26 de febrero de 2017
Michel Houellebecq: Sumisión
Ahora que me he puesto Amazon Premium, recibo los libros en un día sin gastos de envío. Pedí el miércoles pasado Sumisión de Houellebecq y la he leído en un par de días. Me ha parecido una de las grandes obras maestras que ha dado Europa. Houellebecq está ya al nivel de Flaubert, Balzac, Zola y otros grandes que ha dado su país.

Yo a Houellebecq le había leído ya Las partículas elementales cuando la sacó, allá en el año 2000. Enseguida se vio que tenía la calidad en el estilo, que es donde se hace la literatura.

Cuando empecé a leer, después de veinte años, dije: vamos a ver cuánto tarda en empezar a hacerse pajas. En la página 23 ya está metido en el YouPorn.

Houellebecq es un escritor realista, y muchas veces realista de tesis, pero en este caso lo que hace yo lo llamaría realismo de hipótesis, porque especula con una victoria de los Hermanos Musulmanes en las elecciones francesas de 2022. No creo que se pueda encasillar esta novela en el género de las distopías porque no imagina una sociedad diferente en un futuro lejano, sino que simplemente retrata la situación actual de Francia y plantea un simple hecho ficticio, como es un resultado electoral.

Lo primero que llama la atención es que Houellebecq en este libro no hace fuerza, no realiza ningún esfuerzo. Esto quien haya escrito novelas lo entenderá mejor: Houellebecq usa un lenguaje sencillo, una trama que va improvisando, unos capítulos muy breves, una documentación de Google (y más bien escasa) y en general hace un librito fácil (para él) de los que se escriben en tres meses. Esto lo explica el mismo Houellebecq en una excelente entrevista que le realiza la periodista Anna Guitart. En el minuto 4:26 dice: "no hay que ser demasiado ambicioso intelectualmente hablando [...] porque te limita. Si has de entender las cosas antes de hablar, no hablarás". Lo que Houellebecq pretendía era abrir a la reflexión, dejar preguntas abiertas, mucho más que hacer un tratado de la decadencia de Occidente.

Pensando en la diferencia entre Las partículas elementales, que escribió a sus cuarenta años, y este libro, escrito ya con sesenta, diría que el estilo mantiene esa elegancia y ese control del tono que tanto lo han caracterizado (y que son típicamente franceses) pero se ha hecho más sencillo. Ya es Houellebecq puramente el cristal transparente, sin retórica.

Otra cosa que llama la atención es la omisión de la intriga. El momento que se supone climático del relato, el recuento de votos de la segunda vuelta, cuando ya el poder cae a manos de los Hermanos Musulmanes, es simplemente una elipsis. No lo cuenta, se lo salta. Y además, ya había adelantado el resultado en una frase de pasada: "Ahora que se habían cerrado los acuerdos de gobierno del frente republicano ampliado, los resultados de la segunda vuelta ya no albergaban duda alguna". En el siguiente capítulo, ya la victoria se da por sabida, sin épica ninguna.

Otra de las manías de Houellebecq, que son esas digresiones extemporáneas sobre la empleabilidad de los licenciados en letras, la potencia del motor del VW Touran, los platos precocinados indios del supermercado o la vida de Huysmans se mantiene desde sus primeros libros. Siempre ha escrito así, y parece que cae bien.

Houellebecq representa ahora mismo un tipo de escritor que en España no existe, que es el escritor intelectual y ensayista, el escritor que te coloca frente a tus miedos y tus dudas, que te obliga a entender tu realidad y que plantea cuestiones que desbordan el ámbito de la literatura. Está en las antípodas de la literatura de pose y de las exquisiteces, elegancias y minimalismos que se usan aquí abajo para encubrir la falta de talento. Gente como Vila-Matas o Ray Loriga parece que bordean el retraso mental. Houellebecq es ante todo la inteligencia y la libertad de pensamiento.

A Houellebecq en España no le hubiesen ni publicado. Marilyn Ramírez y Elvira Lindo hubiesen intrigado con e-mails para bloquear su publicación y que no saliese en ningún medio. De hecho, vive en España gran parte del año (en el Cabo de Gata) y apenas lo hemos visto en ningún acto público.

Pero, se pongan como se pongan, la literatura del siglo XXI va por el camino de Houellebecq. Pienso que es el mejor escritor europeo en estos momentos. Y creo que el único que no va lloriqueando porque la gente prefiere el Netflix a sus ficciones. De Sumisión ha vendido sólo en francia 700.000 ejemplares, y varios millones en todo el mundo.

Actualización:
Acabo de ver ahora un muy interesante artículo sobre este mismo tema.

13:39:44 ---------------------  

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"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
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y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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