23 de septiembre de 2018
Las entregas de Amazon
Hace cerca de veinte años que vengo recibiendo paquetes de Amazon. Empecé pidiendo primero directamente a EEUU y recibiendo una notita en el buzón para que fuese a Correos a por el paquete. Luego hubo una época en la que pedía los libros en Inglaterra. Cuando ya llegó Amazon a España (y se lo pensó bastante) comenzaron a llegar repartidores de SEUR, MRW, ASM, UPS y otros. En general, las condiciones de entrega eran las siguientes: o estabas en casa cuando les daba la gana pasar, o volvían al día siguiente cuando les daba la gana pasar, o tenías que ir como loco detrás del paquete por polígonos industriales.

Llegamos a 2017 y comenzaron a hablar de Amazon Locker, repartidores que abrían la puerta de tu casa, taquillas en los edificios, reparto con drones, entregas en dos horas y más y más propuestas que yo todavía no he visto en ninguna parte. Este año pasado, aprovechando que tengo un pequeño patio en la puerta de mi casa, he conseguido convenir con algún repartidor, después de hablar por el móvil, que me deje el paquetito en el césped artificial y no me haga ir persiguiendo los paquetes. Yo, obviamente, no puedo estar por las mañanas en casa y los institutos ya no dejan a los profesores recibir paquetes personales en el trabajo. Estaba más o menos cómodo con este sistema, aunque me obligaba a responder una llamada al móvil por cada paquete, y eso cuando trabajas dando clase es muy problemático, salvo por el hecho de que cada vez venía un repartidor distinto. El de SEUR cuando encontró la vivienda y supo que me interesaba que dejara los paquetes en el patio dijo: "Ya lo sé para la próxima vez". Pero no hubo próxima vez, van llegando repartidores y repartidores distintos y cada uno tiene sus usos y costumbres.

Pero llegamos a 2018, cuando pensaba que ya los drones estarían en marcha, y volvemos a las notitas de Correos en el buzón. Parece que a Amazon ahora le ha dado por enviar las cosas por Correos, volviendo al año 2000. Esta gente, funcionarios del grupo E a los que se la suda todo, viene a media mañana y ni llama al móvil ni se preocupa por nada. Deja la nota y ya me las apañaré yo para ir a la oficina, que por supuesto sólo abre por las mañanas, a hacer una cola de una hora. Incluso cuando es de "entrega en buzón", el tío marca que no cabe el paquete en el buzón y me manda a la oficina.

Yo no sé si antes de montar los drones, o comprar supermercados sin cajeras, o montar una banca mundial, podría Amazon apuntar mis preferencias de entrega de los paquetes y saber a qué horas voy a estar o qué tipo de paquetes autorizo a depositar en mi patio. No sé si podría hacerles llegar esa información a los múltiples y variados transportistas que usa o a los funcionarios de Correos.

Me llega luego un e-mail de Amazon preguntándome qué pueden hacer para mejorar las entregas. Pues se lo voy a decir desde aquí: controlar la cadena de valor hasta la recepción del paquete, no subcontratar empresas públicas de haraganes que imponen sus horarios por encima del criterio comercial y dan un pésimo servicio, crear un apartado de "preferencias de entrega" en las direcciones de los clientes y obligar a los repartidores a cumplirlas, o avisar antes de que el cliente compre el producto de que no las van a poder cumplir. Estamos soñando y flipando con drones y no sabemos hacer lo mínimo, hemos ido para atrás. Hasta un chaval repartiendo periódicos en los años 80 sabía tirar el periódico al patio del suscriptor. Por un libro de bolsillo con papel reciclado de Juan Manuel de Prada me han montado un embolado burocrático, una espera de una semana y un desplazamiento de varios kilómetros en el que he tenido que pasar por delante de varias librerías.

Correos no creo que sea un buen amigo para Amazon, pienso que tiene sus intereses en el CityPaq y que de client centric no tiene nada. El CityPaq a mí no me pilla tan cerca, y me obliga a ir a meterme en un supermercado caro, que no es el que suelo utilizar, en el que se me va a intentar inducir a la compra compulsiva o se me va a intentar humillar haciéndome pasar por una puertecita de "salida sin compra" para que me sienta un fracasado. Si cada vez que compro en Amazon tengo que ir a un centro comercial, acabaré yendo al centro comercial directamente sin comprar en Amazon.

Las grandes distribuidoras a domicilio van a tener que controlar las entregas por sí mismas. Usar Correos es volver al siglo XIX. El repartidor debería ser un trabajador de Amazon que cumpliese con todos los criterios de atención al cliente de la empresa. Porque, si esto no lo hace Amazon, alguien lo hará, y ya veremos lo que pasa con el burbujón bursátil.

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El País de Loix (Alberto Noguera)
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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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