29 de enero de 2012
Lo que ha pasado en la CV
La absolución de Camps me ha parecido bien, por la desvergonzada campaña mediática, que no ha servido para nada, y porque el asunto era lo más ridículo que se ha visto. Aquí en este país ha habido dos grandes corruptos: Francisco Camps, que se llevó dos trajes sin pagar, y Juan Guerra, que usó un despacho para otros fines. Las fortunas, los yates, las hípicas, los áticos, las joyerías, los reciclajes en el "sector privado", los tránsfugas madrileños, los tríos de las Azores, las mentiras electorales, los ERE falsos, las recalificaciones, los agujeros de las cajas de ahorros, de todo eso no sabemos nada.

Para mí lo que le pasó a Camps quedó bastante claro con la frase aquella de "amiguito del alma". Muchas risas hubo por parte de quienes lo querían condenar, pero precisamente ese sentimiento de amistad, que de tan ridículo tiene que ser sincero, es lo que justifica que alguien se deje regalar algún traje. No hay un entramado de comercio corrupto sino una amistad y unos regalos más bien baratos.

Los Correas aterrizaron en la Comunidad Valenciana auspiciados por Zaplana y fueron solamente unos más de tantos. El zaplanismo fue la cleptocracia más brutal que ha visto España. Allí se montó todo el entramado de adjudicaciones, sobrecostes y colocaciones. La idea básicamente fue promover la construcción a todo trapo, alimentándola con crédito de las cajas de ahorros, y con esos ingresos además de un endeudamiento desbocado se iban haciendo todo tipo de negocios ruinosos y obras faraónicas que dejaban toda una cadena de comisiones. Todo el mundo trincaba por aquí, llámese Vicent Mitjafiga o Iñaki Urdangarín. En los ayuntamientos, recalificaciones, colocaciones y despilfarro. En las empresas públicas, más colocaciones, ineficiencia y sobrecostes con mordiscos para unos y otros. En la Generalitat, adjudicaciones y contratos ruinosos. En Terra Mítica, una cueva de Alí Babá. En la Ciudad de la Luz, 500 millones tirados para nada. En la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un coste del doble de lo presupuestado. En los institutos, en cambio, se pusieron aulas prefabricadas: cada contenedor de hojalata viejo y abollado costaba a la Generalitat 6.000 € al mes de alquiler, a beneficio por supuesto de una oscura empresa privada.

Recuerdo sobre todo una vez que fui a no sé qué presentación al circuito de Cheste y allí estaban Fernando Alonso, Aspar, Adrián Campos y Zaplana. Habló Zaplana y contó una anécdota sobre la gestación de aquel circuito: que si vinimos Aspar y yo un domingo en un Vespino a mirar estos terrenos, que si pregunté al organizador: "oiga, ¿es verdad que un Gran Premio cuesta 100 millones pero genera 10.000?". Qué simpático el tío, qué campechano con su Vespino. 10.000 millones de pesetas generaba, supongo que en comisiones.

Y esta situación fue la que se encontró Camps cuando ganó las elecciones. Tuvo discusiones con Zaplana, le costó hacerse con el poder en el partido, hubo luchas intestinas para arrinconar a los zaplanistas y algunas cosas comenzaron a cambiar. Por ejemplo, los famosos PAI con expropiaciones de viviendas particulares para hacer campos de golf dejaron de hacerse aunque la ley no se cambió. Se empezó la construcción de decenas de institutos y se fueron reduciendo las aulas prefabricadas. Se fue poniendo cierto coto a obras faraónicas.

Pero Camps fue un hombre débil, que no supo realmente pegar el puñetazo en la mesa, y menos tener valor para frenar el sector de la construcción. Mucho Opus Dei, mucha mano blanda, muchas buenas intenciones, pero se encontraba tan solo que hasta se dejó querer por Bigotes y otros aduladores. La bola de basura seguía creciendo sin control y él se lanzó a una equivocada política de grandes eventos que fue una ruina en todos los casos.

Especial mención merece la America's Cup, de la que se dice que ha costado 2.000 millones de euros. Durante años, en la televisión autonómica se trataba esta competición de barcos como tema de portada y cada carta enviada por la Generalitat llevaba un membrete con el logo. No podía yo cobrar una nómina sin que pusiera allí "America's Cup". ¿Esto qué coño era? No le importó a nadie, fue un fracaso y se largaron con la música a otra parte.

Luego vino el aeropuerto de Castellón, para meter gente directamente en Marina d'Or, la "ciudad de vacaciones". Esto ha costado unos 150 millones y no tiene ningún vuelo. Lo quieren usar para vuelos charter pero yo creo que no lo van a usar para nada.

Con la Fórmula 1 se han gastado de momento algo más de 200 millones entre las obras de las calles y los derechos por aquí y por allá.

Entonces, la gestión de Camps no ha sido de llevárselo crudo ni de comisiones, pero sí débil, ingenua y desacertada. Parece mentira que un hijo de industriales del textil haya atendido tan poco a la industria valenciana y haya puesto tanta fe en los fastos y el faranduleo.

Pero luego hay otro tema completamente distinto: todo este despilfarro se cifra aproximadamente en 10.000 millones de euros, pero otros 10.000 millones corresponden al dinero que nos debería haber ingresado el Estado por nuestro verdadero nivel de población y no hemos percibido porque el PSOE nunca quiso reconocer a la gente que vive aquí. Aproximadamente un millón de personas, gran parte ancianos del apartamentito, viven aquí, van al ambulatorio, sacan medicinas gratis de las farmacias y están empadronados en sus pueblos para poder votar en donde les interesa más. Tiene la Generalitat que darles los servicios pero luego el Estado no ha estado pagando por ellos.

Ya desde que entró el PSOE empezaron los reportajes en Informe Semanal y en los telediarios sobre el "muro de cemento" que era la costa valenciana, sobre la mucha construcción que había y sobre las ruinas de Terra Mítica y demás. El PSOE tenía muy claro que la CV era el granero de votos populares, y cuanta más ruina pudiesen traer para acá mucho mejor. El dinero que no nos han pagado se puede haber ido a los funcionarios extremeños, los PER andaluces o la Expo aragonesa. Alimentaban bien a sus comunidades y pretendían ahogar a las del PP.

Y esta situación de turismo de ancianos que gastan dinerales en sanidad la conocía perfectamente ya Zaplana, incluidos los extranjeros que venían nada más que a operarse. Pero esta gente compraba su apartamento y su adosadito, por eso se propició que fuesen llegando y generando negocio a corto plazo. Lo que pudiese pasar después no importaba para nada, lo primero era llenar los bolsillos a tope. Camps intentó parar el tema, emitir unas facturas para "concienciar" a la gente. No consiguió prácticamente nada porque ya he dicho que es un hombre débil. La última vez que fui a un hospital, el que aquí hay de gestión privada, estábamos esperando unas 20 personas y allí no hablaba valenciano ni Dios. Más de la mitad eran jubilados ingleses o alemanes, el resto viejos con acento madrileño. La sanidad de la comunidad valenciana es un mega agujero que se va a tragar toda la economía si no lo tapan inmediatamente, y eso implica obligar al Estado a que reconozca la población que hay aquí y los servicios que usan.

Por eso, cuando en una tierra tradicionalmente próspera y dinámica se suspende pagos de esta vil manera es porque se tiene que haber juntado el hambre con las ganas de comer. Desde Madrid la han querido hundir, y desde Valencia la han querido saquear.

21:34:18 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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