8 de febrero de 2026

Todos somos Mashco Piro

Ved primero este vídeo, que es de alto interés. Lo que aparece ahí es la tribu de los Mashco Piro, tribu amazónica no contactada cuyo hábitat pertenece al estado de Perú. Los Mashco Piro están siendo desplazados y están comenzando a pasar hambre por la presión de empresas madereras con concesiones públicas otorgadas hace más de veinte años por el gobierno de Alejandro Toledo, presidente liberal y "pro mercado", que está en la cárcel por haber recibido 35 millones de dólares en sobornos de la constructora brasileña Odebrecht.

Los Mashco Piro, en un momento dado, después de miles y miles de años en su estado aislado, con sus jefes de tribu, sus chamanes, sus pócimas curativas y su mitología, me imagino que un buen día comenzaron a oír un ruido atronador muy lejano y encontraron a los bulldozers arrasando el arbolado para abrir camino, las taladoras de brazo hidráulico cortando miles y miles de troncos y los operarios "humanoides" de piel más blanca con un casco, unas gafas y un instrumento del diablo que sierra todo lo que pilla por delante y lo derriba. Ya supongo que tuvieron sus asambleas y debates, discutieron si los bulldozers realmente existían, si no eran alucinaciones o efectos secundarias de la ayahuasca, si eran algo transitorio, o un castigo de los dioses, si habían ido en realidad a construirles chozas a ellos, si los humanoides blancos les enseñarían como fabricar semejantes máquinas cuando empezase el contacto abierto.

¿Cómo explicar a los Mashco Piro que ellos pertenecen al estado de Perú, o cómo explicarles primero lo que es un estado? ¿Cómo explicarles lo que es el dinero y quién es Alejandro Toledo o cómo se va a procesar luego la madera para sacar rendimiento económico? ¿Cómo explicarles que el interés no está en ellos, sino en los recursos de su hábitat?

En otra situación distinta, si el Perú tuviese normas éticas más estrictas, las madereras hubiesen tenido que negociar con los Mashco Piro para obtener su consentimiento, y así les hubiesen ofrecido chozas, abrirles un caminito hasta el río o un camión de bananas, pero si las ofertas se hubiesen convertido en un modus vivendi permanente, la tribu podría darse por muerta a largo plazo. También podrían las madereras haber reducido el coste de la operación introduciendo peruanos con una estética similar, con el pelo largo y el taparrabos, que se hiciesen pasar por parientes suyos y se introdujesen en el grupo. A estos espías se les daría un teléfono móvil conectado a un repetidor convenientemente camuflado con acceso a StarLink, y con él intercambiarían información y recibirían instrucciones. Entre esas instrucciones sin duda estaría la discordia, las mujeres merecerían más, la disciplina de grupo sin duda sería demasiado opresiva, la defensa de su cultura y su forma de vida sería un grave pecado que enfadaría a los dioses. En pocos años, los Mashco Piro estarían divididos, enfrentados, asqueados, desafectos, y los espías ofrecerían grandes instrumentos tecnológicos a un grupo para poder imponerse al otro, les enseñarían a hacer fuego con un mechero, a usar un espray de capsaicina, a andar de noche con linterna. A cambio de esto, sólo pedirían lealtad, abrirse al progreso inevitable y, sobre todo, marcharse del lugar, renunciar a él y asimilarse a la población de los suburbios de Lima. Todo tendría que ver con el amor, con el gran hermanamiento y con el salto hacia el futuro y la tecnología.

Creo que ya sabéis de sobra por dónde voy. Los Mashco Piro nos enseñan a entendernos en el contexto de la Intervención, de una presencia extraterrestre en la Tierra más bien ininteligible para nosotros pero real y cierta, con una influencia constante en nuestra cultura. El futuro de un Mashco Piro fuera de su hábitat natural en una economía de mercado es ser simplemente lumpen. No hay un progreso, ni un salto cualitativo para el Mashco Piro por tener contacto con los operarios de las madereras peruanas. Deshecha la tribu, el Mashco Piro no vale nada.