Y el payaso aquel que pedía cercanías, ya puede ir él construyendo la estación ahí al lado de las avenidas de doble carril.

Y ya para acabar en tono más amable, un poco antes estuve por el desierto de los Monegros.



Me metí con la moto por los caminos pedregosos y me hice bastantes kilómetros. No había hecho nunca off road con la T-Max pero iba bastante bien. El neumático delantero todavía aguantaba, que era un milagro.



Me lo pasé bastante bien y acabé lejos de cualquier pueblo. No sé si aquí les van a meter el complejo de Las Vegas, pero igual son capaces de montar barricadas por el hábitat del alacrán y luego pedir una boca de metro enfrente de casa.



Me lo pasé genial en los Monegros.





Y al día siguiente ya llegué a casa sin contratiempos.

20:05:22 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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