En mi artículo anterior traté la conexión entre el mito de Hiperbórea y el nazismo, planteando la tesis de un control extraterrestre de Hitler. Una de las citas que aporté decía esto:
Albrecht Haushofer (hijo del asesor de política exterior de Hitler) decía que Hitler "canalizaba su energía como un disco en un surco", y que cuando quedaba "absolutamente exhausto" volvía a sentarse "como un hombre sencillo y agradable" —es decir, describía un ciclo de entrada y salida de ese estado.
Entonces, en ese momento no reparé en la importancia de la afirmación. Viendo y escuchando hoy a los canalizadores de extraterrestres que aparecen en el YouTube, podría analizarse esa posibilidad: ¿los discursos de Hitler eran canalizaciones?
Un ejemplo de discurso de manipulación de masas de Hitler puede verse en este vídeo. No lee ningún papel, ni aparenta improvisar ni usar un estilo conversacional. Mira al fondo, mientras las palabras van brotando una detrás de otra, apelando a las emociones y el sentimiento tribal de esos jóvenes que dan lástima, que luego serían masacrados en una guerra sin sentido.
Otro discurso muy famoso es el pronunciado en la fábrica Siemens en noviembre de 1933. Ahí tampoco lee nada, ni duda ni improvisa.
En este otro fragmento, parece fuera de sí.
Entonces, ved este discurso de Darryl Anka canalizando a Bashar. Podría poner muchos ejemplos de otros canalizadores, pero la conclusión sería la misma: hay un parecido, las palabras brotan a chorro sin que el sujeto se pare a pensar.
Otro de los parecidos entre los discursos de Hitler y los discursos canalizados por extraterrestres es el periodo de concentración antes de empezar. Podéis ver aquí a Anka pasando por ese periodo. Hitler parece que hacía lo mismo, según testimonios. Ernst Hanfstaengl (jefe de prensa para la prensa extranjera en los años 20 y 30) contó:
Esperaba a que el murmullo de la sala se convirtiera en un silencio absoluto e insoportable. Solo cuando la tensión en el ambiente era máxima, casi dolorosa, comenzaba a hablar, primero con un tono bajo y vacilante antes de elevar la voz.
También Karl Lüdecke, uno de los primeros afiliados al NSDAP, en su libro I Knew Hitler, dice:
Se mantuvo erguido y en silencio sobre la plataforma durante un lapso que pareció eterno, recorriendo la multitud con la mirada.
Otro de los comportamientos de Hitler en sus discursos que llamaba la atención era la desaparición repentina tras finalizar. Otto Dietrich fue jefe de prensa del Reich, y en su libro Doce años con Hitler dice:
Abandonaba el estrado en el instante preciso en que alcanzaba el clímax verbal. Mientras la multitud aún aclamaba o comenzaba a sonar el Deutschlandlied, él ya avanzaba a paso rápido hacia la salida flanqueado por su escolta, subiendo al vehículo para marcharse del lugar inmediatamente.
Esto no es lo que hacen los canalizadores, pero porque ellos reconocen que canalizan. Entiendo que Hitler tal vez necesitaba ocultar este hecho e impedir que el público conociese su personalidad real. Probablemente, no hubiese sido capaz de responder preguntas o siquiera recordar lo pronunciado, tal y como ocurre con canalizadores en trance como Rob Gauthier.
En el vídeo del discurso en la fábrica Siemens puede verse al final cómo abandona el estrado apresuradamente en el minuto 16:39.
Luego, cuando vuelve el canalizador a su personalidad real, parece ser otra persona e incluso tener otro tono de voz. Podéis escuchar aquí al verdadero Darryl Anka y también podéis escuchar la voz real de Hitler, que claramente poco tiene que ver con ese energúmeno que aparece en sus discursos.
Entonces, si es cierta la hipótesis de la canalización, ¿quién estaba detrás? Reitero la tesis de mi anterior artículo: pleyadianos interesados en hacer prevalecer sus inyecciones de ADN sobre el resto de la población humana. Los discursos no tenían nada de particular, dentro de una doctrina ya bien conocida, pero transferían la emoción, el estado vibratorio, hacían aflorar la rabia interna del pueblo alemán. Esto posiblemente se diseñó a nivel energético por parte de seres que ni pensaban ni sentían lo que le hacían decir a Hitler, pero sí que tenían planes eugenésicos que probablemente el mismo Hitler desconocía en ese momento.