21 de enero de 2012
Los amiguitos de MegaUpload
No tenía yo ni idea de lo que era MegaUpload ni para lo que servía. Cuando salió su detención en las noticias pensaba que eran esos que daban listas de servidores para el E-Mule. Pero luego he mirado y digo: coño, éste es aquel que te ponía un cuentakilómetros y te hacía esperar un minuto para descargarte algo. Como nunca veo películas, y música sólo escucho la de la radio del coche y la de mi televisor, habré entrado cuatro o cinco veces para bajarme algún libro en PDF, pensando que lo había puesto allí el canelo del autor.

Pero no amigos, los ponía allí uno, los cobraba otro y luego le daba comisión al primero. Y cuando avisaba el dueño de los contenidos para que los retirasen, lo toreaban y se reían de él. No retiraban nada.

Se levantó el tío 175 millones de dólares con los contenidos de otros. Vivía en una mansión tipo Michael Jackson y tenía más coches de lujo que el gurú de la secta de Osho.

Pero lo mejor de lo mejor no es que no retirase lo protegido, sino que ¡pagaba comisión a quien subiese esos contenidos protegidos! Hasta 50.000 dólares le llegó a pagar a uno.

Claro, y luego te encuentras a la tía Enriqueta, a SuperGalli y a toda la cancamusa haciendo falacias en favor de este cerdo y ya te das cuenta de lo que es todo el entramado e-mulero español: sinvergüenzas, parásitos y nada más.

Por eso yo ya tengo claro mi nuevo negocio para cuando me echen del instituto: voy a montar un mercado libre para posibilitar el comercio de pequeños emprendedores y dinamizar la economía local. Es decir, voy a habilitar unos tenderetes ahí en la huerta de una amiga mía para que cualquiera pueda compartir de manera libre y abierta su producto. El acceso a la huerta es gratuito para el que quiera entrar pisando unos charcos, y por un módico precio accedes por el camino empedrado. Ya allí dentro yo no me preocupo del tipo de producto que se venda, puesto que cada vendedor es responsable de ello: aquí una simpática mujer que hace cestos de mimbre, aquí un agricultor con melocotones y calabacines, aquí un señor trajeado con dos capazos de cocaína, aquí un gitano con pistolas sin número de serie, aquí un muchacho marroquí con motos y coches al despiece, aquí dos hippies con bicicletas de segunda mano, aquí un murciano con pantalones Levi's. Si viene alguien a decir que la bicicleta era suya, le remito al hippie, que casualmente ahora no está y ya hablaremos. Si el hippie o el gitano me facturan bien, pues les pago su comisión correspondiente, no me meto absolutamente en su libertad de traer sus productos. Y si me cierran el mercadillo, entonces es un atentado contra la libertad de expresión y los derechos humanos, se intenta poner puertas al campo, frenar el progreso económico y mercantil, y luego vendrá la censura, la Inquisición, el Terror francés, las checas de Stalin y las azadas de Pol Pot.

10:13:21 ---------------------  



© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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