29 de abril de 2018
Mi primer año en la Bolsa
Ha pasado exactamente un año desde que me dio por comprar acciones de Amazon con mis exiguos ahorros y estoy bastante contento, aunque de visionario internetero he derivado en Matilde del dividendo.

Actualmente, sólo tengo dos acciones: Ercros y BBVA:



Empecé con 26.126€ y tengo ahora 31.981€. Exactamente, con Ercros vengo ganando 7.091,94€ y con el BBVA pierdo de momento 1.237,19€.

He tenido en este año Amazon, Google, Microsoft, Daimler, BMW y estas dos que digo, aunque todas las operaciones las hice entre finales de abril y principios de junio del año pasado. Desde entonces no he tocado ni una acción.

Primero me hice una cartera con las empresas que me gustaban, sin mirar precios ni nada. Amazon va a ir bien, pues para adentro. Microsoft va a ir bien, no se hable más. Google es un empresón, pues adelante. Lo único que hice bien fue la no diversificación y el no stop loss, pero compré tres acciones claramente sobrevaloradas. No leí ni libros ni nada, me tiré tranquilamente a la piscina. Todas las tardes miraba el Nasdaq a ver la grafiquita cómo iba, y el broker de ING me iba diciendo: "hoy has ganado 50€, hoy has perdido 120€, hoy vuelves a ganar 150€".

Todo iba de maravilla, Amazon justo se iba a los mil euros, Google y Microsoft muy bien también, hasta que me dio por informarme sobre ese nombre que me sonaba lejanamente: Warren Buffett. Desde el minuto uno me impactó su claridad de pensamiento. Yo siempre tengo incorporado el radar de tontos y el de listos, y Buffett me ganó enseguida.

Miré mi portafolio y dije: "¡Pero qué has comprado, alma de cántaro! En el burbujón del siglo te has metido". Amazon quiso hacer alguna volatilidad y yo ya estaba cagado, y luego había que mirar la gráfica del dólar también, que yo sabía que iba a bajar mucho, porque a Trump le interesaba y lo había anunciado ya.

Estuve leyendo a gente que estaba invertida en Amazon y me pitó el radar de tontos: "Amazon nunca puede bajar porque Bezos es un supersmart, un genio, una disrupción". Pensé que me quería salir, pero estaba la cosa muy justa y yo me agarraba fanáticamente al "rule nº 1: never lose money; rule nº 2: never forget rule nº 1". Entonces, hice unos cálculos y vi que en Google tenía algo de holgura, en Microsoft no tanta y en Amazon la cosa quedaba muy justa, teniendo en cuenta los 40€ de comisión por cada valor, entre compra y venta, y el 1% de comisión de cambio de moneda entre compra y venta. Apreté el botón y en el cambio de moneda, que tuvo un fin de semana de por medio, tuve suerte y aún gané un poco más de lo esperado. En total, en diez días gané 13,3€ con Amazon, 256,17€ con Google y 41,28€ con Microsoft. Esto después de comisiones. Pero en comisiones se me fueron más de 300€.

Y yo seguí aferrado a mi rule nº 1: never lose money.

Estuve reflexionando filosóficamente y me di cuenta de que sólo esa frase significa seis cosas:
  1. Estudiar muy a fondo cada acción antes de entrar, porque luego puede ser tarde.

  2. No diversificar. No pensar en compensar unas pérdidas con otras ganancias. Tú lo que quieres es no perder nunca.

  3. Comprar a precios que no puedan bajar más, y esto significa ponerle un precio objetivo a la empresa.

  4. Asegurarse un buen dividendo, como forma de ir sacando el dinero si las cosas no van como quieres.

  5. No usar nunca stop loss, porque el stop loss en realidad es el start loss. Hasta que no vendes, no pierdes dinero, porque lo que tienes son acciones, no efectivo.

  6. No vender jamás con pérdidas, por mucho que el precio baje.
Pertrechado con estos principios, hice un rastreo por las bolsas europeas. Ya tenía claro que la bolsa norteamericana estaba en otro de sus burbujones y que yo no quería andar por allí.

Quería un banco español, porque sabía que estaban baratos y la construcción iba a tirar. Elegí el BBVA por su apuesta digital.

Luego me fijé en la Bolsa alemana, que pensaba que tenía empresas baratas. Compré las preferentes de BMW y Daimler, que estaban a PER 6, con buenos beneficios y sin deuda. En eso, decidí comprar algunos libros para irme formando.

Primero leí el de Ben Graham, The Intelligent Investor. No me gustó mucho, por el aire de científico que quiere tomar, pero es innegable que descubrió la infravaloración de las acciones.

Mucho más me gustó el de Phil Fisher, Common Stocks and Uncommon Profits. Fisher sí que considera la parte humana de la empresa, especialmente la del equipo gestor. El libro tiene un estilo sesudo y algo retorcido, pero básicamente da unas pautas para entender si la gente que lleva esa empresa va a ser capaz de hacerla crecer. Es importante también la crítica que hace a Ben Graham, cuando objeta que la disponibilidad de gangas sólo se da ciertas épocas en el mercado, sobre todo al salir de las grandes recesiones, pero luego los que se empeñan en pescar gangas acaban en empresas con problemas o en modelos de negocio obsoletos. Muy interesante también el capitulito que titula "In and Out May Be Out of the Money", para esos que van haciendo entradas y salidas en la misma acción, intentando torear la volatilidad, y al final acaban siempre fuera cuando la acción sube de golpe. Fisher también enseña cuándo hay que comprar y cuándo hay que vender: comprar sólo después de haber analizado hasta la marca de las bragas de la mujer de la limpieza, y vender nunca salvo que la empresa se deteriore. También, antes de comprar, recomienda escuchar el scuttlebutt, el cotilleo, estar en el ajo. Esto ahora es muy fácil gracias a los foros, redes sociales y demás. Esta estrategia de Fisher es opuesta a la de Graham, que se creía un científico y que sólo miraba las cifras oficiales y que se dedicaba a comprar cuando la acción estaba barata y venderla cuando se ponía "a precio".

Luego leí el libro de Peter Lynch: Un paso por delante de Wall Street. Éste es el primer libro que todo inversor particular debería leer. Lynch ya no habla a los teóricos y entendidos, sino a la gente normal. Me interesó mucho su categorización de las acciones en seis tipos, y sobre todo entendí el comportamiento de las cíclicas. Lynch explica que hay algunos pardillos que buscan empresas por ahí, encuentran una que tiene el PER muy bajo, los beneficios muy altos, nada de deuda, es una marca conocida, es una empresa grande, nada puede fallar, compra y se pringa miserablemente, porque las cíclicas de repente pegan el bajón y se tiran años hundidas.

Ahí miré otra vez mi portafolio y vi que me había pringado, tanto con BMW como con Daimler. De Daimler me salí con la acción a 69€, gané 23,24€ y pagué 40€ en comisiones. Ahora Daimler está a 65,64€, aún con el PER a 6,67. Más complicado fue lo de BMW, porque perdía casi 200€ y yo seguía aferrado a mi principio de never lose money. Pero miré el dividendo que acababa de comprar, que era de 327€ y vi que, cuando Hacienda me devolviese la doble retención, aún ganaría 50€, por lo que me salí también. Dos semanas estuve.

Con el efectivo, cogí y metí más en el BBVA, que había bajado un poco, y la otra mitad la quise dedicar a "la caza de la 10-bagger", en plan Peter Lynch. Decidí que no quería más dobles retenciones, ni riesgos de divisa, y que era importante entender el cotilleo de los otros inversores, por lo que me puse a rastrear el Mercado Continuo. Quería una empresa pequeña, que estuviese olvidada, que hiciese algo feo, desagradable, que publicase sus cuentas en un PDF cutre, sin ninguna foto, que no fuese seguida por analistas, y mejor si todos hablaban mal de ella. Hice un rastreo completo del Continuo, seleccionando las que tuviesen el PER más bajo y mirando luego su situación, sobre todo de deuda.

Estuve analizando Gestamp, CIE Automotive, Talgo, DIA, Ercros, Naturhouse, Europac y Azkoyen. Hice unas ratios que aconsejaba un tío en el YouTube, diciendo que era lo que hacía Buffett. CIE Automotive me pareció ya un poco sobrevalorada. DIA me dejó pasmado con la cantidad de dinero que debía a proveedores. Los de Talgo se habían repartido 140 millones en stock options y preparaban más. De Naturhouse no me gustaba su modelo de negocio. Europac en realidad estaba cara también. Azkoyen quería venderse como una tecnológica, pero su negocio eran el café y el tabaco, en caída libre. Estuve a punto de comprar Gestamp, pero al final me tiró atrás su margen de beneficio del 2% y su dependencia de clientes demasiado grandes. Así que quedaba sólo Ercros, a PER 6, con buenas cifras y un negocio no atacable por disrupciones. Era claramente una cíclica, pero el ciclo en España estaba por empezar. Hice el scuttlebutt y vi que Europa había preparado un cambio normativo para la producción de cloro: las fábricas de cloro de toda la UE debían reconvertirse a la tecnología de membrana y abandonar la tecnología de mercurio, por ser contaminante. Ercros tenía los deberes bien hechos y a 31 de diciembre tendrían que parar todas las fábricas de la competencia y quedaría Ercros como única productora de cloro de España. Esto me pareció acojonante. Estuve mirando al gerente, Antonio Zabalza, y parecía un gestor defensivo y rocoso, un poco como el ajedrecista Petrosian. No era una empresa tan fácil de comprender, pero básicamente vi que usaban el cloro para producir plástico PVC, que se usaba en un 75% en la construcción. Esto le daba a Ercros un buen potencial de subida cuando se activase la construcción. Luego había una división de "química intermedia", con productos de nombre impronunciable, básicamente derivados del formol, y una división de "productos estériles", que eran antibióticos. Más de la mitad de la empresa eran derivados del cloro, PVC y pastillas de purificación de agua.

Entonces, a mí me pareció acojonante que una empresita tan compacta, tan focalizada en España y Europa, sin mucha deuda, con productos de primera necesidad, patentes propias y un I+D más que potable, con un cambio normativo en ciernes que la favorecía claramente, te la diesen a PER 6. Era una ganga se mirase por donde se mirase.

Mi idea era comprar dos empresas, para tener una cartera con tres acciones por lo menos, pero me acordé de otra de las grandes frases de Buffett: "Cuando vaya a llover oro, pon el barreño, no el dedal". El error aquí era entrar con poquito dinero, en plan cobardica. Había, por supuesto, entendidos que estigmatizaban la empresa como "chicharro", como pasto de cortoplacistas. Pero yo puse todo el efectivo que me quedaba (aunque sin vender el BBVA), total sólo eran los ahorros de toda mi vida.

Compré a 2,63€ y ahí empezó el meneíllo. Miraba la cotización y luego el foro de PCBolsa, donde estaban los "ercrosianos" allí dándose ánimos. La acción parecía que la andaban picoteando ciertos bajistas y la manipulaban, aunque de 2,50€ no la podían ya bajar. Luego se puso a subir y pasó de 3€ y ahí ya muchos de los "ercrosianos" comenzaron a salirse. Luego vino el circo de Puigdemont y volvió a bajar a 2,50€. Ahí recuerdo que salió uno en PCBolsa diciendo: "Me he salido con pérdidas, mejor eso que llegar a cero". Una empresa que facturaba 700 millones, con más de 40 de beneficio neto, con una deuda por debajo del patrimonio neto (dos veces ebitda) y un ROE del 18% iba a llegar a cero porque Puigdemont iba a salir al balcón. Ahí me di cuenta de quiénes son los que hacen las "volatilidades" de las acciones, gente que invierte al bulto, que se mea en los calzoncillos y se pone a apretar botones sin control.

En la Bolsa hay que tenerlos cuadrados. Si tú sabes que esa empresa vale más dinero y te ofrecen menos, pues no la vendes y ya está. ¿Si tus amigos se tiran de un puente, tú también te tiras de un puente? Pues en la Bolsa hay algunos que sí.

Ya luego seguí analizando mejor las dos empresas y me quedé tranquilo del todo. El nervio en la inversión viene de no conocer la empresa, de no saber dónde te has metido. Tanto Ercros como el BBVA tienen buenos años por delante sin ninguna duda.

Mi cartera la quiero tener dividida en dos partes: una para estrategia Matilde de "comprar y mantener" y cobrar el dividendo, y la otra más cañera para ir "a la caza de la 10-bagger". El BBVA lo quiero mantener indefinidamente, salvo que cometan errores. Ercros sí que la puedo vender en cualquier momento, aunque para mí ahora mismo ya vale 6€.

Creo que he obtenido un buen resultado, aunque alguno dirá que ha sido de potra. Un 22,41% con dos empresas españolas, cuando el IBEX ha caído un 8% en ese tiempo, es un buen resultado.

Entonces, sería productiva la discusión sobre cuál es la estrategia a seguir en los próximos años.

Está la estrategia Ben Graham, de cazar gangas y venderlas cuando lleguen "a precio". Esta estrategia, que algunos grandes fondos españoles están siguiendo (aunque invoquen a Buffett), no me parece la mejor en este momento. Funciona bien cuando se está saliendo de una recesión muy larga y la gente tiene miedo de la Bolsa, pero cuando la situación se normaliza las gangas escasean y ahí o se cambia de estrategia o se acaba en empresas muy malas y llenas de problemas, o en países raros crónicamente ignorados. Pienso que una acción puede estar infravalorada por tiempo indefinido si está en un país raro, de modo que para mí esta estrategia no es muy válida, salvo que la ganga me salte a las manos. He decidido que mi "círculo de competencia" va a ser el Mercado Continuo, sin cerrarme a ningún sector.

La otra estrategia sería la de Phil Fisher. Aunque a mí Fisher me parece un tío excepcional, hoy en día el problema que tiene es que los sectores de más crecimiento se ponen de moda y se sobrevaloran enseguida. Fisher casi no parece considerar el precio al comprar, y esto cuando estás en San Francisco en los años 50 puede ser buena idea, pero en España y con los excesos de liquidez y otras sobrevaloraciones, hay que tener mucha prudencia. La estrategia de Fisher, simplemente, ha muerto de éxito.

La estrategia de Peter Lynch es ecléctica y está muy bien, pero en España hay muy pocas empresas cotizadas y suelen llegar a la Bolsa cuando están ya bastante maduras. Aquí se suele usar más la deuda bancaria que en EEUU y no es fácil ir a la tienda de la esquina y decir: "compro las acciones de esta empresa". A veces las sacan a Bolsa cuando ya tienen problemas. Mercadona, por ejemplo, no cotiza, pero DIA, que es un petardo, sí.

Y la que más me convence es la estrategia de Warren Buffett, que él califica de "85% Ben Graham, 15% Phil Fisher". Buffett es calificado erróneamente como value investor, cuando hace muchas décadas que ha abandonado esa estrategia porque decía que era como ir apurando las colillas ajenas. Buffett es en realidad un dividend growth investor, un inversor que busca empresas con crecimientos muy sostenidos que aporten un dividendo creciente. Hay quien dice que el dinero Buffett lo ha ganado más por el arbitraje o por la caza de gangas, pero no es cierto. En realidad, en el libro The Snowball, que trata sobre su vida, se muestra bien que Buffett ganó primero 125.000 dólares por el sueldo y las comisiones que le pagaba Ben Graham como analista en su empresa, y luego llegó al millón de dólares con comisiones de gestión de un pequeño fondo que montó en su pueblo en Omaha. En ese pequeño fondo simplemente se dedicó a batir por poco al índice, sin correr grandes riesgos ni buscar grandes gangas. Luego, a partir de ese primer millón, intenta seguir la estrategia Ben Graham y pronto ve que es mezquina y arriesgada, por lo que se enfoca a su versión actual. Buffett nunca ha ocultado que la media de sus rendimientos ha sido del 20%, y esto lo ha mantenido prácticamente hasta hoy. Si aplicamos un 20% de beneficio a un millón de dólares de aquel año, a fecha de hoy aparecen los 70.000 millones que tiene. No ha habido ningún truco aparte.

Por eso, yo me quedo en principio con esta estrategia dividend growth. A muy largo plazo, a base de décadas, es claramente la que más dinero genera. Además, no consume apenas tiempo, porque la estrategia Ben Graham es cansada y requiere un montón de horas, mientras que Buffett no ha dado palo al agua en el último medio siglo. Es claro también el caso de Peter Lynch, que directamente se quemó. El inversor particular debe tener esto muy en cuenta, porque lo normal es que no disponga de mucho tiempo para estar buscando gangas en oscuros mercados. Y menos aún para estar al tanto de lo que pueda ir pasando. También es importante tener en cuenta que, cuando no se tiene una SICAV o un fondo registrado en la CNMV, cada vez que se vende una acción hay que pagarle a Hacienda el 20% de las plusvalías, aparte las comisiones que correspondan. Esto reduce bastante el interés compuesto y pone la rentabilidad cuesta arriba. Por eso, un inversor particular se beneficia más de mantener una acción indefinidamente, en plan Matilde.

Y bueno, vamos a ver cómo se da este segundo año. De momento, tengo mi 20% y estoy invicto, no he vendido aún una acción por menos de lo que la he comprado, incluyendo comisiones. Si las cosas no se dan muy mal, el 19 tiene que ser un año bursátil mucho mejor que el 18 y, si la acción del BBVA se despereza un poco, espero mejorar mis registros.

22:26:34 ---------------------  

El País de Loix (Alberto Noguera)
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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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