3 de junio de 2020
Mi experiencia con la educación on line
Está ya acabándose el curso y habla mucha gente de la educación telemática. El confinamiento a mí me pilló de improviso y lo primero que hice fue, simplemente, mandar a los alumnos unos PDF con instrucciones para realizar los ejercicios del libro de texto. Esto, que parece una chapuza, funciona perfectamente para el que quiere hacer las cosas.

Pero luego me sugirió una madre que me acoplara al Google Classroom. A mí este tipo de aplicaciones educativas nunca me ha interesado porque ya conocía el Moodle, que puede que sea la peor aplicación que yo he visto en general, parece que se han juntado un notario y un inspector de Hacienda para escribir PHP con los pies.

El Classroom sí que es una buena aplicación. En general, hace tres cosas: manda mensajes, manda materiales y pone exámenes. Los mensajes y los materiales los puedo enviar por e-mail, pero los exámenes están muy bien porque se corrigen solos, yo redacto las preguntas tipo test, ellos eligen las opciones, y cuando le dan al botón ya pueden saber la nota. En general, los alumnos han usado bien la herramienta y hasta los de 1º de la ESO han hecho las actividades y han contactado conmigo sin problemas.

Entonces, esto a mí me pareció que podía dar un cierto juego para que hicieran en su casa pruebas previas a los exámenes y así obligarles a estudiar.

El uso completo del Classroom, tal y como en EEUU lo vienen desarrollando, es con Chromebooks para todos los estudiantes y con todos los ejercicios y exámenes en la aplicación, sin usar libro de texto ni ningún otro papel. El Chromebook está preparado para cortarles la conexión a internet mientras hacen el examen y así, si están dentro del aula, no pueden copiar.

Estaba yo ya imaginando un mundo en el que los exámenes se corrigen solos, los alumnos están en el aula si quieren, las horas presenciales se reducen, los grupos son de diez máximo, la enseñanza es prácticamente personalizada, las madres se implican más, el fracaso escolar casi desaparece, todo es felicidad, todo es de color, la era acuario ha llegado.

Pero esta mañana me llega una información: la Consejería quiere acabar con el Classroom.

Si el Classroom se lo quieren cargar, es para meternos el Moodle, aplicación del año 2002 farragosa y mediocre que trabaja con "objetos educativos" y unas abstracciones dignas de Bjarne Stroustrup para poder subir un PDF.

Hay un problema de tratamiento de datos, esto es cierto, pero hay también un problema ideológico de defensa del software libre y rechazo de las empresas de software "privativo", como lo llaman.

Y lo que va a pasar es que los demás países van a seguir avanzando y el Moodle no lo va a usar nadie. Y, si intentan obligar, se usará de mala gana para lo mínimo.

El informático funcionario no entiende el software, casi siempre se cree que basta con ir copiando a los americanos a lo chapuzas. El software es un 80% de usabilidad, un 10% de diseño y un 10% de funcionalidad.

La educación telemática va a caer en manos de Microsoft y Google, de esto no cabe duda. Yo prefiero Microsoft, porque el Teams for Education se integra con el Office, pero la GSuite puede valer también. Pero ya los productos de tercera de diseño soviético preferiría evitarlos. No quedará más remedio a las autoridades educativas de España que seguir el camino de otros países y firmar un convenio con Google, Microsoft y Apple para que almacenen los datos en Europa y cumplan la LOPD.

17:54:22 ---------------------  

El País de Loix (Alberto Noguera)
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© A. Noguera

"Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua".
Jorge Luis Borges


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