2 de febrero de 2018
Sergio del Molino y el Antiguo Régimen Literario
Cualquiera que haya leído un suplemento literario sabe que yo, con mi 2016 en Denia, soy un perro callejero, un completo plebeyo. Hay en la literatura española un Antiguo Régimen de aristócratas venidos a menos, de nobleza de sangre endogámica y con monocultivo ideológico, que va poco a poco declinando mientras sigue en sus besamanos de cortinas de terciopelo y un oropel ya desconchado. Es un mundo de silencios, sobreentendidos, referencias veladas y todo un flujo de cotilleos subterráneos que no llegan a los lectores. Es un mundo en el que aparentemente todos se llevan muy bien, pero eso se puede deber a que los demás ya han sido expelidos. Yo descubrí en el twitter de una de las editoras principales cómo se apoyaba, directa o indirectamente, el bloqueo de escritores de la derecha alternativa, calificándolos de "discurso de odio".

Yo he sido bloqueado absolutamente en casi todas las editoriales. El original de 2016 en Denia ha sido enviado a más de cincuenta editoriales y no ha habido la más mínima respuesta. Mis dos primeras novelas, muy inferiores, se publicaron sin grandes problemas en una editorial pequeña.

Paralelamente a este mundo de la hidalguía ha ido surgiendo el fenómeno de los autores de Amazon, que funciona con otra lógica. Los autores de Amazon no son autopublicados en el sentido tradicional, no invierten su propio dinero. Amazon corre con los gastos y se encarga también de la distribución y venta. Yo no me considero un autopublicado, sino más bien una marca blanca de Amazon, un producto Hacendado.

Entonces, un escritor actual puede elegir entre esos dos caminos: el de las editoriales y el de Amazon. El primero ofrece más relumbrón mediático, mejor pose en las fotos y también más trabajo promocional, aunque en algunos casos se pase "en horas veinticuatro" de la imprenta a la trituradora. El segundo camino ofrece más libertad en todos los sentidos y una mayor disponibilidad a largo plazo de los textos.

Pienso que toda esa aristocracia y esa inflación del ego de los escritores no es más que una estrategia bien diseñada de las editoriales para tenerlos trabajando gratis.

Pero uno de los escritores menores de 40 años que con más fe ha transitado por el camino social alquitranado de la edición tradicional ha sido Sergio del Molino. Este autor ha obtenido cierta relevancia por un reportaje en el que daba cuenta del cáncer y la muerte de su hijo (La hora violeta) y por otro reportaje ensayístico sobre la despoblación de Castilla (La España vacía). Luego ha sacado otros dos reportajes novelados sobre su abuelo y sobre un antiguo profesor de instituto que se suicidó. Yo he leído en papel la última, que se llama La mirada de los peces.

Este autor escribe en uno de sus artículos:
Si alguien aún no se ha enterado de quién es Andrés Barba, que se lo haga mirar, pero nadie que lo ignore puede presumir de estar al tanto de lo que se escribe en España en los últimos años. Hagan la prueba con estos eruditos a la violeta (que son los que más suelen bramar acerca de la literatura actual, que no vale nada, que ya no se hacen libros como los de antes, que si patatín, que si patatán): si no les suena o no han leído a Barba, no se tomen en serio su criterio. Esos tipos no tienen ni idea.
Yo no tengo claro quién es Andrés Barba, salvo que tiene en Amazon una novela cuyas primeras páginas no me han resultado de interés. Soy, por tanto, un "erudito a la violeta".

Y luego sigue alabando a su amigo:
Desde la elegancia y la pulcritud, logra una incomodidad que muchos autores que la persiguen explícitamente (desde la escatología, la agresividad y el feísmo) nunca consiguen.
¿Y qué autores son esos? No sabemos, no se dice. ¿Es posible que en 2016 en Denia haya puesto yo escatología, agresividad y feísmo? Sí, es posible. No sé a quién se refiere, pero sí que sé que para alabar la novela de su amigo va repartiendo mierda con un pequeño ventilador, va refiriéndose a unos que no saben nada de literatura, a los que no hay que creer, y a otros que escriben unas novelas malas.

Y este artículo me pareció a mí nada más que el típico texto del periodista mediocre que no diferencia entre información y opinión, que no cita las fuentes y que no sabes realmente de qué está hablando. Que si "unos por aquí", que si "otros por allá", y las referencias reales del artículo te las tienes que imaginar.

Pero ayer, en esa misma revista, aparece otra vez insultando a unas supuestas "beatonas literarias" que tampoco sabemos quiénes son. Usa, como otras veces, su estilo buenista y victimista, pero se refiere a una supuesta gente que ha aparecido "en su generación" y que le molesta:
Últimamente empiezan a asomar demasiados comisarios políticos [...]. Erigidos [...] en conciencia moral de un pueblo, se dedican a decirle[s] a los demás escritores cómo deben o no escribir.
Los paréntesis con puntitos son farfolla que he tenido que quitar. También he tenido que ponerle la ese a "decirles" porque el complemento indirecto en esa frase es plural (un error que repite más abajo).

Aquí tenéis el enlace al taller literario de Sergio del Molino, por si alguien quiere pagar 170€ para que le diga cómo debe escribir.

Y estos comisarios políticos que hablan de literatura y que a este hombre le molestan son gente inferior, nada más que fracasados que tienen envidia:
Tan pendientes están de lo que escriben los demás, que descuidan mucho su propia escritura, y tal vez por eso no suele ser leída tanto como aquella que critican. Porque hay una relación directa entre la irrelevancia de la propia obra y la intensidad con la que se denuesta la ajena. Ya lo decía no sé quién: la envidia no es mala, es un sentimiento natural. Lo malo es que se note que la tienes.
Así que lo decía no sabe quién. Y no es que se queje de que han hablado mal de él. Su queja va más bien contra gente que ha criticado una estética concreta:
Nada más antipático que un predicador que señala los pecados ajenos y que quiere mantener a su grey libre de la contaminación del mundo. Arrepentíos y acercaos a la fe y a la luz, apartaos de las tinieblas cipotudas y autoficcionales, no os dejéis engañar por el demonio que os habla en primeras personas desde novelas que no son novelas.
Y los compara prácticamente con los nazis:
En esa voluntad de destruir los discursos que a uno le repugnan late un deseo de pureza siniestro. [...] Me apena y me agota esta manía de señalar buenos y malos escritores no por lo buenos o malos que sean en sí, sino por la idoneidad de sus planteamientos, porque el reproche que se les hace es, como casi todos los reproches, moral.
A mí me parece mucho más siniestro que un crítico literario un periodista carroñero que va por los pueblos de España buscando fiambres y que se tira tres páginas explicando cómo le cerraron los ojos al cadáver de su abuelo.

A mí me parece Del Molino un "bocón ventrudo" (como lo llamaría Bayly) y un mal escritor, un narrador sin imaginación y un chapucero al que se le quedan cortos los reportajes y los empaqueta con batallitas personales. Su libro de encargo sobre la Castilla vacía es sólo moralina barata. Su reportaje sobre el profesor de instituto ha sido un fracaso porque mezcla lo que no tiene que mezclar, igual como hizo Chaves Nogales, porque ha usado toda la batería mediática de Prisa e incluso de la televisión pública, aparte de toda la capacidad promocional de Random House, para vender unos pocos miles de ejemplares.

A mí no me parece que un escritor aficionado tenga que callarse y no hablar de literatura. Ni tan siquiera me parece que esta gente considere realmente escritor a ese que pretenden acallar. Ha habido otros artículos en los que he pensado que se referían a mí, sobre todo después de mis opiniones sobre la literatura femenina, pero sus autores eran escritores ya amortizados y fuera de mercado. Ahora no me he querido callar. Del Molino habla desde la superioridad de quien quiere aplastar a los de abajo antes de que crezcan, desde el éxito y la proyección en los medios. Se la saca y mea a quien quiso objetar acerca de la autoficción o el reportaje novelado, aunque no lo hayan ni citado a él.

Entonces, aquí se va a seguir hablando de literatura. Lo que se va a terminar es la referencia cobarde de "algunos". Se pondrá el nombre de cada cual. Si por eso no se me publica nunca en editoriales con mejor distribución, pues que no se me publique. Tengo ya dos tercios redactados de mi siguiente novela y la voy a sacar en Amazon. Si me parece que se está vendiendo como novela un libro chorra que no lo es, pues lo diré. Si me parece que Andrés Barba es un escritor flojo que no quiero leer, pues lo diré también.

Del Molino lo que tiene que hacer es comprarse una casa en "un paraje desértico", como dice en el artículo y como hace mi personaje en mi novela, porque así tendría tiempo para escribir y no iría a salto de mata metiendo fragmentos de bloguero patatero y documentándose con prisas en la Wikipedia.

23:07:25 ---------------------  

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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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