31 de octubre de 2017
Cómo se queda la independencia
Pues ya cagados todos y en desbandada, parece que la situación ha quedado fijada para los próximos años.

De todo lo que iba a pasar he venido dando cumplida cuenta aquí en el blog:

El 27 de septiembre de 2015, justo después de las "plebiscitarias", ya avisé a los independentistas de que no debían seguir adelante:
Después de tres años de travesía del Sinaí a base de mentiras, dos elecciones autonómicas y un referendum/encuesta sin participación, podemos esta noche concluír que la respuesta es no. Menos de un 50% han votado a las dos candidaturas que quieren la independencia. Más de un 50% han votado a partidos que claramente han manifestado que quieren seguir en España. No cabe ahora dar vueltas al número de escaños, son los votos uno por uno los únicos que suman en un referendum. ¿No era referendum lo que queríais? Aquí lo tenéis, y lo habéis perdido.
Pero ellos se empeñaron en seguir mintiendo, en prometer una independencia fácil, indolora, barata y en Europa. Yo dejé correr el tema, a sabiendas de que no tenía solución. No volví a hablar de Cataluña hasta dos años más tarde.

El 21 de septiembre de 2017, cuando intervinieron las consejerías, declaré lo siguiente:
Lo que va a ocurrir me resulta difícil verlo. Pienso que habrá un simulacro de referendum, dificultado por las fuerzas de ocupación, y habrá manifestaciones que no irán a ninguna parte, pegatinas en los coches, castellers haciendo el notas, banderitas por doquier, abuelitas que lloran y en el fondo poco movimiento. No va a haber independencia. Es posible que haya intervención de la Generalitat, inhabilitaciones y más detenciones con juicio. Es posible que acabe Puigdemont en la cárcel o inhabilitado, pero esto no será el final de nada sino el principio de una nueva fase de tensión con menos inocencia.

Yo apoyo a Cataluña, declaro mi apoyo a la autodeterminación de los pueblos, sigo afirmando que existe la nación catalana, de la que formo parte, y que la independencia daría un futuro mucho más próspero al Mediterráneo, incluida la Comunidad Valenciana. Pero pienso que nada va a ocurrir en nuestro tiempo de vida, porque los catalanes carecen del orgullo y la furia de un pueblo soberano. Esto nunca lo han tenido, ni con Carlomagno, ni con Aragón, ni con España.
No sé si alguien me leyó, me hizo caso, no me hizo caso, pero la burbujita seguía en dirección a la nada.

El 29 de septiembre dije que nada iba a ocurrir:
Por tanto, mucha calma ante todo, no va a haber nada y Rajoy que se fume un purito y esté tranquilo. El pueblo catalán es un matriarcado que no tiene ni ha tenido media bofetada.
Aquí reconozco que es la única vez que no he acertado completamente, porque me fue imposible prever el grado de estulticia, imprevisión y violencia con que se dirigieron las acciones policiales. Yo imaginaba que estaría la policía dentro y los manifestantes fuera. Incluso, en mi imaginación calenturienta, pensaba que pondrían hasta silicona en las cerraduras en plan piquetero de los 80. Cometieron un mayúsculo error que Puigdemont pudo haber aprovechado, pero que no supo aprovechar.

El 10 de octubre, nada más salió a hacer su discurso marrullero, ya hablé claramente:
El Govern no tiene ningún plan viable para forzar la independencia por vías pacíficas. De hecho, creo que ese plan no es posible. Ese plan nunca ha existido durante el procés, ha sido sólo un farol para "forzar" una supuesta negociación que a Rajoy ni se le ha pasado por la cabeza. La declaración que ha hecho, con la proclamación retórica y sin efecto, sólo es un torpe intento de contentar a la CUP y a los millones de votantes del sí. El problema es que ahora queda claro: Puigdemont está atrapado y sin salida, no puede avanzar más y lo que intenta es retroceder disimuladamente.
¿Y ahora la situación cómo se queda? Pues de entrada a la gente la veo defraudada con el llamado procés, que ha sido una gran mentira y una burbuja psicológica. Aunque no esté dando la cara ahora, el procés es una creación de Artur Mas, un hombre cobarde y zascandil que se irá de rositas. De todos, creo que Puigdemont ha sido el que ha tenido más cojones y el que más lejos ha intentado llegar, pero creo que también al final ha movido más rápido las piernas que el capote. Su escapada a Bruselas parece una parodia de una canción de La Trinca.

Mención aparte merece mi paisano Vicent Partal. En todo este tiempo, no se ha cansado de darle al bombo, no buscando la veracidad de la información sino el empujar su causa. En uno de sus editoriales habló de cierta gente que había cambiado de opinión y dijo algo así como "nunca fueron de los nuestros". ¡Hombre, Vicent! Hoy mismo, con los padres de la República tomando las de Villadiego, escribe un editorial titulado La luz comienza a abrirse paso. Espero que no sean los neones del pasillo hacia los calabozos.

Y ahora el españolismo saca pecho y hace burlas, aunque, si todo va como han dicho, pueden tener que acabar reformando la Constitución por no querer reformar el Estatut.

El independentismo sigue existiendo, abarca algo más de un tercio de la sociedad catalana y, potencialmente, puede llegar a superar la mitad. Pero este sector de la sociedad catalana está ya acostumbrado a vivir pidiendo y creo que se estará quieto un tiempo.

El problema principal a corto plazo es que el equilibrio de fuerzas en la política española está roto: hay dos PSOE, Podemos implosiona por su incoherencia y los escaños nacionalistas no son ya utilizables para la gobernabilidad, lo que deja una dependencia crónica de la alianza antinatural PSOE-PP. Hay dos grandes fracturas: la territorial y la generacional, cuatro partidos en liza, dos de ellos a punto de partirse por dentro. Esto de bueno no tiene nada.

Sé que hay algunos que ya intentan frenar la reforma constitucional, pensando que hay que aprovechar ahora la oportunidad de abusar del otro aún más. Pero esa reforma pienso que se tiene que dar cuanto antes.

En 1520, los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado se levantaron en armas contra Carlos V por haber llenado la corte de extranjeros. El emperador aplastó las revueltas en 1522, ejecutó a los cabecillas pero luego, de manera sorprendente, adoptó gran parte de las medidas que ellos solicitaban, con lo que evitó posteriores levantamientos. Carlos V era un tío listo y Rajoy tiene que serlo también.

Ahora el PSOE tiene que mover pieza y ver si es capaz de liderar de verdad una nueva Transición. El modelo keynesiano de reparto impide crecer a unos territorios y lleva a la dependencia a los otros. Es un modelo injusto pero sobre todo ineficaz. Creo que habrá que seguir la supuesta reforma constitucional de cerca y olvidarse ya de Cataluña durante un tiempo.

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
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y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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