27 de agosto de 2017
Patrick Modiano: Calle de las Tiendas Oscuras
Hace dos semanas, buscando algún autor francés que no conociese, vine a dar con Patrick Modiano y su novelita Calle de las Tiendas Oscuras. Los comentarios de Amazon hablaban de un gran "poder de evocación" y de la búsqueda de la identidad perdida. Me sorprendió, de entrada, que ninguna de sus obras llegara a las 200 páginas, aunque no le di mucha importancia. Todo apuntaba a grandes calidades, con premio Nobel incluido.

Cuando llegó el libro, la lata de caviar iraní tenía dentro dos tortitas de arroz. Y digo dos, porque hasta en eso el hombre racanea. El señor Modiano se dedica profesionalmente a escribir guiones cinematográficos y parece creer que un guión cinematográfico es una buena novela. Pero no un guión inflado con las descripciones y las explicaciones de rigor. Él nos vende un guioncito de 150 páginas, sin inflar ni nada. Hace el señor Modiano guiones de películas de ésas espesas y coñazo, en la escuela europea, en las que tienes que andar descifrando las escenitas de diálogos lacónicos y primeros planos supuestamente misteriosos.

Realmente, al respecto de este guión que Modiano me ha vendido por 16€, no me he enterado casi de nada. Parece que hay un señor que trabaja de ayudante de un detective que justamente se jubila ese día, y este misterioso señor de repente tiene algunas citas con personas de las que espera obtener información no sobre un crimen sino sobre su propio pasado. Deduzco que tenía este hombre amnesia, ya sea tras un accidente o por efecto del Alzheimer o a saber de qué. Modiano no explica, todo va ocurriendo elegante y lacónicamente. Se entrevista este hombre con varios y parece que sí quiere recordar algo. Encuentra a algún personaje de su pasado, con el que intercambia insulsos diálogos. Al final recuerda no sé qué paso de la frontera o no sé qué leches, cuestión de nazis, de II Guerra Mundial y de peliculita que busca subvenciones del Partido Socialista.

Modiano juega al minimalismo elegante. Aquí lo que hace falta es que todo parezca muy importante, aunque sólo sea una gilipollez. Le gusta, a este autor de concepto y de nivel, poner frases sin verbo, en plan: "A la izquierda del escritorio, la silla de mimbre en la que me sentaba yo durante las horas de trabajo" (p. 10). ¿La silla de mimbre qué? ¿Estaba, se veía, permanecía, se adivinaba? El concepto es el concepto, es el nivelazo tal en el que ya no necesitan verbos estos genios. Ya aquello del latín, del núcleo de la oración y demás, eso son chorradas. Modiano ha dado a la sintaxis un nuevo nivel. Otro ejemplo de la p. 51: "Un hombrecillo relleno, con algo de calva y un bigote fino. Vestía un traje gris". ¿No pudo ningún corrector de estilo quitarle el punto ése?

Si tiene el libro 230 páginas, la mitad están en blanco. Los capitulitos son pequeñas escenas. Llega a tanto el nivel conceptual de Modiano que hay algunos capítulos con una sola y elegante frase, como el XIX, que reza: "Mansoure, Jean-Michel, calle de Gabrielle, 1, XVIII. CLI 72-01". No tengo ni puta idea de esto para lo que sirve en la trama ni a dónde me tiene que llevar, pero la página en blanco Modiano me la cobra.

En general, esa forma afectada de narrar, con pose y soberbia, sin ganas de hacerse entender, me parece una estética acabada y anclada en el siglo XX. El XXI quiere más al escritor comunicativo, que tiene la modestia de explicar bien las cosas. Veo acabados a estos escritores que parece que sólo tienen como función el creerse uno más importante por el hecho de haberlos leído. Veo acabadas estas fabricaciones huecas de suplemento literario. La gente al final, si no saca provecho de un libro, no lo va a leer.

Hay en general una crisis de la ficción y de varias generaciones de escritores que puede que ya no valgan para nada. Esto puede estar relacionado con el desprestigio de los periódicos, como si nos hubiésemos dado cuenta de que los emperadores van desnudos. Sea como sea, tengo que replantearme mi política de compra de libros. Voy a tener que ampliar horizontes y no seguir tanto el bombo de la crítica.

23:08:20 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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