19 de abril de 2026

El efecto económico de la IA

En este artículo, voy a analizar qué hay de cierto en esas opiniones sobre la sustitución del ser humano por la IA, las supuestas masas de parados excluidos del sistema, las paguitas universales distópicas y el mundo apocalíptico en el que algunos están pensando. Quiero basarme en los datos que hoy existen, porque la IA tiene un uso ya muy amplio y su afectación es evidente. Ya adelanto que, cuando empecé a documentar este artículo, tenía una opinión y ahora tengo otra.

La IA sí que destruye puestos de trabajo. La consultora Challenger, Gray & Christmas ha contabilizado 55.000 despidos atribuidos explícitamente a la IA en EEUU en 2025, sobre un total de 1,17 millones de despidos. Ese nivel global de despidos ha sorprendido a muchos, porque es el más alto desde la pandemia, y la revista Harvard Business Review ha hecho un pequeño estudio y ha concluido que muchos empleadores, simplemente, se han asustado y que el 55% se arrepiente ahora de haber prescindido de esos empleados. No sólo fue la IA, sino la sensación de que venía una recesión, de que los aranceles y las políticas de Trump iban a frenar en seco el crecimiento. Esto fue lo que los medios propagaron, y de esa supuesta recesión ahora mismo no se sabe nada. Yo ya adelanté que los aranceles eran positivos para la economía norteamericana en su conjunto, aunque no tanto para las oligarquías financieras.

Otro estudio de otra consultora llamada JobsPikr indica que esos perfiles laborales supuestamente reemplazados por la IA venían ya en caída antes de la IA, como por ejemplo los de atención al cliente por teléfono.

Los perfiles más afectados:

Sí que hay cierto tipo de cualificación "de ordenador" que ha pasado a valer cero. Por ejemplo, los redactores de todo tipo de materiales publicitarios, pseudoperiodísticos, articulitos de SEO o documentación de productos están siendo masivamente despedidos y los trabajitos que se les ofrecen en los mercadillos on line están desapareciendo.

Los traductores de textos escritos están perdiendo también todo su trabajo y los que traducen oralmente se van a ver también afectados muy pronto.

El llamado programador junior, el mero codificador que no decide nada, está siendo también automatizado. Todavía hay muchas empresas que desconfían de la IA y mantienen a alguno de estos perfiles para repasar lo que hace, pero a partir de Claude Mythos ya se está viendo que el repaso es el que hace la IA a los códigos que ya están escritos por humanos, que están llenos de agujeros de seguridad.

La codificación el ser humano ya no la va a hacer, la traducción que no sea literaria tampoco y la redacción de basurilla SEO y otras parrafadas baratas es posible que no sea necesaria.

En el caso de los programadores, ya he dicho en otros artículos que el paro no va a ser alto porque a menores precios entrará mucha demanda de software por parte de todo tipo de empresas y particulares. La idea de que el software tradicional va a dejar de existir es completamente absurda. Ahora mismo, los primeros datos que están saliendo señalan que durante 2025 el paro de programadores informáticos subió un 19,9% y la contratación se redujo en un 14,3%. Pienso que esta tendencia aumentará en los próximos años, hasta que, a partir de un punto, las contrataciones superen a los despidos de manera crónica, y esto mostrará que la demanda de software ha seguido en aumento, si bien los perfiles demandados tendrán que ver con la usabilidad, la creatividad y el análisis.

En la atención al cliente han bajado también las contrataciones. Las ofertas de trabajo free lance de este tipo han caído un 16% y hay empresas grandes que están despidiendo de repente a la mitad de esa plantilla. También hay reducción de los empleados de recursos humanos, administración, contabilidad e incluso mandos intermedios. En el diseño gráfico sencillo está pasando también lo mismo.

Pero luego viene la cuantificación real: en España, sólo entre el 2,3% y el 3% de la masa laboral corresponde a esos perfiles en declive. El resto tiene empleos con intervención física o con una cualificación alta que se basa en la toma de decisiones.

El ejemplo de Hacienda:

Para ilustrar un poco cómo afecta a lo largo de las décadas la automatización informática en un sector de actividad, podemos fijarnos en el ministerio de Hacienda. Ahí se ha pasado de una plantilla que procesaba declaraciones en papel a una plantilla que produce software para las presentaciones telemáticas, la coordinación con otros países y la persecución del fraude. Por el camino, se ha implantado el IRPF que hoy conocemos, las liquidaciones de IVA, las declaraciones informativas y toda una serie de mejoras para el control cada vez más estrecho de la actividad económica. La plantilla de la AEAT en 1992 era de unas 25.000 personas y a 31 de diciembre de 2023 era de 25.832. Es cierto que se gestionan muchas más declaraciones con la misma plantilla, pero no es cierto que el ministerio de Hacienda haya quedado desierto y se componga sólo de servidores y automatismos. Es cierto que, con la productividad por empleado de 1992, habrían hecho falta 100.000 empleados más para gestionar el volumen de declaraciones actual, pero es cierto también que ese mayor volumen, esa mejora del servicio, ha venido porque la productividad lo ha permitido.

Esto que ha ocurrido con Hacienda es lo que ha ocurrido con casi todas las empresas, y lo que yo pienso que va a ocurrir con la incorporación de la IA.

Efectos de corto plazo:

En el caso de que se confirme el incremento de productividad de los trabajadores y las empresas puedan reducir sus costes, es cierto que se produce un excedente de renta. No queda claro qué parte de ese excedente puede ir al precio de los productos y qué parte al beneficio atribuible al accionista, pero en todo caso la situación invitaría a una reasignación de ese capital.

Como quiero pensar bien, voy a suponer que las empresas bajarán los precios de sus productos o servicios para seguir compitiendo. En el caso de que no lo hagan, los beneficios se acumularán en pocas manos y ahí los estados tendrán toda la legitimidad para actuar.

Entonces, teniendo claro que la IA va a ser una obligación productiva y no una opción, nos podemos enfrentar a una fuerza deflacionaria. Esto aliviará el problema inflacionario actual y abrirá la puerta a más expansiones monetarias durante un tiempo. Si se detecta que el capital se está concentrando en exceso, la forma más sostenible de equilibrar esa situación es la subida de impuestos, pero frente a eso hay grandes resistencias en las oligarquías y lo más probable es que presionen a los gobiernos para seguir reduciendo tipos y expandiendo la base monetaria. Yo no puedo saber ahora si los gobernantes tendrán ética o no la tendrán.

El efecto inmediato de segunda ronda puede ser el impulso de los sectores no afectados. El sector de los gimnasios, por ejemplo, crece bastante por encima de la inflación y ha movido en Europa 39.100 millones de euros en 2025. El sector de la cirugía estética ha crecido el 40% en los últimos cuatro años a nivel global y está operándose ya gente de todas las edades y sexos. Existe también todo un nuevo sector de yoga, meditación, terapias alternativas y crecimiento personal que va en auge y va a recibir gran parte del dinero que a la gente le pueda sobrar. La llamada "economía del bienestar" ha pasado de facturar 4,4 billones de dólares a nivel global en 2020 a facturar 6,3 billones en 2024, no hay otro sector con más crecimiento actualmente. La gente gasta dinero en balnearios, nutrición, medicina preventiva y hasta viajes a lugares "sanadores". Hay también una nueva conciencia sobre el cuidado de los ancianos y los programas de Formación Profesional dedicados a ese campo están llenos y tienen numerus clausus. En este campo hay que incluir también la psicología y el llamado coaching, también en gran auge.

Si alguien se interesa actualmente por los servicios de las clínicas Quirón, por ejemplo, verá que tienen ofertas muy buenas para la prevención y el bienestar: chequeos rutinarios, planes nutricionales personalizados, suplementación contra el envejecimiento, seguimiento pediátrico premium, sus servicios tardan mucho más en acabarse que tu bolsillo.

Los viajes en general son también otro sector actualmente favorecido, lo mismo que el ciclismo de carretera, con bicicletas que superan los 5.000€ de precio, o las motocicletas y otros vehículos recreativos.

Esto ha pasado siempre, lo que comienza como un lujo se va luego generalizando.

Realmente, no está habiendo desempleo. España ha cerrado 2025 con 22 millones y medio de ocupados, el máximo histórico. El pico de ocupación que alcanzamos en 2008, justo antes de la crisis, fue de 18 millones. El ritmo está siendo de más de medio millón al año. En Europa, el paro ha tocado mínimos históricos en el 6,1% en enero de 2026. En EEUU, la cifra se ha quedado en el 4,3%, no en mínimos históricos pero cerca, con crecimientos fuertes de los sectores agrícola, de construcción y de transporte, y esto habiendo subido tipos.

Entonces, no está habiendo paro. Ya sé que es muy divertida la discusión en el bar de "la IA nos va a quitar las gambas", pero no está habiendo paro.

Cuestión muy distinta son las jubilaciones. En el caso de que, más adelante, la IA unida a la robótica pudiera producir reconversiones más fuertes en sectores actualmente no afectados, lo normal es que los gobiernos usaran su incremento de recaudación para facilitar las jubilaciones. Es posible que haya gente que se haya pasado 30 años preocupada porque no va a poderse jubilar y luego sí que se jubile. Tampoco hay que dar esto por hecho, porque la IA tiene una característica que el software tradicional no tiene, y es que no es exigente para una persona vieja. Así como los programas informáticos requieren de agudeza visual y dedos rápidos en las teclas, la IA interacciona en el lenguaje humano y es amable con el viejo, por eso pongo en duda que mi generación vaya a quedar obsoleta por la IA, más bien me sorprendo de que los que hicieron la revolución de internet de jovencitos sean ahora los mismos que estén haciendo la revolución de la IA con 50 años.

Reconversión necesaria:

Pero hay otros efectos de la IA y la robótica que sí que pueden ser preocupantes. Cuando la capacidad para procesar materia prima sea virtualmente ilimitada, ¿seremos capaces de poner el límite? El capitalismo, tal y como está concebido actualmente, es una máquina de procesar materia prima con un nivel de conciencia que no ha evolucionado desde los telares de Manchester. Esos frenos los deberán poner los gobiernos antes de que sea tarde.

También es posible que la tendencia a la concentración del capital, ya en estado muy avanzado a partir de la aparición de internet, se agrave aún más. Lo normal es que la IA se convierta en un suministro básico de cada empresa o autónomo, y eso produce un patrón parecido a lo que significaron Microsoft u Oracle en los 90 o AWS/Google Cloud desde 2010. También aquí habría que hacer una reflexión sobre cuánto poder van a acaparar las empresas estadounidenses y en qué manos va a acabar el dinero.

Conclusión:

  1. La IA sí que destruye puestos de trabajo, pero de momento en poca cantidad y en perfiles muy concretos.

  2. No estamos viendo cifras de aumento de paro en ningún lugar, a pesar de que la IA ha sido implantada ya en la mayoría de empresas.

  3. Los efectos de segunda ronda parece que son más hacia un mayor consumo que al contrario, los sectores intensivos en presencia humana están creciendo muy rápido.

  4. El miedo al paro no debe opacar la vigilancia de la excesiva concentración del capital y el poder que algunos individuos están tomando.

  5. Cuando se produzca finalmente la fusión entre la IA y la robótica, tendremos que hablar de los límites que deberán imponerse a la destrucción del medio ambiente.