30 de noviembre de 2025

Pablito de Tarso

Desde hace unos meses, vengo oyendo por distintas vías que se está produciendo una especie de rebrote de la práctica católica entre las generaciones jóvenes. Es cierto que, hablando con ellos, percibo una inclinación genérica hacia la espiritualidad, no tanto una adhesión religiosa cerrada. El problema es que es muy posible que la Iglesia Católica sí que esté pescando con una cierta facilidad en esos nuevos caladeros, y eso para mí no es una buena noticia.

Este artículo está dedicado a mis alumnos de 2º de Bachillerato B y C, y también a mis ex alumnos de aquel mítico 1º de Bach. D. Les he prometido un artículo life changing y aquí va.

Yo nunca he practicado el Cristianismo. Si nací el 14 de agosto de 1976 (y, por lo tanto, fui engendrado el 20N del 75), es claro que como niño en aquella España uniétnica y monorracial fui bautizado en la Iglesia de la Santa Cruz de Pedreguer y luego hice la primera comunión con un trajecito blanco y muchos regalos. Eran tiempos de Transición, y a mis nueve años igual oía de fondo las canciones de La Polla Records como echaba una moneda de cinco duros con la cara de Franco en una máquina de videojuego. El colegio al que asistí se llamaba Francisco Franco, y en ese tiempo le cambiaron el nombre a Col·legi Trinquet, aunque se mantuvieron los crucifijos sobre la pizarra durante unos años más.

Si de pequeño iba a misa, era porque todos iban, pero lo único que recuerdo de toda aquella liturgia era el "podéis ir en paz" y la estampida subsiguiente hacia los quioscos y la bolera. Cuando vino el momento de la confirmación, a eso de los quince años, recuerdo que me pregunté si yo creía o no creía en Dios, y la respuesta fue que no, que el elemento de ficción era demasiado obvio, que había allí un cierto aire viciado y un decorado de cartón. Sí que hice la confirmación, pero decidí que sería el último acto religioso que yo realizaría, y esto lo he mantenido hasta hoy.

La pregunta que todo cristiano se hace antes o después es si Jesús es realmente el profeta del que habla la Iglesia o su palabra y su imagen han sido distorsionadas a lo largo de los siglos por intereses políticos.

He explicado ya en este blog otras veces que, para mí, las investigaciones de J.J. Benítez y las mejores canalizaciones New Age son ciertas y lo más probable es que la encarnación de Yeshua min-Natzrat hubiese sido preparada por seres pleyadianos que crearon un embrión con ADN sintético y lo implantaron en María con alguna tecnología. Esto pienso que lo hicieron para facilitar la encarnación de una entidad espiritual muy elevada conocida en la cultura pleyadiana como Sananda. Esta entidad ha encarnado miles de veces en los planetas de las Pléyades y probablemente haya tenido más de una encarnación en la Tierra. Su energía, la energía crística, puede considerarse estructural, y casi diría que fundacional, en la cultura pleyadiana.

¿Cuál es la energía de Cristo? La energía de Cristo es el grupo, la reducción de lo individual y la disolución del ego en lo colectivo y en la unidad final de la Fuente. Esto sí que está en el Cristianismo, y viene a representarse como "la unión del alma con Dios". Pero hay que tener en cuenta que Jesús muestra en los Evangelios una espiritualidad completamente gnóstica, y así enseña a sus discípulos a encontrar la conexión con la Fuente dentro de uno mismo y a elevar la conciencia desde el conocimiento directo y real, no mediante rituales ni normas de nadie.

Por ejemplo, en Lucas 17,20–21, dice:

Los fariseos le preguntaron cuándo iba a llegar el Reino de Dios, y él les respondió: "El Reino de Dios no viene con apariencias; ni dirán: “Helo aquí” o “Helo allí”, porque el Reino de Dios está dentro de vosotros."

Y además, era Jesús contrario a hacerse el "beato" delante de los demás, a cumplir en la religión sólo haciendo visitas a los templos. Eso es lo que yo percibí cuando fui a confirmarme, que la gente iba de boquilla. Jesús quiere que practiques la espiritualidad por ti mismo. En Mateo 6,5–6:

Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu aposento, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Y siempre vais a ver a Jesús defendiendo la libertad mediante la verdad:

Si permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente discípulos míos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8,31–32).

Se refiere muchas veces al desarrollo espiritual individual:

El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra; duerma o vele, de noche y de día, la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. La tierra produce por sí sola: primero el tallo, luego la espiga, luego el grano abundante en la espiga. (Marcos 4,26–28).

Y, sabiendo que el Shabat era la fiesta más sagrada de los judíos, decía:

El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.

Por tanto, Jesús lo que vino a enseñar fue un desarrollo de la conciencia a nivel cotidiano, de la vida real, sin intermediarios, comprendiendo la verdad que subyace a nuestra percepción del mundo físico, que es la unidad última de toda la conciencia y de todo lo que existe.

Y, con todo esto, ni tan siquiera me declaro seguidor de Jesús, porque la energía crística es sólo una de las formas posibles de elevación de la conciencia, hay muchas otras que no voy a explicar ahora porque se alargaría demasiado este artículo. Sí que entiendo que haya personas que se conecten a ese flujo energético de Sananda, pero no entiendo que se crea que el ser humano pueda ser un pleyadiano gregario y femenil. Esto no es posible, porque nuestro ADN no es plenamente pleyadiano.

Tras la muerte de Jesús:

¿Qué ocurrió en los años inmediatamente posteriores a la crucifixión de Jesús y su resurrección y ascensión a los cielos? No había en ese momento ninguna iglesia ni institución cristiana, Jesús siguió siendo considerado un judío que creía que él era el Mesías y que consiguió agrupar un cierto número de seguidores. Jesús fue durante toda su vida un judío practicante, acudió regularmente a la sinagoga, celebró la Pascua, los Tarbernáculos y todas las fiestas judías, respetó el Shabat y muy probablemente respetó el kashrut, es decir, las normas de alimentación judías.

Hay que entender el concepto de Mesías dentro del judaísmo. Jesús fue condenado a muerte por el Sanedrín, la autoridad religiosa judía, por haber dicho que él era el Mesías. Este concepto de Mesías existía a nivel profético en el judaísmo a partir de Isaías y se trataba de una figura mítica que restauraría el reino de Israel, perdido por la invasión de los Asirios en el 722 a.C. Isaías dijo que sería un descendiente de David, y es cierto que Jesús era descendiente de David por parte de padre, pero se esperaba una figura más política y guerrera, no otro profeta más. Jesús vivió en la llamada época del Segundo Templo, que fue un periodo en el que los persas, que controlaban el territorio, decidieron permitir la práctica del judaísmo y se construyó un gran templo en Jerusalén.

Así que podemos decir que el origen del Cristianismo fueron los seguidores inmediatos de Jesús, liderados por su hermano Santiago, que creían que él era el Mesías que estaban esperando y que Israel sería restaurado con sus enseñanzas. Estos seguidores de Jesús eran completamente judíos y observantes de todas las normas de la Torá. Nunca fueron expulsados de las sinagogas y los rabinos les tenían cierto respeto, aunque los consideraban una pequeña secta.

En ese tiempo, estaba también el apóstol Pedro predicando, y él sí que introdujo ciertos cambios por los que los no judíos podían seguir a Cristo, pero no como pueblo elegido, sólo como "simpatizantes". Esos no judíos que seguían las enseñanzas de Cristo no tuvieron la obligación de circuncidarse ni obedecer el kashrut.

El paulismo:

Otro de los primeros seguidores de Jesús fue Pablo de Tarso, que se autodenominó apóstol, aunque nunca conoció a Jesús en persona. Pablo de Tarso fue un judío fariseo muy contrario a Jesús y sus seguidores, a los que consideró una secta peligrosa. Al momento de ser crucificado Jesús, él tenía unos 25 años, y sin duda tuvo cierto conocimiento de lo que estaba ocurriendo y muy probablemente se mostró de acuerdo con la decisión del Sanedrín.

Pero, un par de años o tres tras la muerte de Cristo, Pablo de Tarso experimentó una conversión brusca tras lo que él denominó una "aparición" de Jesús en medio del campo cuando él iba con su caballo camino de Damasco. Este espíritu, esta aparición de Jesús, le dijo, según él, que en Damasco encontraría a alguien que le daría instrucciones sobre cómo actuar. En Damasco encontró a un seguidor de Jesús llamado Ananías, quien le dijo, entre otras cosas, que su misión sería predicar la palabra de Jesús por todas partes, ampliando el culto a todas las personas judías o no judías.

Ahí, en ese momento, es cuando podemos entender que empieza el Cristianismo como religión separada, aunque sería mejor llamarlo paulismo, porque a lo largo de los años Pablo de Tarso desarrolló una doctrina muy particular y alejada de la verdadera palabra de Jesús.

Hay que tener en cuenta aquí que a Pablo de Tarso casi nadie le hizo caso en principio y que había muchos grupos que se consideraban seguidores de Jesús, cada uno con una concepción distinta. Existían los judeocristianos de Jerusálen, con Santiago a la cabeza y Pedro asociado. Existían los seguidores de Juan el Bautista, que aceptaban a Jesús también. Existían los helenistas, ya abiertos a los no judíos. Existían los apocalípticos, que hablaban ya del juicio final. Y sobre todo existían los protognósticos, que para mí eran los que conocían el verdadero sentido de las enseñanzas de Jesús.

Lo que Pablo de Tarso introdujo como novedad fue la concepción de la religión como una institución sectaria de crecimiento retroalimentado mediante una serie de técnicas psicológicas de control.

Lo primero que hizo fue diseñar una especie de secta franquiciada, creando una serie de ekklēsíai (ἐκκλησίαι), de pequeñas reuniones parroquiales, en varias ciudades para reunir a los escasos seguidores de la palabra de Jesús bajo su dirección. Viajó primeramente a Chipre y fundó ekklēsíai en Salamina y Pafos. Luego llegaron Panfilia, Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra, Derbe, Filipo, Tesalónica, Corinto o Éfeso, entre muchas otras. Todo el resto de su vida lo dedicó a este cometido y a la elaboración doctrinal de su organización.

La realidad es que todavía Pablo de Tarso dio autonomía de funcionamiento a estas ekklēsíai, aunque en ellas internamente ya había el germen de la inmensa red clientelar en la que luego se convertirían.

Lo primero que estableció muy claramente Pablo de Tarso fue que no iba a seguir la Torá ni a diferenciar entre los judíos y los no judíos. Esto fue un impulso muy grande para el crecimiento y convirtió de facto el paulismo en una religión nueva.

Las reuniones de aquellos primeros cristianos se organizaban en casas particulares, no tenían templos. Alguna vez intentaban acceder a las sinagogas y eran expulsados. Estuvieron así durante varios siglos, como una pequeña corriente New Age que iba muy lentamente ganando adeptos.

La organización interna de las ekklēsíai estuvo jerarquizada de modo rudimentario desde el principio. No existían los sacerdotes como tales, pero Pablo de Tarso creó las figuras de los obispos, los presbíteros y los diáconos. Los obispos estaban formados en su doctrina y vigilaban el estricto cumplimiento de las normas, los presbíteros eran normalmente ancianos sabios que aleccionaban moralmente y los diáconos eran una especie de sacristanes que organizaban materialmente las actividades.

Nada de esto tenía que ver con la actividad de Jesús, que era la predicación horizontal para crear un cambio de conciencia colectivo.

Pablo de Tarso estableció inmediatamente unas normas de conducta y unos rituales. Instituyó la forma primitiva de lo que hoy es la misa, que eran representaciones de la llamada Cena del Señor y lecturas de la Septuaginta, junto con las epístolas que él iba redactando. También convirtió en obligatorios el bautismo y la comunión. La confesión se hacía en grupo delante de los demás miembros, igual que en las sectas actuales. El incumplimiento de estas normas se sancionaba con expulsiones temporales o definitivas.

En las epístolas de Pablo de Tarso puede verse cómo fue introduciendo todos los conceptos que luego dieron "tracción" a su organización.

El primer concepto, que es central en todo su pensamiento, es el de la culpa. Según su interpretación, Jesús encarnó en la Tierra para intentar expiar los pecados de la humanidad mediante su sacrificio. Esa culpa intrínseca humana no quedó purgada del todo y siguió existiendo en todas las personas por razón de su nacimiento. El símbolo obvio de todo esto fue el uso de la cruz.

La segunda orientación estructural del paulismo es la represión sexual. Pablo de Tarso nunca se casó y aparentemente permaneció célibe, y en su doctrina deja muy claro que todo sexo fuera del matrimonio es porneia (puterío) e incluso acepta el matrimonio como mal menor, porque el ideal cristiano debía ser el celibato.

Esto dice en 1 Corintios 7:

En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento. Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.

Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.

Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer.

Quisiera que todos fuesen "como él". ¿Y cómo era él? Probablemente una persona asexual, o un homosexual de armario masturbador. No fue el último de ese tipo dentro de su religión.

El otro concepto paulino es el de la inminencia. Son constantes las referencias obsesivas en sus epístolas a una segunda venida de Cristo completamente inminente y asegurada.

En 1 Tesalonicenses 4,15–17:

Os decimos esto, según palabra del Señor: nosotros, los vivos, los que quedemos hasta la venida del Señor, no nos adelantaremos a los que durmieron. El Señor mismo, a la orden dada, a la voz del arcángel y al son de la trompeta de Dios, bajará del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar; después nosotros, los vivos, los que quedemos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire.

En 1 Corintios 7,29–31:

Esto digo, hermanos: el tiempo se ha acortado. En lo que resta, los que tienen mujer, como si no la tuvieran; los que lloran, como si no llorasen; los que se alegran, como si no se alegrasen; los que compran, como si no poseyesen; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutasen; porque la apariencia de este mundo pasa.

En Romanos 13,11–12:

Y todo esto teniendo en cuenta el tiempo en que vivimos: ya es hora de que despertéis del sueño; porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando abrazamos la fe. La noche va muy avanzada, y el día está cerca. Dejemos, pues, las obras de las tinieblas y vistámonos las armas de la luz.

En 1 Corintios 15,51–52:

Mirad, os voy a revelar un misterio: no todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque de la trompeta final; pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.

En 1 Corintios 10,11:

Todas estas cosas les sucedían en figura, y fueron escritas para escarmiento nuestro, para quienes ha llegado el fin de los tiempos.

En 1 Pedro 4,7:

El fin de todas las cosas está próximo. Sed, pues, sensatos y sobrios para daros a la oración.

La segunda venida no sería amable ni pacífica, era necesario tenerle mucho miedo.

En 1 Tesalonicenses 1,9–10:

Ellos mismos cuentan de qué manera nos acogisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar a su Hijo desde los cielos, a Jesús, que nos libra de la ira venidera.

En 2 Tesalonicenses 1,8–9:

... tomando venganza de los que no conocen a Dios y de los que no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesús. Éstos serán castigados con ruina eterna, lejos de la presencia del Señor y de su gloriosa fuerza.

Y así pasaron aquellos primeros cristianos sus vidas a la espera de ese juicio final repentino que podría pillarlos en pecado si no se ajustaban estricta y continuamente a las instrucciones que iba dando Pablo de Tarso.

Conectado con esta idea de inminencia está también el concepto de grupo elegido, heredado del judaísmo.

En 1 Tesalonicenses 1,4:

Sabemos que sois elegidos.

Y en 1 Tesalonicenses 5,1–6:

En cuanto al tiempo y al momento, hermanos, no tenéis necesidad de que os escribamos, pues vosotros sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: "Paz y seguridad", entonces, de repente, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no escaparán. Pero vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, de modo que ese día os sorprenda como ladrón, porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino estemos despiertos y seamos sobrios.

Y, por supuesto, no faltaba tampoco el infierno.

En 2 Tesalonicenses 1,9:

Los que no obedezcan al Evangelio sufrirán ruina eterna.

En Filipenses 3,18–19:

Porque muchos, de quienes os hablaba a menudo, y ahora os lo digo llorando, se comportan como enemigos de la cruz de Cristo. Su paradero es la perdición, su dios el vientre, y su gloria está en su vergüenza; no piensan más que en las cosas de la tierra.

Esto es el Cristianismo real, esto es lo que acabó produciendo toda la Edad Media y ha seguido marcando la cultura occidental hasta hoy.

La otra idea paulina determinante fue la perdición de las almas no cristianas. El Cristianismo no era una religión opcional, sino el único camino de salvación, por lo que siempre era mejor obligar a punta de espada a seguir el credo paulista que dejar libertad a nadie, y así se hizo en la invasión de los godos, en la Reconquista e incluso en la colonización de América.

Pablo de Tarso supo dar a su secta los motores de crecimiento, pero se alejó completamente de la palabra y las enseñanzas de Jesús. ¿Fue aquella aparición camino de Damasco una intervención reptiliana? ¿Ha sido el paulismo una estructura piramidal destinada a rebajar el nivel colectivo de conciencia? Para responder a esto, es necesario indagar en lo que se sabe hoy de psicología humana.

La psicología del control:

Si he hablado de culpa, miedo, vergüenza, inminencia, visión dualista, privación sexual, privación de la intimidad, grupo elegido, rituales y jerarquía, vamos a ver qué dice la psicología actual sobre estas situaciones.

Le he pedido a ChatGPT que me haga un resumen de la posición de los psicólogos especialistas en sectas y dictaduras a este respecto, y me ha refundido las teorías de Robert Jay Lifton, Margaret Singer, Steven Hassan, Leon Festinger, Philip Zimbardo e incluso B.F. Skinner, entre otros.

La culpa:
El sentimiento de culpa, sobre todo si es intrínseco y crónico, lo que hace es inducir la autorregulación y la sensación de estar fallando. Rebaja totalmente la autoestima y sobre todo aumenta la necesidad de validación externa, lo que refuerza el grupo sectario. Recordad esto: "Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa". Es claro que los sucesores de Pablito fueron más lejos que él.

El miedo:
El miedo es aún peor, porque está demostrado que sobreestimula la amígdala y acaba tomando control de la corteza prefrontal, especialmente si se trata de amenazas difusas y crónicas. El resultado a largo plazo es la obediencia y la búsqueda de refugio en el grupo.

La vergüenza:
La vergüenza afecta al núcleo de la identidad, la persona internaliza sentimientos de no ser suficiente o digna, salvo que se cumplan las normas del grupo. Genera una gran dependencia emocional, el razonamiento distorsionado lleva a la búsqueda desesperada de la aprobación de ese colectivo que juzga. Suprime prácticamente el pensamiento crítico e induce estados de indefensión y aislamiento. Alguien con vergüenza de algo, como por ejemplo haber cometido "actos impuros" o haber pecado de "pensamiento, palabra, obra u omisión", evitará cuestionar la doctrina general o la figura del líder para no sufrir más humillación, estará más dispuesto a reparar su supuesta indignidad y esto reforzará la conformidad del grupo. La vergüenza es diferente del miedo en el sentido de que es muy silenciosa, paraliza sin hacer ruido y se guarda siempre dentro.

La inminencia:
La sensación de que algo determinante va a pasar pronto, pero sin saber el momento exacto, produce esa ansiedad anticipatoria y la dependencia de las explicaciones del líder. Mantiene a esa persona en vigilancia y en una especie de preparación. Si esa inminencia se alarga en el tiempo, entonces la mente entra en un estado manipulable y receptivo a cualquier explicación u orientación que sea formulada con mucha convicción por parte de alguien.

La visión dualista:
La visión dualista simplifica el mundo en dos categorías absolutas: o conmigo o contra mí. El pensamiento crítico es desactivado, nadie puede dudar de estas dos categorías, y por tanto sólo queda la obediencia. Es un tipo de pensamiento fácil, sin carga cognitiva, que sólo exige lealtad incondicional.

La privación sexual:
Este método es especialmente potente para desviar la energía libidinal hacia la figura del líder o los objetivos del grupo. Es también una forma óptima de producir culpa, porque es casi imposible de cumplir. Al final, se consigue la disonancia cognitiva, una idea de "pureza" o de superioridad por haber llegado tan lejos en el sacrificio de algo tan básico.

La privación de la intimidad:
Suprimir la identidad es otra estrategia muy útil para asegurar la vigilancia mutua. Las confesiones públicas, el compartir información personal reducen el espacio psicológico privado y permiten la intrusión cognitiva coercitiva, lo que reduce la capacidad de pensar en alguna alternativa y refuerza la presión social constante.

El grupo elegido:
El establecimiento de una identidad colectiva excepcional produce un elitismo defensivo y de ahí la cohesión interna y el rechazo a toda influencia externa. La teoría de la identidad social ha demostrado que sentirse parte de un grupo "superior" aumenta la autoestima, pero es una autoestima endeble, dependiente de la aprobación del grupo.

Rituales:
El desplazamiento de la racionalidad y la capacidad de decisión por automatismos comportamentales refuerza la cohesión y la pertenencia, y aparte crea unas rutinas fijas que se perderán si se sale del grupo.

Jerarquía:
Las estructuras rígidas de mando, la figura incuestionable del líder carismático y la prohibición de la crítica interna reducen la responsabilidad personal cuando se cometen actos obviamente inmorales.

Entonces, con todo este entramado manipulativo, se comprende que el paulismo desplazase a las otras corrientes que ya he mencionado. Especialmente, el Cristianismo Gnóstico fue directamente prohibido y sus escrituras destruidas durante la Edad Media.

A partir de la organización por parte del emperador romano Constantino del Concilio de Nicea (año 325), el paulismo quedó oficializado como imperio espiritual, se comenzaron a construir basílicas, se forzó la unidad doctrinal y se impuso la jerarquía a partir del obispo de Roma. Aparte, se creó la figura del clero como colectivo protegido legal y fiscalmente, una situación que dura hasta el día de hoy.

Otras incorporaciones medievales fueron los siete sacramentos, el sacerdocio, la regulación más estricta de la misa, los "pecados capitales", la demonología o las jerarquías angélicas, es decir, muy poco, porque el Cristianismo actual es básicamente el paulismo con leves reformas.

Con todo esto, cualquiera que se fije un poco puede ver constantemente el efecto espiritual real de la práctica católica. Ved estos tres vídeos a modo de ejemplo, que muestran a tres grandes cristianos practicantes que alegan una superioridad moral sobre los demás:

Primer vídeo

Segundo vídeo

Tercer vídeo

Lo único que va a conseguirse siendo "practicante" es la reducción del nivel de vibración álmica, la sumisión ovina, la separación y el atasco de los chakras.

El verdadero desarrollo de la conciencia:

Y aquí viene la parte life changing y quiero que mis alumnos la lean muy bien:

El verdadero desarrollo de la conciencia, que yo he podido practicar a lo largo de mi vida partiendo de una de las peores situaciones para un niño, como es el abuso narcisista en la infancia, no tiene nada que ver con la toxicidad mental de Pablo de Tarso ni con lo que van a darte en una iglesia.

El desarrollo álmico proviene de un equilibrio interno, de la capacidad para quererse y respetarse a uno mismo. Quiere esto decir que el primer principio es no aceptar ni culpa ni vergüenza inducidas externamente, porque esos dos sentimientos son de baja vibración, y más que purificar enturbian tu conciencia y te impiden discernir.

Porque el segundo principio es el discernimiento, la capacidad para no generalizar, para no ver el mundo compuesto por grupitos etiquetados, para no vivir en un frentismo de "ellos" y "nosotros". El discernimiento te ayuda a entender la verdadera bondad y la verdadera maldad que subyacen en las otras personas, y es la única manera de tratar a cada uno como verdaderamente merece. El discernimiento es lo que más falta hace a un joven que va a entrar ya en la mayoría de edad después de haber estado sometido durante más de una década al adoctrinamiento educativo. Quienes os han enseñado a generalizar y encasillar no son personas que os quieren, sino personas interesadas en obtener un beneficio político a largo plazo cuando seáis mayores.

Del discernimiento tiene que derivarse el poder personal. Nunca hay que hacer nada por simple obediencia si no se comprende, todas las instrucciones para poder llevar a cabo un proyecto común pueden tener sentido, pero nunca tiene sentido la aquiescencia acrítica, el borreguismo.

Nunca hay que ir a donde no se quiere ir, ni estar con quien no se quiere estar. El principio más potente para el poder personal es decir la verdad y no temer la exclusión del grupo. Todos los desastres de la historia humana, incluyendo el Cristianismo, el Comunismo o el Nazismo han venido por la renuncia masiva al poder personal. Todo el mundo avanzó en la misma dirección, y los disidentes fueron suprimidos. No es fácil salir de las mátrix tóxicas y de control, pero a largo plazo siempre vale la pena, por muchos palos que te caigan.

Uno de los principios básicos de la doctrina de Jesús era precisamente éste:

No penséis que he venido a traer paz a la Tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su propia familia. (Mateo 10,34-36).

La paz no tiene que existir mientras existan la injusticia, el engaño y el control. La paz de cementerio sólo producirá sepulcros bonitos por fuera y podridos por dentro, como también dijo Jesús.

El tercer principio es el desarrollo equilibrado de los chakras. Hay un chakra para las funciones fisiológicas, otro para la sexualidad, otro para el poder personal, otro para la conexión con los demás, otro para la expresión, otro para la sabiduría y otro para la espiritualidad. No hay que forzar el comportamiento para volcarlo todo en una parte, hay que comer y dormir bien, practicar el sexo regularmente, tener sentido del honor y fuerza de voluntad, conectarse emocionalmente con los demás, aprender a expresarse mediante las palabras o la creatividad, acumular conocimiento de las cualidades de la conciencia propia y ajena, y conectarse con la divinidad mediante la meditación. Cualquier religión o ritual que quiera bloquear alguna de estas cosas estará causando grave daño a toda tu estructura energética.

El cuarto principio es el autoconocimiento. Cada alma es creada con una marca única que la individualiza, y eso es lo que le da un tipo de energía único. No hay dos almas iguales, cada una tiene un tipo de energía y un camino distinto de ascensión, y el conocimiento de ese camino es el objetivo real de toda encarnación. Lo que sirve para otro puede no servir para ti, y es tu derecho y tu obligación buscar tu camino.

El quinto principio es la meditación. No hay nada más sano y conveniente que calmar la mente y dejar que tu yo superior y tus guías espirituales puedan acceder a tu nivel consciente y puedan descargar algo de su conciencia en tu constructo humano. Hay cosas en la vida que están ya preparadas y que son pruebas por las que tú querías pasar antes de encarnar, y por tanto no esperes que las cosas sean siempre fáciles, pero hay también una ayuda pactada, unas conciencias que están a tu lado para reducir el sufrimiento excesivo. Esas conciencias podrán mostrarte el camino correcto y sanar tu estructura energética si entras en un nivel lo suficientemente profundo de meditación. A ese nivel se accede fácilmente por una meditación sencilla de atención a la respiración, no tanto por rezos o mantras. Hay que meditar todos los días de diez a veinte minutos en el momento del atardecer, y ahí hay que hacer preguntas al guía espiritual y las respuestas irán llegando en ese momento o después. Si eres un verdadero seguidor de Jesús, podrás sin duda conectarte a su conciencia, porque Sananda puede escuchar a todos los que se dirigen a él y en muchos casos descargar algo de su energía.

El sexto principio es el más importante, y es la conexión con la naturaleza. Todo nuestro cuerpo físico está compuesto de materia que hemos extraído de la tierra, pero también nuestra conciencia es una subdivisión de la conciencia de la naturaleza, por eso es importante pasar en la naturaleza el mayor tiempo posible, porque ahí desaparecerán todos los pensamientos rumiantes y esa turbiedad que otros han introducido en tu pensamiento. Hay que alejarse tanto de medios de comunicación, como de videojuegos, tabaco, drogas o comida ultraprocesada, hay que caminar descalzo por la tierra, hay que estar en el pico de una montaña sin ninguna otra persona en diez kilómetros a la redonda, hay que meditar en medio del bosque y escuchar todos los ruiditos, hay que aprender a expandir la conciencia en el entorno natural y pensar y sentir que tú eres los árboles, que tú eres la hierba, que tú eres el aire, que tú eres la montaña, que tú eres todos los pajaritos, ratoncitos, insectos y demás animalitos, porque eso es realmente cierto. Los que se meten en un recinto cerrado y oscuro a reventarse los tímpanos y beber alcohol con luces fuertes en los ojos sólo consiguen tapar y maquillar transitoriamente su desequilibrio interno, y probablemente acaben en adicciones o depresiones, porque la droga te calma transitoriamente pero te causa una ansiedad mayor después. Toda la salud mental empieza por la naturaleza y el ejercicio físico, y todo lo que se aleje de ahí sólo va a dar problemas. Evita también el cientificismo de "eso son chorradas", "eso no existe", que tanto defienden algunos profesores mediocres, porque esas actitudes de desprecio de lo que se ignora han sido fabricadas por las oligarquías para producir ingenieros que no piensen, que obedezcan y no cuestionen nada.

Porque, tened esto claro: no va a haber una segunda venida de Cristo. La segunda venida de Cristo sois vosotros, sois una generación con un nivel de vibración muy superior que no tiene deuda kármica y que ha encarnado de manera consciente para transformar toda la humanidad. Eso lo iréis entendiendo conforme os hagáis mayores.